Estimado No-lector, desde la última vez que tuve oportunidad de escribir hasta ahora, ha pasado mucho tiempo y "agua debajo del puente", sucesos importantes que deberían venir al caso, por lo que es justo y necesario hablar sobre un par de tópicos y conclusiones a las que he podido llegar en estas semana; con esto no quiero decir que dichas conclusiones sean dulces, pero, conclusiones al fin y al cabo.
Esta semana, en especial ésta, es una de las complicadas, y eso que durante lo que llevamos del año han habido semanas complicadas... Y es que al ser la semana previa a mi cumpleaños, la gente y yo nos encargamos, consiente o inconscientemente, de recordarme lo viejo que estoy. Y es que quizá es una idea mía, pero parece ayer que estaba saliendo de la escuela, parece ayer que gozoso cantaba, como lo hizo Gardel por todo lado, que veinte años no son nada; y no fue ayer. No ayuda nadie, ni incluso mi padre, cuando en sus arrebatos filosóficos dice: "¡Qué rápido va el año, igual que la vida!"... ni siquiera yo mismo me ayudo.
Y en estos días vienen los recuerdos, de épocas pasadas, de acciones tontas (dignas de todo un puberto), de gente que se fue y no ha vuelto y de los que se quedaron. Es extraño. Me encontré con amigos que tenía mucho tiempo de no ver, conté cosas que tenía mucho tiempo de no contar y visité lugares que me remontan a historias de hace cinco años o más. ¿Por qué? El universo ocioso "conspira" para recordarme, como decía Bunbury, que "de todo comienza a ser ya mucho tiempo", y yo tampoco me ayudo. Quizá sea culpa de una de esas crisis de los "veintitantos" o la cansina costumbre de compararse con el resto: "Fulanito ya está casado con hijos y un trabajo estable", "Sutanito se pasea por el mundo mientras cambia de auto cada seis meses", "A su edad ya yo tenía un título y dos años de trabajar", y yo aquí, con salud, ¡Mucho gusto y me alegra verlo!. Costumbre, cumbre, herrumbre...
Y es que hace poco más de tres años (¡TRES AÑOS!) que decidí comenzar mi preparación universitaria, uno de los grandes obstáculos con los que me tope, fue sin lugar a dudas, mi ineptitud para el estudio. El primer año fui un real y completo fracaso, apenas si pasé los cursos que tenía que pasar por obra y gracia del Espíritu Santo, literalmente... La frustración no tardó en aparecer y confieso que muchas veces me sentí la persona más idiota que jamás entró en una universidad, aunque creo que de esto ya he hablado, y si no lo he hecho lo haré en otra ocasión con más detalle. Pero se superan las cosas, el trabajo y la dedicación le quitan el peso a las frustraciones, y en un momento llega una clave, una luz, que te invita a caminar justo detrás del Creador, aunque cueste, y esto hace que los imposibles se conviertan en realizables y en proezas legendarias, algo así como las que se escribieron en el libro de Josué, o al menos, así las siento; y con el pasar del tiempo llegan nuevas presiones, y otros problemas, y vanidad de vanidades, dijo el Predicador, vanidad de vanidades todo es vanidad.
Justo entonces es cuando me quiebro otra vez y me pierdo de nuevo, y lo sigo a Él, como lo hizo Pedro antes de negarlo tres veces, de lejos, incluso perdiéndolo de vista (como el torpe ser humano que soy); y entonces, ¿Qué tipo de persona y de cristiano soy?, ¿Qué hacer?, ¿Cómo levantarse y caminar de nuevo?... y creo que de esto se trata todo. En estas crisis conviene a veces replantearse, con coraje y verse sin caretas a un espejo para descubrir realmente la persona que se es y pensar en la que se quiere llegar a ser, y en ese acto de honestidad, cuando se confiesan delante del Padre las faltas que, como un silbo apacible y delicado, recuerdas que Cristo espera con los brazos abiertos a los cansados y trabajados y que "Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas." Porque "los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." Perdonar, levantar, caminar...
Entonces, ¿cómo no recordar todo lo que sí tengo? Creo que esta semana ha sido una táctica empeñada a que quite la atención de las cosas que de verdad valen la pena y ponerla en las que no; y que he caído en la trampa, otra vez, como muchas otras veces en el pasado, y quizás en el futuro. Pero hoy, estoy convencido de que no se puede pedir nada más de lo que tengo y Dios me ha dado desde entonces. En veces es necesario y dulce, el simple hecho de hacerlo. "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora..."
Como lo he comentado en otras ocasiones, soy un gran fanático al fútbol y desde siempre he seguido al equipo blaugrana de Barcelona. Hace un poco más de dos año, cuando el técnico Guardiola anunció su renuncia definitiva, en una de sus tantas conferencias de despedida, dijo sobre el jugador maliense Seydou Keita: "Me he acordado mucho de Abidal; de Keita que ha sido mi termómetro vital... Me voy feliz." Pido disculpas si muchas cosas las termino relacionando con el ámbito futbolístico, pero no hubo forma que hoy no relacionara estas palabras, luego de poder recordar a unas de esas personas que son "mi termómetro vital". Definitivamente es bueno tener gente de confianza, a quién poderle contar tus problemas o inquietudes o el simple hecho de poder hablar paja un rato, para no volverse loco, esa gente que llegó un día y dichosamente no se va. ¡Qué bueno es poder agradecerle a Dios el detalle que tuvo conmigo al ponerlos en mi vida y que muchas veces no merezco! Estoy hablando de mi familia y de mis amigos. Uno nunca deja de agradecer ciertas existencias...
