jueves, 26 de julio de 2012

Una Serie de Eventos Desafortunados



Miró hacia atrás y fue entonces cuando se percató que alguien lo seguía...

Su presencia no lo atemorizó, incluso hasta le resultaba familiar, quizás un amigo de la infancia, un primo lejano, no lo sabía, fue entonces cuando decidió esperar que se acercara más, en dado caso no podía salir corriendo, se había extraviado de su camino, sus pies lo habían llevado a un callejón sin salida.

Al virar, el hombre, por llamarlo de alguna forma, se había acercado lo suficiente como para poder reconocerlo. De cinco metros de alto, un rostro de facciones terribles, mirada perdida, como muerta, piel roja casi purpura, cabello blanco, todo lleno de cadenas. Es casi seguro que no es el tipo de persona, por llamarlo de alguna forma, que se desearía encontrar en un callejón oscuro, y mucho menos a tan altas horas de la noche, eran cerca de la una y diez de la madruga. Pese a todo esto, C. se mantenía, hasta cierto punto, calmado, eso si, sintió como el miedo se apoderó de su cuerpo, sin embargo no así de su mente. Mientras su corazón cabalgaba a mil kilómetros por hora y su cuerpo temblaba casi brincando, su mente se mantenía aguardando, conteniendo sus miedos con todo y fantasmas.

Cuando el gigante, por llamarlo de alguna forma, estuvo cerca, muy cerca, casi a un metro, C. lo miró a los ojos, confiado como estaba y fue entonces cuando recordó quien era. Hasta ese momento C. perdió la calma y buscó la forma de escapar. A su alrededor tres paredes y frente a el un gigante. Lo único que se le ocurrió en ese momento fue correr a un lado intentado no ser atrapado, pero su torpe cuerpo no respondió.

El gigante, lo sujetó de su cuello y a cada una de sus muñecas y tobillos puso un grillete, luego de esto encadenado como estaba y tan grande como era, se dejó caer, como si estuviera muerto...

C. no supo que hacer luego de esto. Al principio todo movimiento fue inútil, el peso del monstruo no podía ser llevado con tanta facilidad, ni mucho menos por un cuerpo aún paralizado como el de C. Pasadas dos horas, intentó de nuevo caminar fuera del callejón y dando algunos pasos, a duras penas consiguió llegar a la calle principal, arrastrando su pesada carga y notó que su casa se encontraba a veinticinco metros de donde estaba, fue entonces cuando se lamentó de haberse extraviado, el haberse detenido, el no haber notado que estaba cerca de llegar su tranquila "fortaleza", que quizás nada de aquello hubiese pasado y que, tal vez, en estos momentos estuviera en su cama, durmiendo, descansando y libre...

A penas si pudo llegar a su recamara. Arrastrar al monstruo hasta ella fue una de las empresas más difíciles y tontas que jamas había realizado. Encontró la forma de acostarse en su cama sin tener que subir con él al monstruo que parecía inmóvil, como encantado y en su horrible rostro algo similar a una sonrisa, y mientras C. dejaba caer su cabeza sobre la almohada de sus ojos se escaparon dos lágrimas amargas, amargas como hiel...



II



El coronel recibió una carta con carácter de urgencia desde el frente, un jueves en la tarde. El correo se había tardado un poco más de lo acostumbrado y la ansiedad por saber que pasaba en el frente lo mataba.

Había mandado sus tropas hacia ya seis meses a luchar por tierras, que antes no tenían ningún valor para él, pero que poco a poco se dio cuenta de que tan importantes y estratégicas eran para poder seguir a cargo y así mantener "contento" a su Presidente.

Al principio las batallas ganadas fueron sumamente simples, pero se dio cuenta que el enemigo que tenía al frente era capaz de dejarlo en jaque ante el menor descuido, y conforme iba pasando el tiempo su enemigo se iba haciendo mas poderoso.

Ganó la primera batalla importante, a mucho costo, por lo que la segunda decidió poner mayor atención. Estudió a su enemigo con lentitud, y decidió mandar a todos los hombres que tenía, ya que tenía claro que ganando esta segunda daría un paso más a la conquista de todo el territorio que anhelaba y el día de la batalla llegó... Pasados veintidós días, no se escuchaba ninguna noticia del frente de batalla por lo que esto lo inquietaba aún mas.

Abrió la carta y su rostro lo dijo todo. En ella se narraba la derrota inminente que habían sufrido sus ejércitos y como estaba a punto de perder todo lo que ya había ganado, ya que el enemigo atacó además su base principal y el golpe había sido casi mortal. No había más opción que tocar la retirada y eso implicaba muchísimo tiempo perdido.

Consternado, triste y sin ninguna solución aparente, se sentó a observar la puesta del sol, como quien espera que del cielo caiga algo de la inspiración del Genio que pintaba tanta belleza...



III 



El gran Dragón jamás la había visto así...

La observaba con detenimiento pero indiferente, altivo, como quien lo hace por salir del paso. Debatía con ella con excusas baratas y sin fundamento alguno y por un momento hasta estuvo seguro de su victoria, cabalgaría por las calles orgulloso exhibiendo ante la mirada de todos su nueva conquista, su nuevo logro; pero ocurrió lo inesperado o al menos lo que él no se esperaba...

De la cara de ella corrió una lágrima, única, insignificante y poderosa que nació en sus ojos y terminó en el acorazado corazón del deforme animal, hecho que lo liquidó por completo. No pudo hacer nada contra eso, lo rebajó al nivel de sumisión total, despedazó sus argumentos, bailó en su altivez y lo único que le quedó hacer fue entregar sus brazos, para restaurar lo herido, salvar lo que pudiera, porque ya lo había perdido todo.

