domingo, 13 de septiembre de 2015

C.S. Lewis

Brooke Fraser

If I find in myself desires nothing in this world can satisfy,
I can only conclude that I was not made for here
If the flesh that I fight is at best only light and momentary,
then of course I'll feel nude when to where I'm destined I'm compared

Speak to me in the light of the dawn
Mercy comes with the morning
I will sigh and with all creation groan as I wait for hope to come for me

Am I lost or just less found? On the straight or on the roundabout of the wrong way?
is this a soul that stirs in me, is it breaking free, wanting to come alive?
Cos my comfort would prefer for me to be numb
And avoid the impending birth of who I was born to become

Speak to me in the light of the dawn
Mercy comes with the morning
I will sigh and with all creation groan as I wait for hope to come for me

For we, we are not long here
Our time is but a breath, so we better breathe it
And I, I was made to live, I was made to love, I was made to know you
Hope is coming for me
Hope, He's coming



Empezaré copiando textual un pasaje bíblico que no me ha dejado de dar vueltas en la cabeza desde hace unos días, y es el que está en I Corintios 15:51-57 (RV60)

51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Estimado No-lector, al igual que C.S. Lewis, hace algún tiempo llegué a la conclusión de que si en mí habían deseos que nada de lo que estaba en el mundo podían satisfacer, que era lógico pensar que entonces no fui hecho para aquí, que debe haber algo más. Y aquí estoy, disertando sobre el cielo una vez más. De acuerdo a muchos factores que se han presentado en estos tiempos, es probable que el acontecimiento que describe el apóstol Pablo en este pasaje suceda pronto (El arrebatamiento de la Iglesia), por lo tanto, como dijo una vez Job: "Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro..." (Job 19:25-27 RV60).

 So, He's coming!! Y mientras este hecho no suceda (o muramos) hay esperanza, y como dice el mismo apóstol HOY es el día favorable, HOY es el día de Salvación y en el link de abajo dejaré un poco más de información al respecto.





sábado, 22 de agosto de 2015

Learning to Breathe

Switchfoot

Hello, good morning, how you do?
What makes your rising sun so new?
I could use a fresh beginning too
All of my regrets are nothing new
So this is the way that I say I need You
This is the way that I'm

[Chorus:]
Learning to breathe
I'm learning to crawl
I'm finding that You and You alone can break my fall
I'm living again, awake and alive
I'm dying to breathe in these abundant skies

Hello, good morning, how you been?
Yesterday left my head kicked in
I never, never thought that
I would fall like that
Never knew that I could hurt this bad

[Chorus]

So this is the way I say I need You
This is the way that I say I love You
This is the way that I say I'm Yours
This is the way, this is the way

[Chorus]

Hello good morning how you do?

Disertaciones sobre el cielo


Estimado No - lector, últimamente he estado pensando un poco sobre lo que será la vida después de la muerte, el "Más-allá" como lo llaman algunos, ya sea porque muera o porque Él venga por mí. Como he comentado en otras ocasiones, hace algunos años decidí entregarle mi vida a Jesucristo y por ende, me convertí al cristianismo, con todo lo que eso implica. Seré honesto, cuando lo acepté no lo hice pensando en la vida eterna y pasar eternidades con Él, aunque sí lo tenía en cuenta, no fue lo que me movió; lo que realmente me motivó fue la Salvación que ofrecía en el tiempo presente y la paz que necesitaba. Por lo tanto, he de confesar también, y tal vez con una pizca de arrepentimiento, que desde ese tiempo, a la salvación futura no le dí la importancia que se merece un evento tan grande como ese; o tal vez sí lo hice, pero no con la frecuencia y la pasión que se supone debería de haberlo hecho, pero creo que ya no viene al caso.

Por lo tanto, es probable que muchos de los errores (horrores) que he tenido durante mi vida cristiana se han debido a esta falta de visión a futuro. Pienso que esto no hay nadie que lo explique mejor que uno de los escritores que más disfruto leer, el inglés C. S. Lewis, que escribió una vez: "Los cristianos que más hicieron por el mundo presente fueron precisamente aquellos que pensaron más en el venidero. Fue a partir de que los cristianos comenzaron a pensar menos en el otro mundo que se hicieron más ineficaces en éste. Apunta al cielo y también le darás a la tierra; apunta a la tierra y no le darás a ninguno."