Quizás, una de las cosas buenas de que se acabe un año más de vida es que se tiene tiempo de meditar, echar un vistazo hacia atrás y hacer un breve recuento de todo lo ocurrido; con todo lo cliché que pueda sonar, estimado no-lector. Una de las causas por las que pienso que esto pasa es porque es una época donde se dispone de un poco más de tiempo libre, ya que no existen las preocupaciones habituales de la vida académica y luego de un año muy extraño, puedo decir que: "¡Aquí Estoy!", viviendo, respirando, caminando, leyendo, observando, pensando, recordando, amando y escribiendo (y es probable que en ese orden); y por las razones que sólo el Creador conoce sigo aquí y agradezco por eso y por todo lo que ha pasado, y lo que falta. Dice la Biblia que Caleb era de la edad de ochenta y cinco años cuando conquistó Hebrón, por lo que es probable que para el que aquí escribe el Padre tenga aún algo planeado, teniendo éste un poco menos de un tercio de esa edad; y como dijo un escritor y mi trompetista favorito: "lo mejor está por venir". Venir, redimir, vivir, reír...
"…en suma, todo lo que de bueno hay en el mundo era escrito en el cuaderno, e incluso dibujado, porque muchos no sabían escribir, o hasta pintado con colores. También Cosimo escribió: un nombre, Viola. El nombre que hacía años escribía en todas partes."
viernes, 28 de febrero de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
Corazón coraza.
Mario Benedetti.
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
***
Siguiendo un poco la temática "cardíaca" que ha tomado recientemente este blog, algo del maestro Benedetti.
sábado, 4 de enero de 2014
Corazón... mi Corazón.
Corazón... Mi Corazón.
¡Ay, Mi Corazón! No late ese corazón.
¿Cuán perdido se puede llegar a sentir un corazón encontrado?
¿Cuánto margen de error tiene ese corazón, Mi Corazón?
¿Desde hace cuánto tiempo es un círculo el camino del corazón encontrado?
¿Tiene aún esperanzas ese corazón, Mi Corazón?
No le digas a nadie, corazón, que desde la última vez que te vi, parecías inerte y frío.
Inerte como roca, corazón. Frío como tu rostro cuando me equivoco, Mi Corazón.
Dicen, corazón, que el que no aprende de sus errores, condenado está a repetirlos...
¿Hasta cuándo aprenderá ese corazón, Mi Corazón?
¿Cómo huye del error ese corazón, si su error es él mismo, mi Corazón?
Sólo te pido, Mi Corazón, que restaures ese corazón y que sea limpio,
Como cuando lo sanaste... como cuando lo encontraste.
¿Todavía puede latir ese corazón, Mi Corazón?
¡Cuánta fuerza le hace falta a ese corazón, Mi Corazón!
Y es apremiante...
¡Cuánto carácter le hace falta a ese corazón, Mi Corazón!
Y es urgente...
¿Puede existir un nuevo corazón de la escoria en la que se ha convertido ese corazón, Mi Corazón?
Dicen que tú haces nuevo, lo viejo...
¿Puede vivir un corazón, luego de que se ha convertido en roca fría y áspera, Mi Corazón?
Dicen que tú quitas el de piedra y das uno de carne...
Si existe esperanza, que fluya Tu Sangre, que fluya y nutra a este muerto corazón, Mi Corazón.
Sí, existe esperanza...
Si aún puede volver a ser encontrado, que llene Tu Gracia, que llene y vivifique a este muerto corazón, Mi Corazón.
Sí, aún puede volver a ser encontrado...
Y que regrese la felicidad, la paz y la dicha.
Que no se regocije mi enemigo, que aún no ha vencido a este corazón, por Mi Corazón.
Y que se vaya la amargura, la frustración y la maldad.
Que se regocijen mis amigos, que ha vuelto a latir este corazón, por Mi Corazón.
Que así se haga y no permitas que vuelva a morir éste, mi corazón, Mi Corazón...
Amén.
***
Esto no pretende tener el sentido adecuado, ni la escritura, ni la métrica correcta, incluso es repetitivo, que si vale la onomatopeya sería como un "¡Tum tum, tum tum!", algo similar al sonido que produce el que ha escrito...
viernes, 20 de diciembre de 2013
"Me Dueles"
Jaime Sabines
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
***
Existen cosas que solo pueden ser explicadas por cosas que alguien ya escribió antes... espero que sea de su agrado este poema de Sabines, como lo fue para mí.
sábado, 2 de noviembre de 2013
"Holland Road"
Mumford and Sons
So I was lost, go count the cost,
Before you go to the holland road,
With your heart like a stone you spared no time in lashing out,
And I knew your pain and the effect of my shame, but you cut me down, you cut me down,
And I will not tell the thoughts of hell
That carried me home from the Holland road
With my heart like a stone and I put up no fight
To your callous mind, and from your corner you rose to cut me down, you cut me down,
So I hit my low, but little did I know that would not be the end,
From the holland road well I rose and I rose, and I paid less time,
To your callous mind, and I wished you well as you cut me down, you cut me down,
But I'll still believe though there's cracks you'll see,
When I'm on my knees I'll still believe,
And when I've hit the ground, neither lost nor found,
If YOU'll believe in me I'll still believe
***
Iba caminando por cierto lugar de los Yoses, luego de semanas convulsas y cosas mal hechas, cuando de repente, el "shuffle" de mi reproductor de música sonó está canción... Atravesé el lugar que tantas veces había recorrido, me detuve un momento, y seguí caminando, mientras seguía sonando esto, como especie de "soundtrack" . ¿No es, acaso, una genialidad hecha lírica?
viernes, 4 de octubre de 2013
De los objetos perdidos.
Exaltado despertó una mañana y no los encontró. Estaba completamente seguro que los había dejado en su mesita de noche. Comenzó con todos los tramites protocolarios que conllevan el proceso de perder algo e intentar encontrarlo luego; en esto se había hecho un experto, sufría un caso típico de perdida de memoria provocada por estrés, o por lo menos esto era lo que su doctor constantemente le decía, por lo que aprendió a convivir con ello.
Empezó tratando de recordar el lugar en donde los había visto por última vez, pero luego de unos minutos, recién empezado este proceso, se preocupó sobremanera, se dio cuenta que no tenía ni idea de que era lo que estaba buscando, sabía que eran muchos, que los necesitaría hoy y que no debía salir de casa sin ellos, pero en realidad no lo recordaba. "¡Que demonios es lo que tengo que buscar!" pensó un poco molesto, y luego de darle un par de vueltas más a sus pensamientos decidió no darle más importancia al asunto y emprender el proceso que conlleva el ir al trabajo, lo más pronto posible, antes de que acumulará su tercera llegada tardía de la semana.
