"Puedo escribir la prosa más triste está noche..." Está bien, no, esto jamás emulará lo hecho por el maestro Neruda, y creo que nunca voy a llegar a algo similar, ni un poema de amor, mucho menos una canción desesperada, aunque esta prosa si logre desesperar... lo que si puedo externar estimado no-lector es que hay en mí alguna urgencia por escribir la primera entrada al blog del año, como me dijo una amiga, hay veces en que si no se hace "uno se siente como ahogado".
Me resulta increíble lo rápido que pasa el tiempo, y creo que sobre esto había escrito antes, pero también como las cosas se deformar y pierden, por así decirlo, su "magia" con él. Solo por citar un ejemplo: la recién pasada época navideña no está ni cerca de ser lo que era hace tan solo cinco o seis años,simplemente ya no la disfruto como antes. Ni yo ni mi familia hemos tenido nunca "el espíritu navideño" que usted, estimado no-lector, puede apreciar en alguna película estadounidense o similar, para mí la idea de Navidad es estar juntos, disfrutar de una cena un poco diferente a la de un día normal, no mucho y por último , y si la situación lo permitía, intercambio de regalos, listo, sencillo, sin demasiada gente, sin etiquetas, en paz y por esto es que realmente anhelaba la época. Ahora ya no, un mes más, un día más, donde se puede comer más que otros días, algo momentáneo,como si todo, de un momento a otro "me resbalará". No sé si es por el hecho de extrañar esa sencillez de antaño, o si es tal la cantidad de estrés que he manejado últimamente que cuando llega el tiempo en que no está, el daño que ha causado no permite disfrutar de todas estas cosas, aunque, estás cosas que antes disfrutaba ya no son lo que eran. No sé que tan claro quede la idea, pero el punto es ese.
Creo que todo desemboca en que extraño y añoro las cosas sencillas, la época en que nada era TAN complicado, donde mis preocupaciones eran cualquier tontería como que llegará algún primo para poder empezar a jugar o algo por el estilo, donde para una tarde divertida solo se ocupaba una bola y tres "compas" más. Hay cierta simplicidad que se ha perdido con los años...
Pero en fin, todo pasa, y como dice el refrán: "Año nuevo, vida nueva" basada en la concepción filosófica del "Eterno Retorno" donde el 31 de Diciembre todo se extingue para que emerja un 1 de Enero "nuevo", recalentado y con 15 kilos de más pero con nuevos proyectos y ambiciones, no sé, así se supone que debe ser, algunos risibles, otros alcanzables, todos con proyectos, todos con ilusiones y si le confieso estimado no-lector, que yo no las tengo, que las mías muy probablemente no han llegado y estén en una playa descansado y que tal vez la estén pasando tan bien que no tengan planeado venir pronto, ¿Dónde se fue la "magia", dónde está la chispa?, ¿Será que dejé la "pasión" en algún bus olvidada?...
Una frase que se le atribuye a H. F. Amiel dice: "Sin pasión, el hombre solo es una fuerza latente, que espera una posibilidad, como el pedernal, el choque del hierro para lanzar chispas de luz"... Quizás esto sea en parte lo que estoy pasando en este momento y me refiero a hacer todo en "automático": Te matriculas, vas a clases, sufrís, haces algunos exámenes, proyectos, tareas, luego pasas o repruebas, aprendes un poco para la próxima y se inicia otra vez el proceso, así hasta concluir la carrera y luego se trabaja, se disfruta un poco lo trabajado, y "Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad." (Eclesiastés 1:2 RV60)
Es cuando analizo otra vez mi caso, no sé por qué todos estos días los he dedicado a cuestionarme cosas, a replantear otras y equivocarme en todas. Todas estas dudas, todos estos repetidos errores que cometo me hacen cuestionarme muy seriamente la calidad de Cristianismo que estoy viviendo, y aquí la culpa en ningún momento es de Dios, sino recae en él que aquí escribe, ¿Cuán lejos se puede llegar a estar del punto deseado si constantemente decido alejarme de él?. No sé si esto le pasa a todos o solo a mí, decía una vez C. S. Lewis, en un tratado sobre Castidad: "Y es que hay dos fuerzas dentro de mí que pugnan contra el ser humano que quiero llegar a ser: el «yo animal» y el «yo diabólico». Este último es el peor de los dos." No estoy completamente seguro que la última parte sea cierta, porque si por "yo animal" tomo todo lo que mi carne desea, las cosas que hay en mí, que me llevan a alejarme de donde realmente quiero estar porque van a favor de TODO lo que debo hacer para alejarme de ese punto de comunión con Dios en que debo y quiero estar, no creo que sea menos débil que el "yo diabólico", tomando este último como el orbe creado y me sugiere que me aleje de ese punto. Porque el "yo animal", en lugar de fuerza es un cuerpo que arrastro, está ahí TODAS las mañanas, metido dentro del espejo, vistiendo mi ropa, más voraz e insaciable que al noche anterior, nunca se conforma con poco, siempre se levanta dispuesto a alejarse más, y nunca puedo yo alejarme de él, con él cargo y a él arrastro. Entonces el "yo diabólico" no se quiere quedar atrás, siempre susurrante, encargado de pintar todo gris, siniestro y cíclico, con pancartas de mis fantasmas en las paredes y todo esto no me deja avanzar, es como una lucha sin cuartel y sin descanso que nunca acaba . Quién sabe si alguien entienda tanto disparate, si me pasa solo a mí o a todo el mundo, por lo que la idea de un botón de "restart" en la vida sería algunas veces de mucha utilidad...