Pero esto pasará pronto, tarde o temprano: mis luchas, las dudas y temores, incluso mis sueños tontos; así está escrito, en un abrir y cerrar de ojos, algún día, estaré delante de SU presencia y me tocará darle cuentas de lo que hice con el tiempo que estuve acá en la Tierra. Aunque tiene todo el derecho de juzgarme, no lo hará, se comportará con la misma misericordia que ha practicado conmigo hasta entonces y es probable que ese día me repita: "Yo soy el que borro tus rebeliones y nunca más me acordaré de ellas. Veo a mi hijo en ti, entra en el gozo de tu Señor", intentaré abrazarlo y aliviado me uniré al resto de los salvados. Echaré un vistazo al panorama, uno que nunca he visto, y quedaré abrumado de tanta belleza.

Seguramente, en algún momento, cuando salga de la impresión que me provoquen los primeros minutos en ese lugar, pediré hablar con Él, y por fin conocerlo. Pero mientras espero mi turno, hablaré con la gente que admiro como Tolkien y Lewis. Escucharé a Spurgeon hablando con Pablo, mientras David canta salmos y los hermanos Foreman lo acompañan con las melodías. Acompañaré a mis amigos, a mis padres y conoceré gente nueva.

Luego escucharé mi nombre, e iré a "Su oficina". Le agradeceré por todo, trataré de acordarme, por ejemplo: agradeceré por escogerme, por mi familia y por cada una de las personas que me permitió conocer, por el país dónde me dejó nacer y todo lo que viví. Después, y si todavía sigo siendo el tonto que soy, le preguntaré sobre cosas que siempre me intrigaron como porqué escogió la proporción aura para algunas características de sus creaciones, o qué tan parecida es su matemática y leyes físicas a las nuestras, sobre la extensión real del universo y si en algún otro planeta creo vida... Si recuerdo todo eso, estoy seguro que responderá con paciencia y se reirá de esas tonteras. Le preguntaré sobre que hubiera pasado con mi vida si hubiera seguido como hasta ahora, que si hubiera sido padre o que si me habría casado con la chica que me gustaba, sobre los viajes que habría hecho. Se reirá de mí y de estas ocurrencias, pero reiremos juntos, como con un viejo amigo, pero me contestará todo y también me dirá que todo estará bien, que tiene cada día planeado para no extrañé nada de eso, pero que es una sorpresa, lo dirá porque sabe cuánto las odio, pero que también sabe que en ese momento no me importará más. Después de una buena charla, me despediré momentáneamente e iré a un lugar silencioso y alejado del bullicio de las alabanzas y de millones de personas hablando, Él lo entenderá, al igual que yo, Él disfruta el silencio y la soledad. Y ahí, solo y en dulce paz, meditaré sobre todo y lloraré un poco, pero esta vez de felicidad; ahí, poco a poco me liberaré de toda la humanidad que llevo a cuestas... 

***

Puede ser que suceda como lo describí arriba o no, supongo, no lo sé, pero por el momento es un punto que me tiene sin cuidado.

lunes, 27 de julio de 2015

Encuentro (Parte III)

Isaac Felipe Azofeifa

Distribuyes
direcciones, sonidos, luces, ángulos, imágenes.
Llegas como el secreto ejército del viento
que descarga su golpe arrebatando
y sin cesar girando.

Te pareces
al corazón sediento de un gran pájaro
que bebiera como un agua infinita
la infinitud del mundo.

Contigo nace joven
el universo.
Eres un árbol, -su alta copa ardiendo arriba-,
su savia como un río puesto en pie.