Trabajaba en un edificio normal del centro, en un quinto piso normal, en un cubículo normal, al frente de una computadora normal, con un salario muy bueno y una vista espectacular... tapada por otro edificio más alto. No se podía pedir más por un trabajo de oficina, nuestro buscador de objetos perdidos no lo hacía, se limitaba a cumplir con sus obligaciones, y a hacerlas bien y con prontitud.
Al llegar a su casa, la situación no cambiaba mucho, nunca cambia mucho, para los hombres como nuestro buscador de objetos perdidos, las cosas son como son y se hace lo necesario para mantenerlas tan intactas como deberían de estar. Cuántas veces quiso dejar todo eso botado y no pudo, cuántas veces quiso no volver a la normalidad que acarreaba su trabajo... pero el peso de sus sueños muertos, de las culpas arrastradas y de años y años de comodidad no se lo permitió nunca, y esa noche, la noche antes de despertar exaltado, antes de que se sintiera con la inmensa necesidad de buscar las cosas que nunca se le habían perdido, descubrió en un momento, de esos calcados a otras noches, la llave del grillete, dentro de un montón de papeles blancos...
Papeles blancos como en los que garabateó, hacia ya veinticinco años, sus primeros poemas, sus primeros cuentos, sus primeros ensayos... Ordenaba papeles, como quién ordena recuerdos, y en un muy poco tiempo, nuestro buscador de objetos perdidos, decidió tomar un lápiz y escribir algo. "¿Escribir qué?". Comenzó con algo ya escrito, sin recordar que no era propio, y luego con las trivialidades de su vida, las normalidades de sus días y las antigüedades de sus nostalgias.
"Cuando se tiene mucho tiempo de no practicar alguna destreza ya aprendida, es necesario empezar por lo básico, y en la labor de escribir, es vital la inspiración", o al menos, eso pensaba nuestro escritor y también buscador de objetos perdidos. Las musas, o mejor dicho, su musa, M., la de siempre, la que hacía mucho tiempo no veía, llamó con prontitud a su puerta. Por lo que se vio obligado a sacarle nuevamente punta a su lápiz y continuar violando los derechos de autor, con algo como: "Me gustas cuando callas, porque estás como ausente."... "¡No, no, pobre Neruda!" decía en voz alta y agitaba con fuerza el borrador, y volvía a pensar en M., ...a hacer tratos con M., dejando de lado su diagnosticado caso típico de perdida de memoria provocada por estrés, para recordar los instantes en que la vio por primera vez, sus conversaciones, algo, lo que fuera, necesitaba escribir, escribir para no morirse...
Empezó tratando de recordar el lugar en donde los había visto por última vez, pero luego de unos minutos, recién empezado este proceso, se preocupó sobremanera, se dio cuenta que no tenía ni idea de que era lo que estaba buscando, sabía que eran muchos, que los necesitaría hoy y que no debía salir de casa sin ellos, pero en realidad no lo recordaba. "¡Que demonios es lo que tengo que buscar!" pensó un poco molesto, y luego de darle un par de vueltas más a sus pensamientos decidió no darle más importancia al asunto y emprender el proceso que conlleva el ir al trabajo, lo más pronto posible, antes de que acumulará su tercera llegada tardía de la semana.
Trabajaba en un edificio normal del centro, en un quinto piso normal, en un cubículo normal, al frente de una computadora normal, con un salario muy bueno y una vista espectacular... tapada por otro edificio más alto. No se podía pedir más por un trabajo de oficina, nuestro buscador de objetos perdidos no lo hacía, se limitaba a cumplir con sus obligaciones, y a hacerlas bien y con prontitud.
Al llegar a su casa, la situación no cambiaba mucho, nunca cambia mucho, para los hombres como nuestro buscador de objetos perdidos, las cosas son como son y se hace lo necesario para mantenerlas tan intactas como deberían de estar. Cuántas veces quiso dejar todo eso botado y no pudo, cuántas veces quiso no volver a la normalidad que acarreaba su trabajo... pero el peso de sus sueños muertos, de las culpas arrastradas y de años y años de comodidad no se lo permitió nunca, y esa noche, la noche antes de despertar exaltado, antes de que se sintiera con la inmensa necesidad de buscar las cosas que nunca se le habían perdido, descubrió en un momento, de esos calcados a otras noches, la llave del grillete, dentro de un montón de papeles blancos...
Papeles blancos como en los que garabateó, hacia ya veinticinco años, sus primeros poemas, sus primeros cuentos, sus primeros ensayos... Ordenaba papeles, como quién ordena recuerdos, y en un muy poco tiempo, nuestro buscador de objetos perdidos, decidió tomar un lápiz y escribir algo. "¿Escribir qué?". Comenzó con algo ya escrito, sin recordar que no era propio, y luego con las trivialidades de su vida, las normalidades de sus días y las antigüedades de sus nostalgias.
"Cuando se tiene mucho tiempo de no practicar alguna destreza ya aprendida, es necesario empezar por lo básico, y en la labor de escribir, es vital la inspiración", o al menos, eso pensaba nuestro escritor y también buscador de objetos perdidos. Las musas, o mejor dicho, su musa, M., la de siempre, la que hacía mucho tiempo no veía, llamó con prontitud a su puerta. Por lo que se vio obligado a sacarle nuevamente punta a su lápiz y continuar violando los derechos de autor, con algo como: "Me gustas cuando callas, porque estás como ausente."... "¡No, no, pobre Neruda!" decía en voz alta y agitaba con fuerza el borrador, y volvía a pensar en M., ...a hacer tratos con M., dejando de lado su diagnosticado caso típico de perdida de memoria provocada por estrés, para recordar los instantes en que la vio por primera vez, sus conversaciones, algo, lo que fuera, necesitaba escribir, escribir para no morirse...