Abrió sus brazos, la recibió en su pecho, lloró con ella, pidió perdón y clemencia a quien valientemente lo había enfrentado en su locura, atinando a decir solamente: "Por Favor, No llores...", como quien pide misericordia ante un duro juez.

Cuando abrió los ojos ya no era más dragón, cargado de culpa recibió una sonrisa de vuelta, le dio un beso en la mejilla y se fue a tratar de volver a salvarse una vez más...

domingo, 22 de julio de 2012

Espacio Intimo Pagado



-Una vez leí algo que decía: "Cuando se es pequeño una derrota más no importa"... Se pierde más veces de las que se gana, o por lo menos es lo que se piensa, es entonces cuando se pierde de vista el objetivo. ¿Quién dijo que no había derecho a la derrota?, ¿Quién dijo que no hay tiempo para levantarse?

-Hay que esperar lo sé, la teoría se sabe, los conceptos, las razones, la práctica es el problema. En la práctica se tiene que aplicar los teoremas aprendidos y aplicarlos bien, resolver problemas un poco más exigentes que los que se resuelven en una práctica normal y lo empeora el hecho de trabajar bajo presión. Pero nadie dijo que fuera fácil y qué sería de la vida sin un poco de turbulencia, en alta mar lo único que queda es esperar que pase un poco la tormenta.

-Soy del tipo de persona que piensa demasiado las cosas antes de hacerlas, incluso para decirlas (con esto no quiero decir que siempre haga/diga las cosas más atinadas, simplemente que se piensan un poco más antes de actuar), demasiado análisis, muchos "pros" y contras", en exceso "metódico",todo esto llega a cansar, y no es que sean cualidades que me reproche, simplemente así aprendí a ser. Construí cosas durante mucho tiempo que luego me robaron o tuve que yo mismo destruirlas por estar chuecas, o porque no eran mías. Por eso ahora pienso más antes de construir, quizás también por esto pregunto tanto...

-
"En tus Ojos un misterio;
en tus labios un enigma.
Y yo fijo en tus miradas
y extasiado en tus sonrisas" (Rubén Darío - Rimas-X)

- No voy a ser hipócrita, la situación me duele y si me duele es básicamente porque de verdad me importa, es simple, hacer que no he visto, oído o leído cosas no ayuda, la agravan, saberlas tampoco ayuda, la empeoran, entonces ¿Qué hacer?, ni idea, básicamente ya dije lo que tenía que decir, no puedo hacer/decir más, es aquí donde volvemos al punto de la espera. Las cosas que llega a cargar uno encima por no querer ver sufrir a la gente que se quiere.

- Básicamente los extraño. Quizás en semanas como estas recientes los echo un poco mas de menos. Hay veces en las que solo se ocupa sentarse a conversar tonterías y olvidar lo que pasó en la semana.

*** Estoy casi seguro estimado no-lector que estará un poco confundido como lo estoy yo con estas últimas seis líneas, pero son cosas que al autor, la persona que me robó el post, le incomodaban bastante, por lo que me solicitó un espacio íntimo para "descargar" unas ideas al azar. Pido mis más sinceras disculpas, esperando que este hecho no se repita en el futuro, se despide:

Un Bohemio Redimido de por ahí.

domingo, 10 de junio de 2012

"De Gente de a Caballo, y de Carros de Fuego alrededor..."

Ayer estaba recordando un poco a las que fueran mis profesoras de español en el colegio, y llegué a la conclusión que puedo presumir de ellas, especialmente de dos, de doña Beatriz Castro y Maureen Chavéz . Ellas fueron, en parte, las que me motivaron mis inicios en la literatura y por supuesto más adelante, la creación de mis primeros escritos. Es y será una pena que no las honre tanto como quisiera con mi prosa...

En fin, buscando unas hojas que ocupaba me encontré sin querer, uno de mis primeros escritos, en medio de un cuaderno de Estudios Sociales, ¡Qué cosa más deprimente, por Dios..! De él no se puede destacar casi nada, pero es bueno ver las muchas cosas que Dios a través de este tiempo ha cambiado, es probable que dentro de algunos años, no pocos y si llego, lea esto con el mismo desdén que lo hice hoy, esperemos que "el-yo-mismo" de ese tiempo sea más misericordioso con "el-yo-mismo" de hoy pero que siga alegre por las muchas cosas que Dios haya cambiado para ese entonces.

Fue escrito en una época en que me acababa de enterar que una chica que me gustaba estaba saliendo con alguien que realmente le gustaba (Hecho tan poco novedoso en mi época adolescente que me cuesta trabajo entender como no me había acostumbrado) Era una especie de "oración", empezaba con: "Hoy me doy cuenta de..." y continuaba con lloriqueos, bla bla, "estoy solo", bla, bla, "soy emo", bla, bla, "nadie me quiere", bla bla, "amo tanto a D que quiero que sea feliz, aunque no sea conmigo" (Muy bien, aquí explico quién es D. D era una muchacha de mi trabajo, bastante simpática, mayor que yo 4 años, pasábamos bastante tiempo hablando de tonterías, por nuestro tipo de trabajo teníamos mucho tiempo libre, creo que eso era lo que me gustaba de ella, hablar con alguien, los mensajes que nos mandábamos, obviamente fracasé en el intento de avanzar de amistad a algo más, porque era solo eso, una amistad, por lo que me surge la pregunta: ¿Qué rayos tenía en mi cabeza? Me parece increíble en lo mucho que se desvía el raciocinio de las personas cuando están empecinadas a hacer lo incorrecto o lo que les da la gana hacer, aquí estoy como el mejor ejemplo.). Volviendo a mi escrito, llegué a una parte en que decía: "Please, God wake me!", citando "One" de Metallica (Si, lo sé, originalidad cero, un poco menos que la actual) y empezaba a exponer las peticiones que Dios "despóticamente" no me había cumplido, las cuales no vienen al caso...