La vida empieza en la palabra tuya
y no se sabe a dónde fueron el dolor y la muerte.


domingo, 8 de febrero de 2015

Retorno a Tipasa

Albert Camus

A mediodía, sobre las laderas medio arenosas y cubiertas por heliotropos como por una espuma que hubieran dejado al retirarse las olas furiosas de los últimos días, miraba el mar, que a esa hora se agitaba apenas con un movimiento fatigado, y calmaba esa doble sed que no se puede engañar mucho tiempo sin que el ser se seque, quiero decir amar y admirar. En no ser amado sólo hay mala suerte: en no amar hay desgracia. Hoy en día todos morimos de esa desgracia. Porque la sangre, los odios, descarnan el corazón; la prolongada reivindicación de la justicia agota el amor que, sin embargo, la hizo nacer. En el clamor en que vivimos, el amor es imposible y la justicia no basta. Por eso Europa odia el día y no sabe más que oponer injusticia a la injusticia. Pero para impedir que la justicia, hermoso fruto naranja que no contiene más que una pulpa amarga y seca, se agoste, volvía a descubrir en Tipasa que había que guardar intactas dentro de uno mismo una frescura y una fuente de alegría; amar el día que escapa a la injusticia y volver al combate con esa luz conquistada. Volvía a encontrar allí la antigua belleza, un cielo joven, y ponderaba mi suerte, comprendiendo por fin que en los peores años de nuestra locura el recuerdo de este cielo no me había abandonado nunca. Era él quien, para concluir, me había impedido perder la esperanza. Yo había sabido siempre que las ruinas de Tipasa eran más jóvenes que nuestras obras en construcción o nuestros escombros. El mundo empezaba allí cada día con una luz siempre nueva. «¡Oh, luz!», ése es el grito de todos los personajes enfrentados, en el drama antiguo, a su destino. Ese último recurso era también el nuestro y ahora yo lo sabía. En mitad del invierno aprendía por fin que había en mí un verano invencible. (1953)


viernes, 9 de enero de 2015

Puente



Gustavo Cerati

Hoy te busqué
en la rima que duerme
con todas las palabras. 
Si algo callé
es porque entendí todo
menos la distancia. 

Desordené átomos tuyos
para hacerte aparecer. 

Un día más, un día más... 

Arriba el sol
abajo el reflejo
de como estalla mi alma. 
Ya estás aquí
y el paso que dimos
es causa y es efecto. 

Cruza el amor
yo cruzaré los dedos
gracias por venir
gracias por venir. 

Adorable puente
se ha creado entre los dos. 

Cruza el amor
yo cruzaré los dedos
gracias por venir
gracias por venir. 

Adorable puente. 

Cruza el amor
cruza el amor por el puente. 
Usa el amor
usa el amor como un puente.


Últimamente, no sé porqué escucho la música que escucho, ni tampoco porqué todo lo que escucho se me pega como chicle. Tenía mucho tiempo de no escuchar el disco "Bocanada" de Cerati, de dónde sale esta joya, he de confesar que me vi influencia a volver a hacerlo luego de que pasara la ola de "nuevos fans" que provoca la muerte de un artista de esta magnitud.

Carta a M



Amada M:

El número exacto de la cantidad de veces que he intentado escribirte desde tu  partida lo desconozco, sé que han sido muchos y además sé que no viene al caso. Me hubiera gustado haber comenzado a escribirla diferente, pero siendo honesto, como lo intenté ser todo el tiempo que estuvimos juntos, no sé como se escriben este tipo de cartas, entonces iré directamente al punto: "Amada M, te extraño en demasía.." Esta frase, obligatoriamente, tendría que ir acompañada de las razones por las cuales realizo esta aseveración, además de las cosas que más extraño de ti, pero mientras lo hacía me pareció que algunas no vienen al caso, eso sí, quiero citar las que odio cuánto me arruinaste: "Desde que te fuiste odio toparme con un libro de Kafka, de Borges o de Márquez, porque eran tuyos, nunca nuestros y sin duda alguna, odio verte en cada lugar donde comimos juntos, donde esperamos, donde, sin querer y de forma inocente, nos tomamos de la mano por primera vez...", ¡cuánta cursilería se derrocha cuando se extraña!. Existe, además, otra problema que me asusta y es que mientras camino se reviven los sucesos, hecho que me molesta bastante pero que tampoco puedo achacarle a alguien toda la culpa. He aprendido a convivir con esto, quizás porque estoy convencido de que no estás y no estarás, que esa ilusión que recrea mi mente no eres tú y que por supuesto, no se pueden vivir de los recuerdos que se han diluido con el paso del tiempo. No voy a mentirte, se puede decir que hay ademanes de ti que ya olvidé, gestos y sonidos que las fotos no me transmiten, pero sin duda recuerdo los que más me gustaban, como tu risa nerviosa, la forma en que decías que algo te gustaba o como pronunciabas mi nombre, tal vez, porque no las he vuelto a encontrar en nadie y cómo yo lo recuerdo, son sólo tuyos. El martes pasado, estando en un restaurante distinto al nuestro y conversando con una amiga, apareciste de repente, algo tan usual en ti, que tuve miedo. Las palabras iban y venían, y para variar, se hacía tarde, mientras resolvíamos unos asuntos empecé poco a poco a perderme en el café de sus ojos y cuando caí en cuenta eras tú, toda tú, tu pelo, tus ojos, tu hablar, no lo podía creer, asustado me levanté, y me dirigí al baño, empecé a echarme agua en la cara para demostrarme a mí mismo que no estaba soñando... Después de un rato, volví a su lado o tu lado, no lo sé, y estaba (o estabas) esperándome, conseguí volver a concentrarme en la conversación anterior, como no lo podía hacer contigo, y me convencí que no podías ser tú, por el hecho de lo mucho que odias ese tipo de charlas y mis bromas, ambas que a está "versión" tuya parecía interesarle. No lo soporté, es cierto, y me despedí aduciendo cansancio. Al día siguiente la volví a ver, y ya no estabas, volvió a ser ella otra vez, hecho que me desilusionó un poco, pero que normalizó la situación nuevamente. He de confesar, que días posteriores intenté repetir el proceso para verte de nuevo, sin conseguir éxito alguno. Y así pasó los días, hay algunos que se pierde, otros que se gana. Tiempo que se pierde, noches que se regalan, felicidad olvidada, tristeza solamente mía. Y aquí estoy, extrañándote como nadie nunca lo ha hecho, o eso me gusta pensar; y esperando que estas letras te alcancen, mientras voy a mis soledades aunque vengo de ellas porque para andar contigo sólo me bastan mis pensamientos...

sábado, 15 de noviembre de 2014

Copenhague

Vetusta Morla

El corría, nunca le enseñaron a andar
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos, unos vienen, otros se van,
Igual que Alicia sin ciudad.

El valor para marcharse,
El miedo a llegar

Llueve en el canal, la corriente enseña
El camino hacia el mar
Todos duermen ya.

Dejarse llevar suena demasiado bien,
Jugar al azar.
Nunca saber dónde puedes terminar...
O empezar.

Un instante mientras los turistas se van,
Un tren de madrugada
Consiguió trazar
La frontera entre siempre o jamás.

Llueve en el canal, la corriente enseña
El camino hacia el mar
Todos duermen ya

Dejarse llevar suena demasiado bien,
Jugar al azar.
Nunca saber dónde puedes terminar...
O empezar.

Ella duerme tras el vendaval,
No se quitó la ropa.
Sueña con despertar
En otro tiempo y en otra ciudad

Dejarse llevar suena demasiado bien,
Jugar al azar.
Nunca saber dónde puedes terminar...
O empezar.


No he definido aún que es lo que me quiebra más en el tortuoso mes de noviembre, si la sofocante cantidad de trabajo o el hecho a solo poder ver gente que esté relacionada con la universidad. Para el colmo de males, el "soundtrack" que he elijo no es el indicado. Por eso es prudente, escaparse de vez en cuando a "Copenhague", las veces que sean necesarias... para eso existe y fue creado el botón de "reply". 

sábado, 1 de noviembre de 2014

¡Oh, mi yo! ¡oh, vida!

Walt Whitman

¡Oh, mi yo! ¡oh, vida!
de sus preguntas que vuelven,
Del desfile interminable de los desleales,
de las ciudades llenas de necios,

De mí mismo,
que me reprocho siempre (pues,
¿quién es más necio que yo, ni más desleal?),
De los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos
despreciables, de la lucha siempre renovada,
De lo malos resultados de todo, de las multitudes
afanosas y sórdidas que me rodean,

De los años vacíos e inútiles de los demás, yo
entrelazado con los demás,
La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que
vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas
cosas, Oh, mi yo, Oh, vida ?