***
A la mañana siguiente, mientras nuestro buscador de escritos perdidos se disponía a ir a su trabajo, y para su fortuna, sobre su portafolio encontró una carta escrita la noche anterior, titulada: "A quien interese", dirigida al que hasta ese momento era su jefe, y que después de una corta meditación recordó todo, resolvió enviarla por correo y aflojando su corbata, repetía con entusiasmo: "Hoy es siempre, todavía." mientras escribía algo propio en hojas de papel en blanco...
domingo, 22 de septiembre de 2013
No te rindas
Mario Benedetti
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola, porque yo te quiero.
domingo, 31 de marzo de 2013
¿Y si llueve mañana?
No siempre se pueden expresar las cosas que se sienten con facilidad, y está claro que para el que aquí escribe esta dificultad es aún mayor. En mi mente, últimamente andan dando vueltas desde hace varios días ideas para esta publicación, es más, he abierto y cerrado esta página alrededor de cinco veces esta semana y en cada una de ellas he escrito y borrado lo escrito. ¿Cómo acomodar ideas, cómo intentar externar algo de situaciones que tal vez solo uno entienda?
Hace un par de meses terminé de leer un libro donde se citaba al escritor Somerset Maugham, decía que él en una ocasión dijo: "Si escribiera todos los pensamientos que he tenido y todas las acciones que he realizado, los hombres me llamarían monstruo depravado". Pienso que quizás, muchas veces a la mayoría de nosotros nos pasa esto, tal vez algunos con mayor frecuencia que otros, incluso el apóstol Pablo le habló sobre esto a su discípulo Timoteo, diciéndole: "Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero."(1) Bueno, mi idea no es discutir con el apóstol, por tanto solo diré: "de los cuales yo soy el segundo".
Como en muchas otras ocasiones he escrito, provengo de un hogar cristiano por lo cual para dormir, en lugar de escuchar "cuentos de hadas" o de fantasía, yo escuchaba la Biblia. Historias que en el momento creía, después las puse en duda y que ahora las creo con total convicción. Esos "momentos de duda" en mi vida se extendieron por unos siete años, y que trajeron consigo mucha rebeldía, la rebeldía vino acompañada de pecados, de esos que dejan una huella, que forjaron ese monstruo; fue una época de probar cosas, de "Yo-todopoderoso" y de profunda soledad...
Hay una historia que cuenta mi pastor que dice que un padre se iba lejos de casa por un tiempo, por lo que le pidió al hijo que por cada mala acción que realizará clavara un clavo (valga la redundancia) en un viejo árbol que estaba en el patio trasero, pero que cada vez que hiciera algo bueno lo sacara. El padre se marchó, y cuando volvió, al revisar el árbol lo notó sin un solo clavo, pero lleno de huecos. Él nos explicaba que así es el pecado y que en nuestro caso no podemos sacar ningún clavo por nosotros mismos, Cristo por medio de su sangre lo hace y nos limpia, pero de mis acciones pasadas quedan muchos huecos, consecuencias no pasan tan fácil.
Cuando le entregué mi vida a Cristo, Él prometió transformarme y hacer de mí alguien nuevo, como dice Pablo en su carta a los corintios: "las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas" (2), pero también hay cosas de mi pasado, fantasmas del monstruo depravado que fui, con los que lucho a diario, y es probable que Dios en su sabiduría lo permita. Esto puede tener relación con lo que se menciona en el capítulo tres de jueces, que dice: " Estas, pues, son las naciones que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaán; solamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la habían conocido...Y fueron para probar con ellos a Israel, para saber si obedecerían a los mandamientos de Jehová, que él había dado a sus padres por mano de Moisés" (3) Quizás Dios use todas estas "consecuencias" para recordarme diariamente de donde fue que me sacó, que tan bajo puedo llegar a caer, y cuánto lo necesito a Él para que me restaure y de verdad cambie esta situación y un día, finalmente, llene ese hueco de forma que no se noté que alguna vez existió.
Existe un concepto erróneo en la mayoría de gente que asocia al cristianismo con perfección, por lo cual se le exige al cristiano una conducta "perfecta" ante la sociedad, hacia su prójimo, sin fallos, pero que lleva consigo algo de crueldad (mucha), ya que se exige algo que no se vive y por otra parte induce al cristiano a vivir bajo una serie de reglas para pretender mostrar una perfección que nunca se va a alcanzar. En lugar de esto, se debería de asociar al cristianismo con la palabra "perfeccionamiento", ya no como un sujeto, sino más bien como un proceso, algo que lleva una acción intrínseca "como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto"(4). Claro está que este proceso se cometen errores, muchos, demasiados, algunos tan graves que te hacen dudar que de verdad te encuentras en ese proceso. Un error en el que se puede caer sumamente fácil es el de vivir una "doble vida": soy creyente los domingos mientras dure el servicio, delante del pastor y el resto de la semana me olvido de todo, para vivir como todo el mundo, es lo más fácil. Es por esto que Dios es enfático cuando dice: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos..." (5), entonces el cristiano todos los días está en una carrera, la carrera de la transformación, ¿Contra quién?, ¿Contra otros creyentes?, no, contra su propia naturaleza, contra su misma humanidad, contra él mismo, y está carrera no es fácil, no hay descanso, no hay tregua, pero es más fácil que vivir una vida de mentiras, de secretos, una doble, ya que en esta última no contamos con la ayuda "todopoderosa" del creador del universo. Todo esto lo resume Pablo en estos versículos: "Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado."(6)
Sería mentira decir que en estos cuatro años que tengo de vivir para Cristo no hubiera fallado y no hubiera coqueteado con esta doble vida, coqueteado con los huecos que ha dejado ese monstruo que soy; pero esto, precisamente, es la vida cristiana: Si caes, le pides perdón, Él te levanta, arreglas y sigues adelante; ni Dios espera que no le fallemos, lo que si espera es que en el momento fallemos acudamos de prisa a ser restaurados, que corramos de prisa a que nos saquen el clavo, como dijo David alguna vez: " Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano." (7)
Caer en la batalla, dejar ganar al enemigo tiene un costo muy alto. Es por esto que Dios tiene que simplemente sacar "su vara y su callado" y corregir, para no volver a cometer el mismo error, para limpiar la caída, por esto dice: "El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?"(8). Hay veces en que estas disciplinas duran unos minutos, unas horas, algunos días y en veces, dependiendo de mi terquedad, duran meses; pero con todo Dios siempre saca provecho, llevarme a ese perfeccionamiento prometido, a que en mi vida lo único que brille sea Cristo y que yo pase a un segundo plano.