Me hizo recordar una parte de un libro que leí hace poco de C.S. Lewis que se llama "Una Pena en Observación", en ella decía que muchas veces que intentó buscar a Dios, luego de la muerte de su esposa, encontraba, por así decirlo, la puerta cerrada, y que por más que suplicará y gritará por una respuesta o ayuda para aminorar su dolor, no había tal, pero luego se dio cuenta que no era que la puerta estaba cerrada, sino que simplemente había que girar la llave para poder ver al que daba la respuesta. Bueno ese era mi caso, porque siempre supe que era lo que tenía que hacer, pero no lo hacía porque no era de la forma que yo quería que pasaran las cosas, es risible, lo sé, es como que teniendo sed, te den un vaso de vidrio con agua pero no te lo quieras tomar porque te gustan los vasos de plástico. Ahora entiendo que ese no era el tiempo de Dios para que ocurrieran las cosas, que ese no era el tiempo para "girar la llave", y que todo eso me preparó para el momento en que tuve que hacerlo, eso si, es una lástima todo el tiempo que perdí, del cual no puedo hacer nada al respecto...

Esto me trae a esta semana, por mucho una de las más importantes del semestre, de un mes donde se definen todos los cursos y ocupo excelentes calificaciones para poder ganarlos, donde los recursos en la casa escasean y donde se acaban las fuerzas, una semana que "coincide" con mi lectura del libro de segunda de Reyes. Este libro me encanta, y lo había olvidado, ahí está una de mis historias favoritas de Eliseo (II Reyes 6: 8-23), donde una banda armada de Siria procura matarlo y está toda alrededor de su tienda, esperando simplemente que salga para prenderlo. Mi caso dista muchísimo de la situación de Eliseo. Mi caso es menos apremiante, por razones obvias, pero sinceramente no tengo donde huir, ni como hacerlo, aquí estoy esperando que lleguen los días tratando de estar lo más preparado posible, pero ¿Cómo podría ganar sin que Él intervenga? Para esto no tengo respuesta, entonces es donde leo más adelante: " he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo", y la forma en que Dios salva a Eliseo es impresionante, tanto que el pueblo sirio no volvió a mandar bandas armadas a Israel. Es entonces donde sé que Su Ayuda está alrededor, esperando que pida por ella, nunca por ninguna de mis habilidades, destrezas o buenas cosas que haya hecho,sino por Su Amor, simple y llanamente... Dios sabe como quitarme el miedo y la ansiedad, sabe como tranquilizarme , hacerme descansar en sus promesas, y si las cosas no resultarán de la forma en que yo quiero que salgan, me recuerda que Él es el que tiene el control de toda la situación, solo porque "giré la llave" y lo hice cargo de toda la situación y Él corre con los gastos. Entonces aquí estoy, sentado en primera fila, esperando ver qué es lo que Dios tiene para mí esta semana, con la tranquilidad de que está "Su gente de a caballo y carros de fuego alrededor" y como dice la canción de Switchfoot: "Let that be ENOUGH..!"

domingo, 3 de junio de 2012

Como usted sabrá estimado no-lector, mi forma de escribir es algo singular porque empieza en un punto cualquiera, algo bastante "random", y de alguna forma trato de que llegue al punto que quiero. Este no quiero que sea la excepción para mala suerte suya, estimado no-lector, no le veo objeto cambiar mi estilo, menos con el poco tiempo que estoy teniendo para escribir últimamente, pero en fin, procuraré ir un poco más al punto está vez...

La verdad no soy fanático de las películas de Jim Carrey, es más, de las películas que he visto de él, me sobran dedos de la mano para decir las que de verdad me gustan, en fin, el punto es que hace mucho tiempo tuve el/la placer/desgracia (depende de la óptica con la que usted como lector lea) de ver "Bruce Almighty". Si me lo preguntan, la película me parece bastante mala, y eso es a parte de las partes de mal gusto, contrarias al Dios que conozco de la Biblia y las tonterías que no soporto de Jim Carrey. La traje a colación porque hay una escena que me llamó mucho la atención, después de todo el caos provocado por Bruce por concederse sus deseos y los de todo el mundo, llega bastante preocupado a donde lo espera "Dios" en una cita, "Dios" sin inmutarse siquiera, lo invita a quedarse un rato con él limpiando el piso del edificio donde están, como si no estuviera pasando nada...

Pues bien, aunque esta es una representación burda de Dios, del Dios de la Biblia, del mismo Dios que me salvó, si coinciden en algo, que no importa cuanto me haya yo equivocado, cuanto haya desordenado mi vida, Él no se inmuta ante esto, ya sabe que le voy a fallar muchísimo antes de que lo haga, Él siempre está esperando a que vuelva, que hable con Él, que le pida perdón para que Él vuelva a poner las cosas en orden, ya tiene la solución, me conoce mejor que nadie, sabe que lo único que necesito es escucharlo, leerlo, pasar un rato con Él, sabe que lo que necesito es que "Su vara y su Callado" me infundan aliento, porque me ama, por más increíble que parezca me sigue amando a mi, a una persona como yo, a pesar de mi terquedad, de mis alejamientos y necedades, ¡Cuánta paciencia! Me impresiona la contraposición de imágenes: Por una parte el caos y peso de tomar mi vida otra vez en mis manos y los "valles de delicados pastos" junto a Él diciéndome: "Si está cargado, trabajado y cansado, venga, deme todo eso a mí, que mi yugo es fácil y ligera mi carga", no se si me estoy explicando lo suficiente.