Respuesta:

Que estás aquí - que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que
puedes contribuir con un verso.

domingo, 17 de agosto de 2014

Sin nombre

Era un hombre como cualquier otro, quizá bastante similar al resto, incluso más de lo que él quisiera; todo lo que en él había, sus virtudes, defectos y debilidades, eran humanas, características filtradas y heredadas por sus padres y de sus padres, por los siglos de los siglos desde el comienzo de los tiempos.

Trabajaba en el mismo lugar desde hacia mucho tiempo, en un banco cerca de su casa. Empezó como encargado de las encomiendas o cualquier tipo de diligencia que se le encargara y ahora ostentaba de un puesto de relativa importancia. Puesto que le permitió hace un par años conocer a una hermosa muchacha, hija del gerente general, con la que pronto iba a contraer matrimonio, para ser exactos, mañana. Se podría decir, y así lo pensaba él, que estaba frente a la mejor etapa de su vida, hecho que disfrutaba aunque esa felicidad no era tan notoria para las demás personas.

Al saber que iba a estar lejos de sus funciones regulares por algunos días, se dedicó en lo que quedaba del día a coordinar con su secretaria todas las diversas actividades que debían realizarse durante su ausencia. Ella era una joven rubia, bastante bonita que en ese momento solo se dedicaba a tomar notas. Había estado trabajando con él desde hacia unos seis meses.

Terminó el día laboral, se tomó un café, como todas las tardes; un café completamente insípido, hecho que atribuyó a la persona encargada de prepararlo, ya que era nueva en su puesto. Esta tradición era inquebrantable, pese a que ganaba lo suficiente como para comprarse un café de mejor calidad en cualquier otro lugar; era un hombre que seguía sus tradiciones religiosamente, tanto que los cambios repentinos lo asustaban, por lo que le pareció extraño que al estar tan cerca a un evento de la altura de un matrimonio no sintiera el más mínimo temor o cosquilleo o algún sentimiento, el que fuera, estaba tranquilo, como si en lugar de café estuviera tomando té de tilo, algo que explicaría su falta de sabor, no así la coloración de su bebida.

Estas meditaciones le retuvieron un tiempo, no se percató que ya era tarde y se dirigió a su casa luego de una breve charla con el guarda de seguridad del banco, contándole que estaría fuera unos días y del incidente del café sin sabor para que tomara las precauciones del caso. El oficial solo asintió con la cabeza sin mencionar una sola palabra.

Su novia, unos cinco años más joven que él y de una cabellera negra y larga, se había encargado de todos y cada uno de los detalles concernientes a su boda, por lo que esa noche no tenía ninguna actividad importante que hacer, estaba libre para realizar cualquier cosa que quisiera. Pensó en llamar a sus amigos o a su hermano para una última cena antes de romper, de una vez por todas, con su soltería, pero justo antes de hacerlo se dio cuenta que eran las 5:23 a.m. No tenía idea cómo el tiempo se había esfumado sin ni siquiera tener chance de cenar, o ver a sus amigos para un breve festejo. Pensaba que no podía ser posible que hubiera durado tanto tiempo caminando hasta su casa, o charlando con el guarda o tomando café; pero no se sentía cansado, sospechaba que algo extraño estaba pasando alrededor suyo o que se había quedado dormido, pero nuevamente no le dio importancia a lo ocurrido y tomó una ducha, con agua fría para refrescar sus ideas.

La boda sería a las 10 a.m. de esa misma mañana por lo que salió, como es lógico, en cuanto estuvo listo para evitar cualquier contratiempo. Se sentó en su carro y se dio cuenta que había olvidado echarle gasolina, el tanque estaba completamente vació; estaba convencido de que no podía perder más tiempo, por lo que tomó la decisión de empezar a caminar mientras aparecía un taxi o un autobús que lo llevara al lugar del evento. Mientras caminaba se le acercó un hombre bastante elegante, y pese a que no lo conocía se le hizo bastante familiar; lo saludó por pura cortesía, y empezaron una conversación mientras caminaban. Al parecer, él también había tenido problemas con su auto, y ambos se dirigían a sitios cercanos por lo que decidieron caminar juntos mientras aparecía un taxi; era extraño, las calles estaban despejadas y el único carro que circulaba por las calles era uno rojo, que para su desgracia, no era un taxi.
 