En estos últimos meses he visto como se han multiplicado las dificultades y esto se debe en parte a la disciplina de la que hablaba arriba y también a las pruebas que se deben superar, que todos los días me recuerdan que necesito de Dios para vivir, y prueban mi obediencia, mi amor y mi carácter. He de confesar que en muchas partes de este camino parece que no hay salida. Atravesar por una escasez económica no es fácil, y hay veces en que no he visto ni luz ni agua en este "desierto" que cruzo, como una oveja que soy, desorientado y perdido, esperando a que Mi Pastor venga y "aderece mesa delante de mí", es entonces cuando en medio de tanta sequedad, tanta soledad y oscuridad me da vueltas en la cabeza este versículo, uno de mis favoritos: " Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría." (9), y es verdad, porque es entonces cuando retrocedo y pienso en todos los pequeños momentos donde he visto su misericordiosa mano y empiezo a agradecer por cada plato de comida recibido, por cada amigo en el camino, por cada bendición todos los días, toda la vida. Tal vez, como dice mi mamá, "huele a agua" y puede ser que venga con el sol la lluvia que refresque el camino, que da "vida en tiempo de hambre", que limpia, por lo que como el profeta digo: "Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra."(10) Y como dudarlo, si dicen que incluso en el Sahara llueve de vez en cuando...
(1) 1 Timoteo 1:15. Revisión Reina-Valera 1960
(2) 2 Corintios 5:17. RV60.
(3) Jueces 3:1-2,4. RV60.
(4) Proverbios 4:18. RV60.
(5) Romanos 12:2. RV60.
(6) 1 Corintios 9:26-27. RV60.
(7) Salmos 37:23-24. RV60.
(8) Hebreos 12:6-7. RV60.
(9) Salmos 30:5. RV60.
(10) Oseas 6:3 RV60
Hace un par de meses terminé de leer un libro donde se citaba al escritor Somerset Maugham, decía que él en una ocasión dijo: "Si escribiera todos los pensamientos que he tenido y todas las acciones que he realizado, los hombres me llamarían monstruo depravado". Pienso que quizás, muchas veces a la mayoría de nosotros nos pasa esto, tal vez algunos con mayor frecuencia que otros, incluso el apóstol Pablo le habló sobre esto a su discípulo Timoteo, diciéndole: "Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero."(1) Bueno, mi idea no es discutir con el apóstol, por tanto solo diré: "de los cuales yo soy el segundo".
Como en muchas otras ocasiones he escrito, provengo de un hogar cristiano por lo cual para dormir, en lugar de escuchar "cuentos de hadas" o de fantasía, yo escuchaba la Biblia. Historias que en el momento creía, después las puse en duda y que ahora las creo con total convicción. Esos "momentos de duda" en mi vida se extendieron por unos siete años, y que trajeron consigo mucha rebeldía, la rebeldía vino acompañada de pecados, de esos que dejan una huella, que forjaron ese monstruo; fue una época de probar cosas, de "Yo-todopoderoso" y de profunda soledad...
Hay una historia que cuenta mi pastor que dice que un padre se iba lejos de casa por un tiempo, por lo que le pidió al hijo que por cada mala acción que realizará clavara un clavo (valga la redundancia) en un viejo árbol que estaba en el patio trasero, pero que cada vez que hiciera algo bueno lo sacara. El padre se marchó, y cuando volvió, al revisar el árbol lo notó sin un solo clavo, pero lleno de huecos. Él nos explicaba que así es el pecado y que en nuestro caso no podemos sacar ningún clavo por nosotros mismos, Cristo por medio de su sangre lo hace y nos limpia, pero de mis acciones pasadas quedan muchos huecos, consecuencias no pasan tan fácil.
Cuando le entregué mi vida a Cristo, Él prometió transformarme y hacer de mí alguien nuevo, como dice Pablo en su carta a los corintios: "las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas" (2), pero también hay cosas de mi pasado, fantasmas del monstruo depravado que fui, con los que lucho a diario, y es probable que Dios en su sabiduría lo permita. Esto puede tener relación con lo que se menciona en el capítulo tres de jueces, que dice: " Estas, pues, son las naciones que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaán; solamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la habían conocido...Y fueron para probar con ellos a Israel, para saber si obedecerían a los mandamientos de Jehová, que él había dado a sus padres por mano de Moisés" (3) Quizás Dios use todas estas "consecuencias" para recordarme diariamente de donde fue que me sacó, que tan bajo puedo llegar a caer, y cuánto lo necesito a Él para que me restaure y de verdad cambie esta situación y un día, finalmente, llene ese hueco de forma que no se noté que alguna vez existió.