 Si bien es cierto, toda mi vida he escuchado: "Dios no da reportes de lo que hace" porque, ¿Qué explicación tiene que darle el dueño de una fábrica a sus empleados de lo que hace o deje de hacer? (con esto NO quiero decir que seamos empleados de Dios o algo por el estilo, es un simple ejemplo... Por aquello de los malos entendidos); pero que gratificante es cuando Él da algo que no es lo que pediste, pero  es lo que necesitas, simple, como diciéndote: "Tranquilo, yo sigo trabajando, mientras lo permitas, yo me encargo". Te sientes como si te quitarán vagonetas de piedras de la espalda, cómo puede ser que complique tanto las cosas si todo es tan fácil, dice en Romanos 8:28 "... los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien", entonces si lo veo en negativo diría: "si no amo a Dios, las cosas no me ayudan a bien", suena hasta ilógico e irrisorio hacer todo lo posible para que las cosas no vayan bien, así me complico la vida, así soy de terco...

Hay cosas que solo entiende quien las vive, detalles que solo percibe la persona que los recibe, nadie más, ni un mejor amigo ni un padre o madre, detalles personales, como personal fue su encuentro, como personal es la relación que quiere tener con cada uno; cortesías de la casa, cosas que te indican que hay todavía trabajo en proceso, que Él no ha acabado contigo, que solo entiende quien las vive, y que como dice la canción: "Maybe Redemption has stories to tell, maybe Forgiveness is right where you fell"...

miércoles, 25 de abril de 2012

Cuento Claro-Oscuro


¿No eran oscuras y revueltas las frágiles cavernas en las que se escondía del mundo? Pensaba en ellas como los laberintos de Creta y de él, su minotauro.

Su cuerpo estaba como siempre presente, su mente no… se iba de cuando en cuando, perdiéndose del resto, olvidando todo, ¿No era mejor eso que quedarse a escuchar lo que la gente llamaba "vida"? Caminar sin descanso, esperar sin esperanzas, llorar sin lágrimas, amar sin alma, el ruido...“¡Vaya!, Qué gran vida…” pensaba, y volvía presuroso nuevamente a esconderse, algo que no le llevaba mucho trabajo hacer y su tiempo se perdía en las cavernas.

Pero llega un momento, porque siempre llega, tarde o temprano, en que se dio cuenta que detestaba el paso de su tiempo. Despertó un día, como él que despierta después de una buena siesta, con excesiva pereza y sin fuerzas para levantarse, abrió los ojos, y el espejo mostró un reflejo que le llenó de espanto, era el suyo, su mirada fría y sin vida, su rostro macabro y triste, “Estoy muerto”, pensó, o por lo menos se veía como él suponía que se vería uno, porque nunca los había visto, y corrió deprisa afuera, para no volver, porque se lo había prometido.

Estando afuera, se dio cuenta de su intolerancia al sol, que esta vez brillaba como no lo había visto antes, quizás porque ya lo había olvidado, quizás porque no había notado su presencia nunca, por lo que tuvo que empezar a correr en busca de sombra. Una vez que empezó a correr no quiso detenerse, el hecho de volver a su oscuridad lo espantó, por lo que corrió más rápido, mientras su piel y sus ojos se fueron acostumbrando al entorno, su nuevo entorno, su nueva vida, si bien es cierto, y como era de suponerse, sus tropiezos eran constantes pero conforme avanzaba iban disminuyendo, y cómo no, si nunca antes había usado sus piernas, estas se renovaban cada mañana con el sol, de no ser así le hubiera sido imposible llegar a donde fuera que se estuviera dirigiendo...

Un día, mientras corría, fue llamado por su nombre, o como que él suponía que se llamaba, había pasado muchísimo tiempo desde que lo había escuchado por última vez.

Escuchó su nombre, otra vez, con esa voz de mujer que tantas otras veces lo había pronunciado, pero no recordaba, alzó su vista y encontró un rostro, el rostro de ella, que era como el de un ángel, o por lo menos se veía como él suponía que se debería de ver uno, porque nunca había visto uno. Tes blanca perfecta, cabellera dorada y un par de ojos, que más que ojos parecían dos aguamarinas perfectamente incrustadas en perlas blancas, no se preguntó cómo podía ser posible que existiera tanta belleza junta , y por qué estaba frente a él llamándolo su nombre, simplemente detuvo su camino, se sentó junto a ella y esta vez decidió detenerse para siempre...

Dicen que mientras se encontraban se perdieron juntos en el azul del cielo infinito, que juntos aprendieron a volar, a besar, que juntos recordaron lo que habían olvidado, lo que habían vivido, dicen que nadie nunca más los volvió a ver...

Yo estaba en el mismo tren que ella tomó el día en que el implacable tiempo decidió separarlos. El día estaba empezando a declinar, y para ser honesto nunca en mi vida había visto un hombre tan feliz como ese, le repetía a ella tantas veces como fuera posible su nombre acompañado de un marcado "Te Amo" o por lo menos eso alcancé a leer en sus labios, que morían en los ventanales que los estaban separando, ella por su parte le devolvía los besos que desde hace tiempo guardaba, besos que morían en los mismos ventanales fríos e indiferentes, y que ya nunca más encontrarían su destino habitual... Los ojos de él se dividían entre su amada y el cielo, al que veía como quién da gracias, de los ojos de ella un par de lágrimas turquesas.