Decía Facundo Cabral que : "Siempre se puede empezar de nuevo, En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo" y quizás cuando decía esto tenía en mente algo parecido al botón de "restart" que describo arriba, "borrón y cuenta nueva" y que ÉL se encargue de la limpieza, que cargue con los muertos que cargo, acercarme a lo que ÉL quiere para mi vida. Dice en Lamentaciones 3 que las misericordias de Jehová son "Nuevas cada mañana", empezar de nuevo, con misericordias nuevas, nada de repeticiones cíclicas e infinitas, todo nuevo, todas las mañanas, limpio, sin pancartas ni fantasmas... Quizás con esto regrese, sin que me de cuenta, la "pasión" que en el camino perdí o me encuentre algo mucho mejor en alguna "compra-venta" en San José a cambio de todo lo que tenga, no lo sé...
"…en suma, todo lo que de bueno hay en el mundo era escrito en el cuaderno, e incluso dibujado, porque muchos no sabían escribir, o hasta pintado con colores. También Cosimo escribió: un nombre, Viola. El nombre que hacía años escribía en todas partes."
miércoles, 9 de enero de 2013
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Desahogos Necesarios
Escogí este medio para expresar un par de cosas que me tienen un poco incomodo desde hace días, en primer lugar porque es mío y segundo nadie lo lee. Así que, estimado no-lector, lo que aquí voy a escribir va a ser como siempre, una especie de desahogo...
Primero. Esta etapa de mi vida, la mía, la que vivo, es una de las más extrañas, y esto ya es demasiado decir para alguien que ha tenido una vida un poco rara. Hago la aclaración de que con rara no quiero decir mala, más bien Dios se ha pasado de bueno conmigo, simplemente hay veces que pasan cosas que yo no pedí que pasaran y sin embargo me afectan al existencia, ¿A quién no le ha pasado?. Últimamente, por diversas laborales he estado volviendo a sitios y lugares que yo pensé que había dejado atrás. La misma gente, los mismos enredos, lo mismo, tal y como lo dejé hace 5 años atrás, ¿No les parece igual de extraño que como me parece a mí?, como dice una canción de un músico costarricense Javier Arce: "Todo lo que se va tiende a volver..."