Existe un concepto erróneo en la mayoría de gente que asocia al cristianismo con perfección, por lo cual se le exige al cristiano una conducta "perfecta" ante la sociedad, hacia su prójimo, sin fallos, pero que lleva consigo algo de crueldad (mucha), ya que se exige algo que no se vive y por otra parte induce al cristiano a vivir bajo una serie de reglas para pretender mostrar una perfección que nunca se va a alcanzar. En lugar de esto, se debería de asociar al cristianismo con la palabra "perfeccionamiento", ya no como un sujeto, sino más bien como un proceso, algo que lleva una acción intrínseca "como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto"(4). Claro está que este proceso se cometen errores, muchos, demasiados, algunos tan graves que te hacen dudar que de verdad te encuentras en ese proceso. Un error en el que se puede caer sumamente fácil es el de vivir una "doble vida": soy creyente los domingos mientras dure el servicio, delante del pastor y el resto de la semana me olvido de todo, para vivir como todo el mundo, es lo más fácil. Es por esto que Dios es enfático cuando dice: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos..." (5), entonces el cristiano todos los días está en una carrera, la carrera de la transformación, ¿Contra quién?, ¿Contra otros creyentes?, no, contra su propia naturaleza, contra su misma humanidad, contra él mismo, y está carrera no es fácil, no hay descanso, no hay tregua, pero es más fácil que vivir una vida de mentiras, de secretos, una doble, ya que en esta última no contamos con la ayuda "todopoderosa" del creador del universo. Todo esto lo resume Pablo en estos versículos: "Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado."(6)
Sería mentira decir que en estos cuatro años que tengo de vivir para Cristo no hubiera fallado y no hubiera coqueteado con esta doble vida, coqueteado con los huecos que ha dejado ese monstruo que soy; pero esto, precisamente, es la vida cristiana: Si caes, le pides perdón, Él te levanta, arreglas y sigues adelante; ni Dios espera que no le fallemos, lo que si espera es que en el momento fallemos acudamos de prisa a ser restaurados, que corramos de prisa a que nos saquen el clavo, como dijo David alguna vez: " Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano." (7)
Caer en la batalla, dejar ganar al enemigo tiene un costo muy alto. Es por esto que Dios tiene que simplemente sacar "su vara y su callado" y corregir, para no volver a cometer el mismo error, para limpiar la caída, por esto dice: "El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?"(8). Hay veces en que estas disciplinas duran unos minutos, unas horas, algunos días y en veces, dependiendo de mi terquedad, duran meses; pero con todo Dios siempre saca provecho, llevarme a ese perfeccionamiento prometido, a que en mi vida lo único que brille sea Cristo y que yo pase a un segundo plano.
En estos últimos meses he visto como se han multiplicado las dificultades y esto se debe en parte a la disciplina de la que hablaba arriba y también a las pruebas que se deben superar, que todos los días me recuerdan que necesito de Dios para vivir, y prueban mi obediencia, mi amor y mi carácter. He de confesar que en muchas partes de este camino parece que no hay salida. Atravesar por una escasez económica no es fácil, y hay veces en que no he visto ni luz ni agua en este "desierto" que cruzo, como una oveja que soy, desorientado y perdido, esperando a que Mi Pastor venga y "aderece mesa delante de mí", es entonces cuando en medio de tanta sequedad, tanta soledad y oscuridad me da vueltas en la cabeza este versículo, uno de mis favoritos: " Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría." (9), y es verdad, porque es entonces cuando retrocedo y pienso en todos los pequeños momentos donde he visto su misericordiosa mano y empiezo a agradecer por cada plato de comida recibido, por cada amigo en el camino, por cada bendición todos los días, toda la vida. Tal vez, como dice mi mamá, "huele a agua" y puede ser que venga con el sol la lluvia que refresque el camino, que da "vida en tiempo de hambre", que limpia, por lo que como el profeta digo: "Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra."(10) Y como dudarlo, si dicen que incluso en el Sahara llueve de vez en cuando...
(1) 1 Timoteo 1:15. Revisión Reina-Valera 1960
(2) 2 Corintios 5:17. RV60.
(3) Jueces 3:1-2,4. RV60.
(4) Proverbios 4:18. RV60.
(5) Romanos 12:2. RV60.
(6) 1 Corintios 9:26-27. RV60.
(7) Salmos 37:23-24. RV60.
(8) Hebreos 12:6-7. RV60.
(9) Salmos 30:5. RV60.
(10) Oseas 6:3 RV60
domingo, 17 de marzo de 2013
Salmos 33
1 Alegraos, oh justos, en Jehová;
En los íntegros es hermosa la alabanza.
2 Aclamad a Jehová con arpa;
Cantadle con salterio y decacordio.
3 Cantadle cántico nuevo;
Hacedlo bien, tañendo con júbilo.
4 Porque recta es la palabra de Jehová,
Y toda su obra es hecha con fidelidad.
5 El ama justicia y juicio;
De la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,
Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
7 El junta como montón las aguas del mar;
El pone en depósitos los abismos.
8 Tema a Jehová toda la tierra;
Teman delante de él todos los habitantes del mundo.
9 Porque él dijo, y fue hecho;
En los íntegros es hermosa la alabanza.
2 Aclamad a Jehová con arpa;
Cantadle con salterio y decacordio.
3 Cantadle cántico nuevo;
Hacedlo bien, tañendo con júbilo.
4 Porque recta es la palabra de Jehová,
Y toda su obra es hecha con fidelidad.
5 El ama justicia y juicio;
De la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,
Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
7 El junta como montón las aguas del mar;
El pone en depósitos los abismos.
8 Tema a Jehová toda la tierra;
Teman delante de él todos los habitantes del mundo.
9 Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.
10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones,
Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre;
Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová,
El pueblo que él escogió como heredad para sí.
13 Desde los cielos miró Jehová;
Vio a todos los hijos de los hombres;
14 Desde el lugar de su morada miró
Sobre todos los moradores de la tierra.
15 El formó el corazón de todos ellos;
Atento está a todas sus obras.
16 El rey no se salva por la multitud del ejército,
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.
17 Vano para salvarse es el caballo;
La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.
18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en su misericordia,
19 Para librar sus almas de la muerte,
Y para darles vida en tiempo de hambre.
20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones,
Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre;
Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová,
El pueblo que él escogió como heredad para sí.
13 Desde los cielos miró Jehová;
Vio a todos los hijos de los hombres;
14 Desde el lugar de su morada miró
Sobre todos los moradores de la tierra.
15 El formó el corazón de todos ellos;
Atento está a todas sus obras.
16 El rey no se salva por la multitud del ejército,
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.
17 Vano para salvarse es el caballo;
La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.
18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en su misericordia,
19 Para librar sus almas de la muerte,
Y para darles vida en tiempo de hambre.
20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.
Porque en su santo nombre hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.
miércoles, 9 de enero de 2013
"En una eternidad SIEMPRE se puede empezar de nuevo..."