El tren partió y a él lo rodeo una completa oscuridad, otra vez, pero sonreía, porque sabía que en un poco tiempo llegaría el momento de despertar, otra vez, porque siempre llega, tarde o temprano, y mientras cerraba sus ojos, olvidaba poco a poco su nombre, el que solo ella sabía pronunciar. (A.P.)

domingo, 18 de marzo de 2012

Haikus (Fragmento)

Mario Benedetti

52

Si me mareo
puede que esté borracho
de tu mirada.

sábado, 25 de febrero de 2012

Oda y Germinaciones (Fragmento)

Pablo Neruda

VI
Y porque Amor combate
no sólo en su quemante agricultura,
sino en la boca de hombres y mujeres,
terminaré saliéndoles al camino
a los que entre mi pecho y tu fragancia
quieran interponer su planta oscura.
De mí nada más malo
te dirán, amor mío
de lo que yo te dije.
Yo viví en las praderas
antes de conocerte
y no esperé el amor sino que estuve
acechando y salté sobre la rosa.
¿Qué más pueden decirte?
No soy bueno ni malo sino un hombre,
y agregarán entonces el peligro
de mi vida, que conoces
y que con tu pasión has compartido.
Y bien, este peligro
es peligro de amor, de amor completo
hacia toda la vida, hacia todas las vidas,
y si este amor nos trae
la muerte o las prisiones,
yo estoy seguro que tus grandes ojos,
como cuando los beso
se cerrarán entonces con orgullo,
con doble orgullo, amor,
con tu orgullo y el mío.
Pero hacia mis orejas vendrán
antes a socavar la torre
del amor dulce y duro que nos liga,
y me dirán: "Aquella
que tú amas, no es mujer para ti,
¿Por qué la quieres? Creo
que podrías hallar una más bella,
más seria, más profunda,
más otra, tú me entiendes, mírala qué ligera,
y qué cabeza tiene,
y mírala cómo se viste
y etcétera y etcétera".
Y yo en estas líneas digo:
así te quiero, amor, amor,
así te amo, así como te vistes
y como se levanta
tu cabellera y como
tu boca se sonríe,
ligera como el agua
del manantial sobre las piedras puras,
así te quiero amada.
Al pan yo no le pido que me enseñe
sino que no me falte
durante cada día de la vida.
Yo no sé nada de la luz, de dónde
viene ni dónde va,
yo sólo quiero que la luz alumbre,
yo no pido a la noche
explicaciones,
yo la espero y me envuelve,
y así tú, pan y luz
y sombra eres.
Has venido a mi vida con lo que tú traías,
hecha
de luz y pan y sombra te esperaba,
y así te necesito,
así te amo,
y a cuantos quieran escuchar mañana
lo que no les diré, que aquí lo lean,
y retrocedan hoy porque es temprano
para estos argumentos.
Mañana sólo les daremos
una hoja del árbol de nuestro amor, una hoja
que caerá sobre la tierra
como si la hubieran hecho nuestros labios,
como un beso que cae
desde nuestras alturas invencibles
para mostrar el fuego y la ternura
de un amor verdadero.

**Muy apegado a mi estilo de poner algo ya escrito cuando no se me ocurre nada que escribir, hoy le tocó el turno a un fragmento de un de mis poemas favoritos de Pablo Neruda, el poema completo es excelente, pero ésta es la parte que más me gusta. Espero que lo anterior sea de su agrado como lo es para mí.

viernes, 10 de febrero de 2012

De todos modos es viernes en la noche...


Últimamente tengo un poquito más de tiempo libre y con ello, un poco más de inventiva para escribir, no es que lo que a continuación va a leer es una genialidad, de hecho, es sumamente burdo y, lejos de dejar una enseñanza o algo útil a la persona que lo lea, es más bien una manera de que el autor "despeje" su mente, después de una semana un poco pesada, pero no tanto como las anteriores...

Luego de pasar todo el santo día intentando estudiar álgebra lineal, y en serio que lo intenté, sin mucho éxito, me preparé psicológicamente a no estudiar más durante el resto del día, no fue algo que me entristeció, tampoco me liberó del estrés que manejo para ese último parcial, pero hay días en que la mente está muy dispersa y la concentración es casi nula, no hay mucho que se pueda hacer en días como esos.

Mi agenda para un viernes estaba igual de vacía que lo está mi billetera por lo que bajé para ayudar con la cena. Después de un rato de estar picando, lavando y otros quehaceres concernientes a ingerir los alimentos (¡Que complicado que se vuelve algunas veces algo tan rutinario!) me enteré que mi hermana debe ir a un asunto a la Universidad (si, un viernes en la noche) y yo en un arrebato de caballerosidad decidí llevarla, por supuesto que no perdería el rato y me iría estudiar mientras esperaba que terminará, ya que saldría tarde y la zona no es la más adecuada para esperar un bus. Llegamos y me dirigí a la biblioteca, un viernes en la noche (Estimado lector, lo que esta leyendo es verídico, aunque parezca muy poco convincente, esto ocurrió en realidad, soy de esas "almas en desgracia" que no van a fiestas), y como era de esperarse habían cinco personas, las dos bibliotecarias, el guarda, el que acomoda libros y yo, tal vez habían más, no lo sé. Una de las muchas preguntas que tendrás es: ¿Por qué irse a meter a una biblioteca a esas jóvenes horas de la noche? Bueno la respuesta es simple, no hay mejor lugar para entender las cosas complicadas de la vida que en un cubículo de una biblioteca. Es el momento en que se enfrenta la realidad cara a cara, el cuaderno y unos cuantos ejercicios inconclusos te arrinconan contra la silla con la única intención de robarse toda tu atención, y sin alguna escapatoria aparente, porque incluso la señal de tu celular es limitada, comienzas a avanzar en el estudio y poco a poco llegan los concebidos: "¡Ya entiendo!", "¿Esto es tan fácil?","Con razón el profesor estuvo insistiendo en este punto el otro día" y etc. Es una excelente recomendación para alguien, si como el que aquí escribe, tiene problemas para entender la materia vista en clases, no garantiza el éxito, pero si ayuda bastante.