He de confesarles (en plural porque igual tal vez más de una persona lo lea) que dicha situación hasta cierto punto no me disgusta, lo que me disgusta es toparme con alguien y que haga las siguiente pregunta: "¿Y qué está haciendo ahora?", la respuesta natural de mi parte es: "Estudiando", si la pregunta siguiente fuera: "¿Y qué está estudiando?", la conversación continuaría su curso normal y acabaría con un fingido (a veces no tanto, a veces si requiere ser dicho en serio): "Me alegro de verl@"; el problema es cuando la reacción a mi respuesta es: "¿Estudiando?¿Solo eso?", esta reacción me saca un toque de mis casillas, y con un disimulado: "Si señor, solo eso..." trato de terminar la conversación de forma rápida antes de dejar fluir una serie de respuestas sarcásticas, como por ejemplo: "Sí, solo eso, bueno y asaltar gente en la noche, ¡Cuide su billetera!" o "Sí, porque soy un parásito de la sociedad y de mi familia, entonces solo hago eso, a mis 24 años solo hago eso y en dado caso ¿A usted que le importa?" o "Si, solo eso, estudiar es demasiado fácil, vea usted llega, se sienta, toma apuntes y después de algunos años le dan un cartoncito igual al de su jefe (en el mejor de los casos), entonces ¿Por qué no lo intenta y me cuenta como le va?"... Está bien, digamos que todas las respuestas las llevé un poco más allá de lo exagerado, pero es para dar a entender mi punto, hubo una persona que incluso me dijo: "¡Uy, que dichoso! Lo que es tener plata...", yo lo que le respondí en son de broma fue: "Diay muchacho, si tuviera plata no estuviera trabajando a estas horas de la noche un viernes rompiéndome las manos, ¿No cree?"...
Aquí hago un paréntesis para explicar un poco la situación: Yo Jorge B, 24 años de edad, soltero, estudiante de ingeniería eléctrica de la Universidad de Costa Rica, tengo dos años de dedicarme solo a estudiar, renuncie a mi trabajo porque no me garantizaban el tiempo para el estudio, y desde ahí mi ayuda económica es una beca muy baja, mis padres (fue algo que tanto ellos como yo acordamos) y alguna trabajo extra que no afecte mi rendimiento en los estudios y a su vez me genere algún tipo de ingreso para no se una carga más en el hogar, como lo hacemos la mayoría de la gente que nos dedicamos a estudiar, "trabajar en lo que sea", y lo de estas semanas ha sido eso: "Es plata, ¡Dele viaje!". Otra aclaración, si no sos de Costa Rica, la palabra "diay" no tiene ningún significado especial, pero la usamos casi que para todo es como una especie de conjunción o saludo o algo por el estilo y "plata" es dinero.
Pasada la aclaración y espero que de forma valida, entonces continuó. Me parece gracioso que todas las personas con las que me he topado, no me haya topado con las que realmente quiero toparme (o ¿no?). El lunes en la mañana estuve ahí toda la mañana esperando, porque nos hicieron esperar, y entre tantas caras nuevas extrañe mucho el hecho de no verla... Es de esas personas que te generan una especie de caos interno. Por un lado hay una parte mía que prefiere no verla y que ella no se entere de tu presencia, y por el otro te gustaría verla, aunque sea solo rápido, ¿No les ha pasado? Es cuando me doy cuenta que realmente tengo problemas, porque como puede ser posible que se quiera ver a alguien que nunca se ha preocupado por llamar o escribir un mensaje, aún y cuando de mi parte ha estado el acercarme, siempre ha estado presente en la otra persona la indiferencia. Aquí no se aplica eso de: "Personas que se quejan de que nunca los llaman cuando esas personas nunca llaman", porque yo procuro llamar siempre, pero cuando al otro lado uno percibe la indiferencia, simplemente se deja de hacer y ya, entonces, ¿Por qué sigo queriendo verla?, ¿Por cabezón? o ¿Por qué rayos?, el caso es que las cosas siguen su cauce normal, como siempre lo hacen, que yo pienso las cosas más de la cuenta, como siempre lo hago, y si aparece tener en mi boca un fingido: "Me alegro de verla" (¿o no tanto?)...
Segundo. Pendiente. Por su atención, ¡muchas gracias!
sábado, 29 de septiembre de 2012
La Perla
Como se suelen recorrer los caminos, caminando nunca corriendo, iba un hombre, por caminos, que no conocía, en los que se perdía, en los que había estado antes pero no recordaba, iba el mismo hombre, caminando...
Hay veces que pasan cosas que nadie puede explicar ni explicarse. Fue entonces, una tarde roja , que caminando la encontró... No sabe cómo ni por qué, pero la encontró. Era blanca, muy blanca y unas pocas manchas color café, como una especie de pecas, a modo de detalle decorativo.
En veces la observaba, dicen que había que detenerse a contemplar su rara belleza, e intentaba encontrar la forma de... algo, no sabía que estaba intentado, pero lo intentaba, un buscador de perlas como lo era él se encontraba fascinado con semejante hallazgo, pero por un momento se detuvo y reflexionó, ¿Era acaso esta la que él andaba buscando? Se convenció de que No, y siguió su camino corriendo, ya no caminando...