"Puedo escribir la prosa más triste está noche..." Está bien, no, esto jamás emulará lo hecho por el maestro Neruda, y creo que nunca voy a llegar a algo similar, ni un poema de amor, mucho menos una canción desesperada, aunque esta prosa si logre desesperar... lo que si puedo externar estimado no-lector es que hay en mí alguna urgencia por escribir la primera entrada al blog del año, como me dijo una amiga, hay veces en que si no se hace "uno se siente como ahogado".
Me resulta increíble lo rápido que pasa el tiempo, y creo que sobre esto había escrito antes, pero también como las cosas se deformar y pierden, por así decirlo, su "magia" con él. Solo por citar un ejemplo: la recién pasada época navideña no está ni cerca de ser lo que era hace tan solo cinco o seis años,simplemente ya no la disfruto como antes. Ni yo ni mi familia hemos tenido nunca "el espíritu navideño" que usted, estimado no-lector, puede apreciar en alguna película estadounidense o similar, para mí la idea de Navidad es estar juntos, disfrutar de una cena un poco diferente a la de un día normal, no mucho y por último , y si la situación lo permitía, intercambio de regalos, listo, sencillo, sin demasiada gente, sin etiquetas, en paz y por esto es que realmente anhelaba la época. Ahora ya no, un mes más, un día más, donde se puede comer más que otros días, algo momentáneo,como si todo, de un momento a otro "me resbalará". No sé si es por el hecho de extrañar esa sencillez de antaño, o si es tal la cantidad de estrés que he manejado últimamente que cuando llega el tiempo en que no está, el daño que ha causado no permite disfrutar de todas estas cosas, aunque, estás cosas que antes disfrutaba ya no son lo que eran. No sé que tan claro quede la idea, pero el punto es ese.
Creo que todo desemboca en que extraño y añoro las cosas sencillas, la época en que nada era TAN complicado, donde mis preocupaciones eran cualquier tontería como que llegará algún primo para poder empezar a jugar o algo por el estilo, donde para una tarde divertida solo se ocupaba una bola y tres "compas" más. Hay cierta simplicidad que se ha perdido con los años...
Pero en fin, todo pasa, y como dice el refrán: "Año nuevo, vida nueva" basada en la concepción filosófica del "Eterno Retorno" donde el 31 de Diciembre todo se extingue para que emerja un 1 de Enero "nuevo", recalentado y con 15 kilos de más pero con nuevos proyectos y ambiciones, no sé, así se supone que debe ser, algunos risibles, otros alcanzables, todos con proyectos, todos con ilusiones y si le confieso estimado no-lector, que yo no las tengo, que las mías muy probablemente no han llegado y estén en una playa descansado y que tal vez la estén pasando tan bien que no tengan planeado venir pronto, ¿Dónde se fue la "magia", dónde está la chispa?, ¿Será que dejé la "pasión" en algún bus olvidada?...
Una frase que se le atribuye a H. F. Amiel dice: "Sin pasión, el hombre solo es una fuerza latente, que espera una posibilidad, como el pedernal, el choque del hierro para lanzar chispas de luz"... Quizás esto sea en parte lo que estoy pasando en este momento y me refiero a hacer todo en "automático": Te matriculas, vas a clases, sufrís, haces algunos exámenes, proyectos, tareas, luego pasas o repruebas, aprendes un poco para la próxima y se inicia otra vez el proceso, así hasta concluir la carrera y luego se trabaja, se disfruta un poco lo trabajado, y "Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad." (Eclesiastés 1:2 RV60)
Es cuando analizo otra vez mi caso, no sé por qué todos estos días los he dedicado a cuestionarme cosas, a replantear otras y equivocarme en todas. Todas estas dudas, todos estos repetidos errores que cometo me hacen cuestionarme muy seriamente la calidad de Cristianismo que estoy viviendo, y aquí la culpa en ningún momento es de Dios, sino recae en él que aquí escribe, ¿Cuán lejos se puede llegar a estar del punto deseado si constantemente decido alejarme de él?. No sé si esto le pasa a todos o solo a mí, decía una vez C. S. Lewis, en un tratado sobre Castidad: "Y es que hay dos fuerzas dentro de mí que pugnan contra el ser humano que quiero llegar a ser: el «yo animal» y el «yo diabólico». Este último es el peor de los dos." No estoy completamente seguro que la última parte sea cierta, porque si por "yo animal" tomo todo lo que mi carne desea, las cosas que hay en mí, que me llevan a alejarme de donde realmente quiero estar porque van a favor de TODO lo que debo hacer para alejarme de ese punto de comunión con Dios en que debo y quiero estar, no creo que sea menos débil que el "yo diabólico", tomando este último como el orbe creado y me sugiere que me aleje de ese punto. Porque el "yo animal", en lugar de fuerza es un cuerpo que arrastro, está ahí TODAS las mañanas, metido dentro del espejo, vistiendo mi ropa, más voraz e insaciable que al noche anterior, nunca se conforma con poco, siempre se levanta dispuesto a alejarse más, y nunca puedo yo alejarme de él, con él cargo y a él arrastro. Entonces el "yo diabólico" no se quiere quedar atrás, siempre susurrante, encargado de pintar todo gris, siniestro y cíclico, con pancartas de mis fantasmas en las paredes y todo esto no me deja avanzar, es como una lucha sin cuartel y sin descanso que nunca acaba . Quién sabe si alguien entienda tanto disparate, si me pasa solo a mí o a todo el mundo, por lo que la idea de un botón de "restart" en la vida sería algunas veces de mucha utilidad...
Decía Facundo Cabral que : "Siempre se puede empezar de nuevo, En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo" y quizás cuando decía esto tenía en mente algo parecido al botón de "restart" que describo arriba, "borrón y cuenta nueva" y que ÉL se encargue de la limpieza, que cargue con los muertos que cargo, acercarme a lo que ÉL quiere para mi vida. Dice en Lamentaciones 3 que las misericordias de Jehová son "Nuevas cada mañana", empezar de nuevo, con misericordias nuevas, nada de repeticiones cíclicas e infinitas, todo nuevo, todas las mañanas, limpio, sin pancartas ni fantasmas... Quizás con esto regrese, sin que me de cuenta, la "pasión" que en el camino perdí o me encuentre algo mucho mejor en alguna "compra-venta" en San José a cambio de todo lo que tenga, no lo sé...