La noche no podía ir mejor, hasta que llegó el guarda a echarme, claramente los bibliotecarios también tienen vida y un viernes en la noche es el lugar menos indicado para pasarlo, luego de una semana que seguramente se tornó larga. Yo tenía un problema, todavía faltaba una hora y no sabía en que, ni donde invertirla... De pronto se me antojó un café, nada mejor que pasar el tiempo con un viejo conocido, volví a revisar mi billetera, como si mágicamente las facturas se hubieran convertido en dinero desde la última vez que me había fijado y efectivamente no fue así, en mis bolsillos habían solo 500 colones (un poco menos de 1 USD) por lo que los cálculos no daban para ese caluroso encuentro, fue entonces cuando se me ocurrió que quería unas galletas, pero no de cualquier tipo, quería una de esas que traen chispas de chocolate, y debajo viene más chocolate, de las "nuevas", las que te deja un saborcito salado al final, vaya Dios a saber por qué, quería de esas, con la mala suerte que al llegar a la tienda estaba ya cerrada, claro, los encargados también tienen vida y más los viernes por la noche...

El tiempo no avanzaba (¡Maldita relatividad!), entonces decidí atravesar la famosa Calle de la Amargura para llegar a una tienda donde de seguro encontraría las afamadas galletas, de todos modos no había nada mejor que hacer. Como le tengo mucha fe a este blog, explicaré brevemente para los amigos internacionales (i.e. No ticos) que me visitan qué es "La Calle de la Amargura". La Calle de la Amargura (calle 3 oficialmente hablando) está ubicada en el distrito de San Pedro de Montes de Oca, al este de San José, muy cercano a la Universidad de Costa Rica donde en cuestión de 4 cuadras hay aproximadamente 14 bares (no creo que sean tantos pero si es exagerado en la relación al tamaño), 5 tiendas con golosinas y cigarrillos, 3 estacionamientos y otras 25 tiendas que operan durante el día, bastante útiles para el sector estudiantil, en fin, unos cuatrocientos metros (Aprox.) muy "pintorescos", a falta de otro adjetivo más adecuado.
Me coloque mis audífonos y empece a caminar. De las muchísimas cosas que me gustan y que no cuestan un solo céntimo, una de esas es caminar, lo podría hacer durante horas (...y lo he hecho) sin sentir ningún fastidio, y más si es en temporada "no lluviosa" como la de este viernes en la noche...

En este trayecto te puedes encontrar de todo. Los que se quedaron después de clases (Más o menos un lapso comprendido entre las 12 m.d. a las 6 p.m.) "tomándose algo", los que salieron del trabajo y se quedaron también, los que vienen saliendo del trabajo, los que van llegando a su trabajo, los que están trabajando, muchachas poco acostumbradas a usar tacones y ropa escasa, muchachas acostumbradas a ambas, y por supuesto no faltará algún "amigo" que viéndolas, no suelte su "folclore" y piropos al viento. Amigos, como los amigos que se reencuentran, que se pelean, que bromean. La música de moda (que no por eso es buena) suena tan alto que "Slide away" saliendo de tus audífonos es opacado en cada paso que das. Ves las parejas de novios, bueno, en realidad ese "espécimen" es más difícil de ver, principalmente por que se camuflan en la oscuridad, intercambiando "acarameladas" frases y risas cómplices, dando besos que duraron toda la vida en llegar, otros que durarán para toda la vida en irse, otros que durarán solo esa noche, como si con febrero no viniera un extra de "miel" como acompañamiento, acortando una noche de viernes de muchas otras (Esta vez, ellos son los que maldicen a la relatividad).

Luego de un rato, me dí cuenta que la taberna que me gustaba, la de los buenos ratos, la única que ponía música decente, la que habían cerrado hace mucho tiempo, ahora es parte del estacionamiento del bar que odiaba, él de la música que odia, al que fui con la gente que odiaba por estar con la persona que quería, donde cambie mi forma de ser por un "Te Quiero" y donde luego escuché, en medio del ruido, como explotó, algo que llamaremos mientras tanto, "corazón", cuando la vi con el tipo que odiaba, si, ese, él que tenía novia, intercambiando "acarameladas" frases, risas cómplices y dando besos que duraron toda esa noche...

No me mal interpreten, no es que estaba extrañando ir a esos lugares, todo lo contrario, esas cosas ocurrieron y fueron "dejadas atrás" hace ya mucho tiempo y aunque nunca fui de frecuentar estos lugares, simplemente las pocas veces que lo hice, preferí uno en lugar del otro, por las razones de arriba y por muchas otras que no vienen al caso, ni son compatibles con el resto del relato.
Mi búsqueda por las galletas continuo y para mi mala fortuna, no habían en la única tienda que pensé que habrían, por lo que escogí otras, no tan buenas, pero galletas al fin y al cabo. Es curioso ver lo que la gente compra. Delante mío, vi a un tipo, bastante corpulento y alto, gastar 7500 colones (como 15 USD) en leche sin lactosa, chicles de yerba buena y cerveza (¡QUE RAYOS!), solo Dios y él sabrían la noche que le esperaba para tan curiosa compra...

De vuelta en el universidad, volví a ver el reloj, implorando que acabará pronto el tiempo de espera, para descubrir que no había avanzado lo necesario. Por lo que me dirigí a uno de los pocos lugares dentro del campus donde sabía que podría encontrar señal de Internet sin contraseña. Viendo un grupo de párvulos recibiendo clases, me di cuenta que sería divertido meterse en una clase cualquiera, preferiblemente de algo sencillo, solo para fastidiar a los "compañeros" con preguntas salidas un poco de contexto o solo sentarse a escuchar las complicaciones que experimentan otros mortales, pero eso lo dejaré para otro momento, quizás busque con quien hacerlo, quizás no lo haga nunca, en dado caso, escribiré algo relacionado en algún futuro próximo, en caso de que se dé.