Dicen los del pueblo, los que me contaron esta historia, que desde entonces no ha dejado de correr, aunque algunas veces, dicen, se detiene a caminar, para encontrar el camino que lo lleve a encontrar otra blanca, muy blanca y con unas pocas manchas color café, como una especie de pecas, a modo de detalle decorativo...
jueves, 2 de agosto de 2012
El Estero
Carlos Salazar Herrera
A la sombra inclinada de un higuerón, Maurilio, con un garrote de guayacán, descascaraba unos palos de mangle sobre una horqueta, después de haber picado en leña una carretada de trozos.
A cuatro o cinco pasos de distancia lo miraba Toño, tumbado boca abajo, sobre la proa de un bongo viejo y desmantelado.
Las astillas del mangle, de un color rojo fuego, parecían pavesas desparramadas sobre la arena.
-¿No te cansás d’estar de vago, Toño?
-No. A veces me canso de verte trabajar, Maurilio.
Algo lejos, sobre una panga volcada bajo un almendro, Olivia sacaba chuchecas de un montón de conchas.
Un escandaloso remolcador tiraba un tren de lanchones repletos de ganado.
Hacia la Isla de Chira, entre los espacios de unas y otras nubes, pasaban los rayos del sol, igual que el aparejo de un enorme velero fantasma, desdibujado por la distancia..
El estero brillaba rojizo, como una lámina de cobre amartillado.
De rato en rato, Toño arrancaba su mirada de la labor de Maurilio, y la echaba a descansar encima de Olivia.
Maurilio seguía descascarando palillos de mangle.
En aquel ardiente clima, Olivia, así, sentada, acinturadita y morocha, parecía un calabazo lleno de agua fresca.
Maurilio cogió su orgullo y lo puso a un lado.
-Déjamela, Toño, no sea mal amigo. Vos sos muy suertero con las mujeres… Yo no. Vos la querés como a todas, pa burlarte d’ella y desacreditarla.Yo la quiero pa casarme, y para estimarla toda la vida, hasta que me muera…¡Dejámela, Toño, no seas mal amigo?
-Pues, está bien, Maurilio, me quito. Ya está.
Y Toño se fue para su casa, dejando el puerto franco para que su amigo bogara a todo trapo.
Maurilio terminó su tarea y caminando en dirección hacia Olivia, pasó bajo un molinete en donde se secaba un chinchorro, y alegremente lo puso a girar de un manotazo.
-¡Qué dicha que vino usté. Maurilio- dijo la muchacha-, estaba desiando que viniera!
-Pos aquí estoy pa servirle, Olivia.
-Gracias; pa eso lo quería Maurilio, pa’que me le lleve un recao a Toño: digámele, si me hace el favor, qu’esta noche lo espero en aquella lancha…
Maurilio se vino caminando despacio. De pasada, detuvo el molinete que todavía estaba dando vueltas. Llegó al montón de leña. Empujó el garrote de guayacán con el cual estuvo descascarando mangle, y lo arrojó al estero con mucha fuerza… como quien manda al diablo… ¡todas sus esperanzas!
A cuatro o cinco pasos de distancia lo miraba Toño, tumbado boca abajo, sobre la proa de un bongo viejo y desmantelado.
Las astillas del mangle, de un color rojo fuego, parecían pavesas desparramadas sobre la arena.
-¿No te cansás d’estar de vago, Toño?
-No. A veces me canso de verte trabajar, Maurilio.
Algo lejos, sobre una panga volcada bajo un almendro, Olivia sacaba chuchecas de un montón de conchas.
Un escandaloso remolcador tiraba un tren de lanchones repletos de ganado.
Hacia la Isla de Chira, entre los espacios de unas y otras nubes, pasaban los rayos del sol, igual que el aparejo de un enorme velero fantasma, desdibujado por la distancia..
El estero brillaba rojizo, como una lámina de cobre amartillado.
De rato en rato, Toño arrancaba su mirada de la labor de Maurilio, y la echaba a descansar encima de Olivia.
Maurilio seguía descascarando palillos de mangle.
En aquel ardiente clima, Olivia, así, sentada, acinturadita y morocha, parecía un calabazo lleno de agua fresca.