Me resulta increíble lo rápido que pasa el tiempo, y creo que sobre esto había escrito antes, pero también como las cosas se deformar y pierden, por así decirlo, su "magia" con él. Solo por citar un ejemplo: la recién pasada época navideña no está ni cerca de ser lo que era hace tan solo cinco o seis años,simplemente ya no la disfruto como antes. Ni yo ni mi familia hemos tenido nunca "el espíritu navideño" que usted, estimado no-lector, puede apreciar en alguna película estadounidense o similar, para mí la idea de Navidad es estar juntos, disfrutar de una cena un poco diferente a la de un día normal, no mucho y por último , y si la situación lo permitía, intercambio de regalos, listo, sencillo, sin demasiada gente, sin etiquetas, en paz y por esto es que realmente anhelaba la época. Ahora ya no, un mes más, un día más, donde se puede comer más que otros días, algo momentáneo,como si todo, de un momento a otro "me resbalará". No sé si es por el hecho de extrañar esa sencillez de antaño, o si es tal la cantidad de estrés que he manejado últimamente que cuando llega el tiempo en que no está, el daño que ha causado no permite disfrutar de todas estas cosas, aunque, estás cosas que antes disfrutaba ya no son lo que eran. No sé que tan claro quede la idea, pero el punto es ese.
Creo que todo desemboca en que extraño y añoro las cosas sencillas, la época en que nada era TAN complicado, donde mis preocupaciones eran cualquier tontería como que llegará algún primo para poder empezar a jugar o algo por el estilo, donde para una tarde divertida solo se ocupaba una bola y tres "compas" más. Hay cierta simplicidad que se ha perdido con los años...
Pero en fin, todo pasa, y como dice el refrán: "Año nuevo, vida nueva" basada en la concepción filosófica del "Eterno Retorno" donde el 31 de Diciembre todo se extingue para que emerja un 1 de Enero "nuevo", recalentado y con 15 kilos de más pero con nuevos proyectos y ambiciones, no sé, así se supone que debe ser, algunos risibles, otros alcanzables, todos con proyectos, todos con ilusiones y si le confieso estimado no-lector, que yo no las tengo, que las mías muy probablemente no han llegado y estén en una playa descansado y que tal vez la estén pasando tan bien que no tengan planeado venir pronto, ¿Dónde se fue la "magia", dónde está la chispa?, ¿Será que dejé la "pasión" en algún bus olvidada?...
Una frase que se le atribuye a H. F. Amiel dice: "Sin pasión, el hombre solo es una fuerza latente, que espera una posibilidad, como el pedernal, el choque del hierro para lanzar chispas de luz"... Quizás esto sea en parte lo que estoy pasando en este momento y me refiero a hacer todo en "automático": Te matriculas, vas a clases, sufrís, haces algunos exámenes, proyectos, tareas, luego pasas o repruebas, aprendes un poco para la próxima y se inicia otra vez el proceso, así hasta concluir la carrera y luego se trabaja, se disfruta un poco lo trabajado, y "Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad." (Eclesiastés 1:2 RV60)
Es cuando analizo otra vez mi caso, no sé por qué todos estos días los he dedicado a cuestionarme cosas, a replantear otras y equivocarme en todas. Todas estas dudas, todos estos repetidos errores que cometo me hacen cuestionarme muy seriamente la calidad de Cristianismo que estoy viviendo, y aquí la culpa en ningún momento es de Dios, sino recae en él que aquí escribe, ¿Cuán lejos se puede llegar a estar del punto deseado si constantemente decido alejarme de él?. No sé si esto le pasa a todos o solo a mí, decía una vez C. S. Lewis, en un tratado sobre Castidad: "Y es que hay dos fuerzas dentro de mí que pugnan contra el ser humano que quiero llegar a ser: el «yo animal» y el «yo diabólico». Este último es el peor de los dos." No estoy completamente seguro que la última parte sea cierta, porque si por "yo animal" tomo todo lo que mi carne desea, las cosas que hay en mí, que me llevan a alejarme de donde realmente quiero estar porque van a favor de TODO lo que debo hacer para alejarme de ese punto de comunión con Dios en que debo y quiero estar, no creo que sea menos débil que el "yo diabólico", tomando este último como el orbe creado y me sugiere que me aleje de ese punto. Porque el "yo animal", en lugar de fuerza es un cuerpo que arrastro, está ahí TODAS las mañanas, metido dentro del espejo, vistiendo mi ropa, más voraz e insaciable que al noche anterior, nunca se conforma con poco, siempre se levanta dispuesto a alejarse más, y nunca puedo yo alejarme de él, con él cargo y a él arrastro. Entonces el "yo diabólico" no se quiere quedar atrás, siempre susurrante, encargado de pintar todo gris, siniestro y cíclico, con pancartas de mis fantasmas en las paredes y todo esto no me deja avanzar, es como una lucha sin cuartel y sin descanso que nunca acaba . Quién sabe si alguien entienda tanto disparate, si me pasa solo a mí o a todo el mundo, por lo que la idea de un botón de "restart" en la vida sería algunas veces de mucha utilidad...
Decía Facundo Cabral que : "Siempre se puede empezar de nuevo, En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo" y quizás cuando decía esto tenía en mente algo parecido al botón de "restart" que describo arriba, "borrón y cuenta nueva" y que ÉL se encargue de la limpieza, que cargue con los muertos que cargo, acercarme a lo que ÉL quiere para mi vida. Dice en Lamentaciones 3 que las misericordias de Jehová son "Nuevas cada mañana", empezar de nuevo, con misericordias nuevas, nada de repeticiones cíclicas e infinitas, todo nuevo, todas las mañanas, limpio, sin pancartas ni fantasmas... Quizás con esto regrese, sin que me de cuenta, la "pasión" que en el camino perdí o me encuentre algo mucho mejor en alguna "compra-venta" en San José a cambio de todo lo que tenga, no lo sé...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)