Después de eso esperé la llamada de mi hermana con ansias, porque ya quería irme, hay otros lugares mejores donde estar un viernes en la noche, ¿no?

viernes, 3 de febrero de 2012

Cadena de recuerdos y pensamientos aleatorios

En el colegio en el que estaba nunca tuve una clase formal de filosofía, por diversas razones, los profesores renunciaban, se cambiaba la materia por una "más útil" o por lo que fuera, nunca tuve lecciones de esa materia un año entero, esto no indica que la echara de menos. Recuerdo una vez, empezando yo a cursar segundo año, que llegue a la clase de filosofía y, milagrosamente, estaba el profesor esperando para impartir su lección. Un tipo alto, no muy mayor, completamente pelón y con una extraña barba en forma de candado. Contrariado por la poca materia que habíamos recibido en contra parte al plan de exige el ministerio soltaba de vez en cuando chistes al azar para llamar la atención de un grupo, que en su mayoría, mostraba el mismo interés que tendría un esquimal en comprar hielo (la calidad de sus bromas se puede comparar a la anterior, en caso de que se quiera hacer una idea). Empezó a garabatear en la pizarra el clásico: "¿Qué es la filosofía?", continuo hablando por un rato de algo, que en este momento no recuerdo del todo, supongo que tenía que ver algo con su novia, por un "chiste" donde la susodicha fue la protagonista y luego la lección siguió un curso normal. He de confesar que desconecté el cerebro un rato, y cuando este volvió, en la pizarra estaba escrito: "Hombre, Conócete a ti mismo" de origen griego, atribuida a Sócrates o a Pitágoras o a otro montón de griegos más; aún no me queda claro como ligó una cosa con la otra, el punto es que, el señor, bastante inspirado, trataba de hacernos ver la importancia de que nosotros como adolescentes, conociéramos nuestros gustos, actitudes, saber que queríamos y hasta donde queríamos llegar y por último, nos instó a continuar yendo a sus lecciones, que a pesar de no ser calificadas a partir de exámenes o tareas como cualquier otra materia, nos darían las herramientas con que pudiéramos llevar a cabo tan importante labor. Esa fue la última lección, a la semana siguiente renunció por razones que desconozco y me importan poco.

Probablemente por el tipo de circunstancias a las que he estado expuesto últimamente, no es raro que este tipo de recuerdos vengan y vayan, sin motivo aparente. Cuando este llegó me puse a pensar por un momento: "¿De qué rayos hubieran tratado las siguientes lecciones a esas?...", la respuesta ha eso nunca la sabré, y tampoco es algo que me quite el sueño, tal vez lo único que se necesite para llegar a "conocerse" es el tiempo. Veintitrés años y un poco más despertando en la misma habitación, con la misma persona, te da una leve noción, aunque sea chica de lo que realmente eres y quieres, pero solo con el tiempo...

Con el tiempo me he dado cuenta de que soy un tipo raro, y no por raro quiera decir "cool", si existiera alguna relación entre ambas palabras; sino que tengo muy extrañas y poco habituales manías, algunas veces hasta molestas que no logró controlar, venían conmigo y en la factura de compra no se especificaron estas "extras". Por ejemplo, tengo un "ritual" que cumplir al pie de letra para poder quedarme dormido. Mucha gente que conozco, se acuesta, cierra los ojos y se duerme, Jorge Blanco no. Él tiene da una vuelta,dar otra, acomodarse y cincuenta desperdiciados minutos más tarde, con la mitad de la cara tapada, ni más ni menos, llega Morfeo, ¿Dónde se ha visto?. Otra de mis "rarezas" es que todo, y absolutamente todo lo relaciono con música. Amigos, gente, lugares, paseos que he hecho, todos tienen una canción, disco o grupo que hace que no los olvide, aunque pase mucho tiempo. Hasta algunas cosas que hago tienen una canción que podría "ilustrar" la situación, por ejemplo, esto de estarme "volando hachazos", mi mente lo relacionó con "¡Corre!, Dijo la Tortuga" de Sabina, y como habrás notado, no tienen mucha relación, así de extraño funciona esto.

Y como variados los recuerdos, variado mi gusto musical. Van desde Vivaldi, Tchaikovsky, Mozart, pasando por Gardel, por los boleros viejitos, por la trova, y siguiendo con rock en español y en inglés, el llamado "alternativo" y hasta "indie", prácticamente de todo, con esto no estoy diciendo que tenga el gusto muy refinado, simplemente me gusta la música. Y a mi gusto musical se van sumando nuevos componente en la medida que vaya teniendo nuevas experiencias que incluyan música. Como cuando escuche por primera vez Pearl Jam, o Wonderwall de Oasis, o un disco de Pedro Guerra, todas acompañadas de experiencias cotidianas, normales, que hicieron que expandiera un poco más mis gustos. Esto me hace recordar cuando hubo un tiempo en que me empezó a gustar canciones de Chayanne, porque este era el cantante favorito de la muchacha que me gustaba; si, ahora lo veo como ridículo y me rió de eso, en el momento... Mmm, creo que igual me daba vergüenza, llegue a convencerme de que me gustaba y lo adherí a mi "gusto musical" por un tiempo con tal de tener algo de que hablar con la chica, y si, no hay forma de escribirlo de que no suene estúpido, supongo que no soy el único, que todos hicieron algo así alguna vez, ¿no?. (Esperen, Tchaikovsky, Mozart y Chayanne en un mismo párrafo, estimado lector, pido las disculpas del caso, esperando su comprensión y que los dos primeros no se estén revolcando en su tumba)