Maurilio cogió su orgullo y lo puso a un lado.
-Déjamela, Toño, no sea mal amigo. Vos sos muy suertero con las mujeres… Yo no. Vos la querés como a todas, pa burlarte d’ella y desacreditarla.Yo la quiero pa casarme, y para estimarla toda la vida, hasta que me muera…¡Dejámela, Toño, no seas mal amigo?
-Pues, está bien, Maurilio, me quito. Ya está.
Y Toño se fue para su casa, dejando el puerto franco para que su amigo bogara a todo trapo.
Maurilio terminó su tarea y caminando en dirección hacia Olivia, pasó bajo un molinete en donde se secaba un chinchorro, y alegremente lo puso a girar de un manotazo.
-¡Qué dicha que vino usté. Maurilio- dijo la muchacha-, estaba desiando que viniera!
-Pos aquí estoy pa servirle, Olivia.
-Gracias; pa eso lo quería Maurilio, pa’que me le lleve un recao a Toño: digámele, si me hace el favor, qu’esta noche lo espero en aquella lancha…
Maurilio se vino caminando despacio. De pasada, detuvo el molinete que todavía estaba dando vueltas. Llegó al montón de leña. Empujó el garrote de guayacán con el cual estuvo descascarando mangle, y lo arrojó al estero con mucha fuerza… como quien manda al diablo… ¡todas sus esperanzas!
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jueves, 26 de julio de 2012
Una Serie de Eventos Desafortunados
I
Miró hacia atrás y fue entonces cuando se percató que alguien lo seguía...
Su presencia no lo atemorizó, incluso hasta le resultaba familiar, quizás un amigo de la infancia, un primo lejano, no lo sabía, fue entonces cuando decidió esperar que se acercara más, en dado caso no podía salir corriendo, se había extraviado de su camino, sus pies lo habían llevado a un callejón sin salida.
Al virar, el hombre, por llamarlo de alguna forma, se había acercado lo suficiente como para poder reconocerlo. De cinco metros de alto, un rostro de facciones terribles, mirada perdida, como muerta, piel roja casi purpura, cabello blanco, todo lleno de cadenas. Es casi seguro que no es el tipo de persona, por llamarlo de alguna forma, que se desearía encontrar en un callejón oscuro, y mucho menos a tan altas horas de la noche, eran cerca de la una y diez de la madruga. Pese a todo esto, C. se mantenía, hasta cierto punto, calmado, eso si, sintió como el miedo se apoderó de su cuerpo, sin embargo no así de su mente. Mientras su corazón cabalgaba a mil kilómetros por hora y su cuerpo temblaba casi brincando, su mente se mantenía aguardando, conteniendo sus miedos con todo y fantasmas.
Cuando el gigante, por llamarlo de alguna forma, estuvo cerca, muy cerca, casi a un metro, C. lo miró a los ojos, confiado como estaba y fue entonces cuando recordó quien era. Hasta ese momento C. perdió la calma y buscó la forma de escapar. A su alrededor tres paredes y frente a el un gigante. Lo único que se le ocurrió en ese momento fue correr a un lado intentado no ser atrapado, pero su torpe cuerpo no respondió.
El gigante, lo sujetó de su cuello y a cada una de sus muñecas y tobillos puso un grillete, luego de esto encadenado como estaba y tan grande como era, se dejó caer, como si estuviera muerto...
C. no supo que hacer luego de esto. Al principio todo movimiento fue inútil, el peso del monstruo no podía ser llevado con tanta facilidad, ni mucho menos por un cuerpo aún paralizado como el de C. Pasadas dos horas, intentó de nuevo caminar fuera del callejón y dando algunos pasos, a duras penas consiguió llegar a la calle principal, arrastrando su pesada carga y notó que su casa se encontraba a veinticinco metros de donde estaba, fue entonces cuando se lamentó de haberse extraviado, el haberse detenido, el no haber notado que estaba cerca de llegar su tranquila "fortaleza", que quizás nada de aquello hubiese pasado y que, tal vez, en estos momentos estuviera en su cama, durmiendo, descansando y libre...