Pedro Novikov, era el nombre del elegante caballero, o al menos eso fue lo que le dijo, pero se convenció de que podía ser verdad al ver que su apellido ruso calzaba perfectamente con su apariencia física y acento. La conversación fue por todos los temas, desde la política hasta sus respectivos trabajos y familias, tan entretenida estuvo que no se percataron que llegaron a su destino alrededor de las 9:37 a.m. Se despidieron muy animosamente y quedaron en continuar la charla en cuanto estuviera de vuelta en la ciudad. Sin pensarlo dos veces, se dirigió al baño para mirarse al espejo y encaminarse al lugar donde seguramente lo estaría esperando su preocupada novia debido al retraso que había tenido. El espejo estaba quebrado, y a como pudo se peinó y acomodó el corbatín.

En la recepción, un oficial de la policía le pidió su identificación, al tratarse de una boda de tal importancia no era de extrañarse que las medidas de seguridad que se implementaran fueran las más estrictas, más tomando en cuenta todos los contactos que el gerente general del banco, su futuro suegro, podía tener. La buscó por todas partes, no la traía. "¡Cómo pude haber sido tan descuidado!", pensaba mientras se requisaba en todos los bolsillos una y otra vez, la habría dejado sin duda en el pantalón del día anterior o en la oficina. El oficial le pidió su nombre para revisar si se encontraba en la lista de personas autorizadas para ingresar, pero no lo pudo pronunciar, no lo recordaba, se le había olvidado por completo. Empezó a sudar, la impotencia lo gobernaba, su cerebro y su memoria le estaban dando una mala pasada en el momento menos indicado, se reía nerviosamente, quería llorar. El oficial le seguía pidiendo el nombre, él sólo atinaba a decir: "¡Soy el novio!".

El oficial no le creía, no podía creerle, el banquero estaba vestido con una bata y un pantalón viejo, más parecida a una pijama que a un traje de novio, a excepción del corbatín, que fue el único detalle que no olvidó ponerse en la atareada mañana. La única solución que encontró fue la de burlar como fuera posible al oficial e ir a buscar a Irina, su novia, que explicara este mal entendido. Ella buscaría un traje o algo que se pudiera poner, aunque se retrasaría la boda un par de horas, solucionaría el lío en que estaba metido, Irina siempre sabía que hacer.

Empezó a correr pese a los gritos del oficial y no se detuvo, fue interceptado por otros dos oficiales, muy parecidos al primero, seguramente por el uniforme. Estos no pudieron contenerlo por mucho tiempo pero tropezó y por la inercia siguió con fuerza hasta golpear unas puertas que cedieron por culpa del impacto. Las puertas pertenecían a un salón donde se estaba celebrando una boda, de forma instintiva todos volvieron a ver a nuestro desgarbado banquero, incluso los contrayentes. No podía creer lo que veía con sus ojos, los restregaba con fuerza y seguía sin creerlo, era la boda de Irina con Pedro Novikov. "El muy canalla aprovechó la información que obtuvo de nuestra conversación y todos mis infortunios para robar mi novia y mi vida", pensó y se apoderó de él una rabia profunda que lo obligó a correr hacia Pedro Novikov mientras gritaba :"¡Ladrón!" y otros insultos, para intentar golpearlo hasta que la policía se lo impidiera. Habría sido así, de no ser porque en el suelo se abrió un gran hoyo, profundo y oscuro, como el infinito, donde empezó a caer, y caer, y caer, mientras escuchaba la risa burlona del impostor...

***

Cuando abrió los ojos, estaba en una cama de hospital y como es natural, se sentía mareado y desorientado. A la par suya estaba una joven rubia, bastante bonita, que en ese momento solo se dedicaba a cambiar las bolsas de suero. Se mantuvo un rato en silencio, escuchando su entorno para descubrir que había pasado con Irina o con su boda o cualquier detalle, lo que fuera. Había sufrido un accidente automovilístico al que sobrevivió de milagro, o eso fue lo que le pareció escuchar, antes de cerrar nuevamente sus ojos, de la misma boca del Dr. Novikov, mientras hablaba con Irina, su Irina.