Con esto llegamos a una tercera cosa: Recuerdo perfectamente cuando fue y porque fue que me empezaron a gustar las cosas triviales que me gustan. Por ejemplo, se que tenía cinco años cuando me empezó a gustar ver las estrellas, es una tontería, lo sé, pero el día y el momento lo recuerdo como si fuera hoy: Eran las cuatro de la mañana, en ese tiempo vivíamos en una casa cerca de donde mi abuelo tenía su tienda de verduras por lo que me levantaron temprano para "ayudarlo" con las compras de diciembre, todavía dormido, me puse los zapatos que usaba para el kinder y salí corriendo de la casa, alcé mi vista y en el cielo estaban todavía las estrellas. No sé porque hasta ese día les presté atención, lo único que sé es que aún hoy hay noches que alzo la vista al cielo, buscándolas.

Otra cosa trivial que me gusta es el fútbol, ha estado ahí desde siempre, por eso no preciso el momento exacto en que me empezó a gustar, pero recuerdo muchísimas cosas que ayudaron a desarrollar ese gusto. Todo empezó por mi padre, recuerdo la primera vez que me llevó a un estadio; la primera vez que lloré por un marcador adverso, la primera vez que lo jugué, fue con mi papá y mi mamá en el pasadizo de mi casa; la primera vez que vi un partido de España, la copa del rey para ser exactos, tenía tal vez cinco años, en ese tiempo el Barcelona de Cruyff, el "Dream Team", hacía estragos por España y Europa, razón por lo que desde esa edad le di mi adición, a pesar el "Madridismo" marcado de mi padre. Y los recuerdos que vienen con el fútbol son muchos, largas charlas, discusiones tontas, remontadas épicas, derrotas vergonzosas. Esto hace que me guste estar al tanto de resultados de las ligas en donde están compatriotas o los equipos que me gustan.

Ayer, echando un vistazo en titulares deportivos, uno de ellos llamó poderosamente mi atención: "Morir fiel al estilo". La nota era sobre el empate a tres entre el Athletic de Bilbao y el Espayol de Barcelona. En ella salía parte de la entrevista realizada al técnico Marcelo Bielsa explicando a los medios el por qué no defendió el gol de ventaja en los últimos minutos, si no que en lugar de eso fue por el cuarto tanto y el empate cayó por una jugada fortuita justo antes de que el partido terminará. Nunca renunció a su juego de ataque, " No es nuevo que si usted juega noblemente no obtiene un triunfo que mereció" Explicó Bielsa.

He de confesar que, así de tonto como suena, me puse ha pensar en las muchas veces que a lo largo de este complicado tiempo que me tocó vivir, habré "echado para atrás" a defender un "status", una posición delante de los demás, negando quien soy y a quién me salvó, asediado por las circunstancias, por mis temores, "recibiendo goles" de mis errores pasados, si, de esos que Dios ya venció, resbalando una y otra vez en mis fracasos y restregándomelos en la cara. ¿No fue Él quien hizo todas las cosas nuevas, incluso las estrellas que admiró?, ¿No fue Él quien prometió que todo iba a estar bien porque todo lo que tiene planeado es paz?, ¿No es Él, el mismo que cuando yo me levantó me espera con nuevas misericordias sin importar mis "faltas" y estrategias chuecas? Entonces, ¿Por qué me preocupó?, ¿Y por qué no mejor morir fiel a mi estilo? Ese que me gusta, el alegre, el de remontadas épicas, el de no tirar la toalla, el de amar esto, ¿Acaso Él no prometió estar conmigo siempre y que nada me iba a apartar de su amor? Que vaya a perder algunas veces, es posible, pero ¿No es mejor perder, como dirían los brasileños, con un "jogo bonito", disfrutando, bailando? Como decía Facundo Cabral: "En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo". Mañana abriré mis ojos y los goles de visitante que me encajaron seguirán ahí, mis jugadores seguirán expulsados, pero empezaré con Él, de nuevo, y el resto no importa.

**Amable lector, si usted se llegó hasta aquí, sin aburrirse lo felicitó. Una vez leí de una amiga que no hay mejor terapia que escribir, creo que eso me pasa muy frecuentemente y eso pasó aquí, empecé a escribir y no pude no terminar, en fin, Gracias por no irse!

miércoles, 13 de julio de 2011

Y si resulta...

Edel Juárez


...y si resulta que alguna vez tome notas de tus recuerdos?

si fueron tus ojos los que me dictaron esta larga imagen

que ahora traduzco, o intento traducir, para contártela de nuevo?


Vuelvo porque un día me propuse hacerlo

hace muchas vidas, hace muchos sueños,

Vuelvo porque tus imágenes me guiaron

porque necesito tus secretos bajitos de mañana

tu complicidad callada, tus azules, tus rojos,

tus dudas y certezas amarradas con un lazo

vueltas nudo y a la espalda.


¿Cómo no amarrarme a tu manojo de estrellas?

¿Cómo no dejarme llevar? ¿Cómo no seguirte?

No tengo ni una rosa, ni un cordero, ni un volcán

pero -eso sí- necesito regalarte el mundo que me robé de un libro,

varios silencios que atesoré en un viaje

y sobre todo, me urge contarte el cuento

de cuando era niño, de cuando eras niña

de cuando lo eras todo.


Tú bien sabes que nuestro primer beso fue tan corto

que dura todavía,

que te he perdido y encontrado más de 17 veces en esta vida,

que no hay punto final en mi cuaderno,

que me extravié en tu espalda,

que juntos somos dos hechiceros ardiendo,

muertos de frío en cada hoguera.