A penas si pudo llegar a su recamara. Arrastrar al monstruo hasta ella fue una de las empresas más difíciles y tontas que jamas había realizado. Encontró la forma de acostarse en su cama sin tener que subir con él al monstruo que parecía inmóvil, como encantado y en su horrible rostro algo similar a una sonrisa, y mientras C. dejaba caer su cabeza sobre la almohada de sus ojos se escaparon dos lágrimas amargas, amargas como hiel...
II
El coronel recibió una carta con carácter de urgencia desde el frente, un jueves en la tarde. El correo se había tardado un poco más de lo acostumbrado y la ansiedad por saber que pasaba en el frente lo mataba.
Había mandado sus tropas hacia ya seis meses a luchar por tierras, que antes no tenían ningún valor para él, pero que poco a poco se dio cuenta de que tan importantes y estratégicas eran para poder seguir a cargo y así mantener "contento" a su Presidente.
Al principio las batallas ganadas fueron sumamente simples, pero se dio cuenta que el enemigo que tenía al frente era capaz de dejarlo en jaque ante el menor descuido, y conforme iba pasando el tiempo su enemigo se iba haciendo mas poderoso.
Ganó la primera batalla importante, a mucho costo, por lo que la segunda decidió poner mayor atención. Estudió a su enemigo con lentitud, y decidió mandar a todos los hombres que tenía, ya que tenía claro que ganando esta segunda daría un paso más a la conquista de todo el territorio que anhelaba y el día de la batalla llegó... Pasados veintidós días, no se escuchaba ninguna noticia del frente de batalla por lo que esto lo inquietaba aún mas.
Abrió la carta y su rostro lo dijo todo. En ella se narraba la derrota inminente que habían sufrido sus ejércitos y como estaba a punto de perder todo lo que ya había ganado, ya que el enemigo atacó además su base principal y el golpe había sido casi mortal. No había más opción que tocar la retirada y eso implicaba muchísimo tiempo perdido.
Consternado, triste y sin ninguna solución aparente, se sentó a observar la puesta del sol, como quien espera que del cielo caiga algo de la inspiración del Genio que pintaba tanta belleza...
III
El gran Dragón jamás la había visto así...
La observaba con detenimiento pero indiferente, altivo, como quien lo hace por salir del paso. Debatía con ella con excusas baratas y sin fundamento alguno y por un momento hasta estuvo seguro de su victoria, cabalgaría por las calles orgulloso exhibiendo ante la mirada de todos su nueva conquista, su nuevo logro; pero ocurrió lo inesperado o al menos lo que él no se esperaba...
De la cara de ella corrió una lágrima, única, insignificante y poderosa que nació en sus ojos y terminó en el acorazado corazón del deforme animal, hecho que lo liquidó por completo. No pudo hacer nada contra eso, lo rebajó al nivel de sumisión total, despedazó sus argumentos, bailó en su altivez y lo único que le quedó hacer fue entregar sus brazos, para restaurar lo herido, salvar lo que pudiera, porque ya lo había perdido todo.
Abrió sus brazos, la recibió en su pecho, lloró con ella, pidió perdón y clemencia a quien valientemente lo había enfrentado en su locura, atinando a decir solamente: "Por Favor, No llores...", como quien pide misericordia ante un duro juez.
Cuando abrió los ojos ya no era más dragón, cargado de culpa recibió una sonrisa de vuelta, le dio un beso en la mejilla y se fue a tratar de volver a salvarse una vez más...
domingo, 22 de julio de 2012
Espacio Intimo Pagado
-Una vez leí algo que decía: "Cuando se es pequeño una
derrota más no importa"... Se pierde más veces de las que se gana, o por
lo menos es lo que se piensa, es entonces cuando se pierde de vista el
objetivo. ¿Quién dijo que no había derecho a la derrota?, ¿Quién dijo que no
hay tiempo para levantarse?
-Hay que esperar lo sé, la teoría se sabe, los conceptos,
las razones, la práctica es el problema. En la práctica se tiene que aplicar
los teoremas aprendidos y aplicarlos bien, resolver problemas un poco más
exigentes que los que se resuelven en una práctica normal y lo empeora el hecho
de trabajar bajo presión. Pero nadie dijo que fuera fácil y qué sería de la
vida sin un poco de turbulencia, en alta mar lo único que queda es esperar que
pase un poco la tormenta.
-Soy del tipo de persona que piensa demasiado las cosas
antes de hacerlas, incluso para decirlas (con esto no quiero decir que siempre
haga/diga las cosas más atinadas, simplemente que se piensan un poco más antes
de actuar), demasiado análisis, muchos "pros" y contras", en
exceso "metódico",todo esto llega a cansar, y no es que sean
cualidades que me reproche, simplemente así aprendí a ser. Construí cosas
durante mucho tiempo que luego me robaron o tuve que yo mismo destruirlas por
estar chuecas, o porque no eran mías. Por eso ahora pienso más antes de
construir, quizás también por esto pregunto tanto...
-
"En tus Ojos un misterio;
en tus labios un enigma.
Y yo fijo en tus miradas
y extasiado en tus sonrisas" (Rubén Darío - Rimas-X)
- No voy a ser hipócrita, la situación me duele y si me
duele es básicamente porque de verdad me importa, es simple, hacer que no he
visto, oído o leído cosas no ayuda, la agravan, saberlas tampoco ayuda, la
empeoran, entonces ¿Qué hacer?, ni idea, básicamente ya dije lo que tenía que
decir, no puedo hacer/decir más, es aquí donde volvemos al punto de la espera.
Las cosas que llega a cargar uno encima por no querer ver sufrir a la gente que
se quiere.
- Básicamente los extraño. Quizás en semanas como estas
recientes los echo un poco mas de menos. Hay veces en las que solo se ocupa
sentarse a conversar tonterías y olvidar lo que pasó en la semana.
*** Estoy casi seguro estimado no-lector que estará un poco
confundido como lo estoy yo con estas últimas seis líneas, pero son cosas que
al autor, la persona que me robó el post, le incomodaban bastante, por lo que
me solicitó un espacio íntimo para "descargar" unas ideas al azar. Pido mis más sinceras disculpas, esperando que este hecho no se repita en el futuro,
se despide:
Un Bohemio Redimido
de por ahí.
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Yo
domingo, 10 de junio de 2012
"De Gente de a Caballo, y de Carros de Fuego alrededor..."
Ayer estaba recordando un poco a las que fueran mis profesoras de español en el colegio, y llegué a la conclusión que puedo presumir de ellas, especialmente de dos, de doña Beatriz Castro y Maureen Chavéz . Ellas fueron, en parte, las que me motivaron mis inicios en la literatura y por supuesto más adelante, la creación de mis primeros escritos. Es y será una pena que no las honre tanto como quisiera con mi prosa...
En fin, buscando unas hojas que ocupaba me encontré sin querer, uno de mis primeros escritos, en medio de un cuaderno de Estudios Sociales, ¡Qué cosa más deprimente, por Dios..! De él no se puede destacar casi nada, pero es bueno ver las muchas cosas que Dios a través de este tiempo ha cambiado, es probable que dentro de algunos años, no pocos y si llego, lea esto con el mismo desdén que lo hice hoy, esperemos que "el-yo-mismo" de ese tiempo sea más misericordioso con "el-yo-mismo" de hoy pero que siga alegre por las muchas cosas que Dios haya cambiado para ese entonces.
Fue escrito en una época en que me acababa de enterar que una chica que me gustaba estaba saliendo con alguien que realmente le gustaba (Hecho tan poco novedoso en mi época adolescente que me cuesta trabajo entender como no me había acostumbrado) Era una especie de "oración", empezaba con: "Hoy me doy cuenta de..." y continuaba con lloriqueos, bla bla, "estoy solo", bla, bla, "soy emo", bla, bla, "nadie me quiere", bla bla, "amo tanto a D que quiero que sea feliz, aunque no sea conmigo" (Muy bien, aquí explico quién es D. D era una muchacha de mi trabajo, bastante simpática, mayor que yo 4 años, pasábamos bastante tiempo hablando de tonterías, por nuestro tipo de trabajo teníamos mucho tiempo libre, creo que eso era lo que me gustaba de ella, hablar con alguien, los mensajes que nos mandábamos, obviamente fracasé en el intento de avanzar de amistad a algo más, porque era solo eso, una amistad, por lo que me surge la pregunta: ¿Qué rayos tenía en mi cabeza? Me parece increíble en lo mucho que se desvía el raciocinio de las personas cuando están empecinadas a hacer lo incorrecto o lo que les da la gana hacer, aquí estoy como el mejor ejemplo.). Volviendo a mi escrito, llegué a una parte en que decía: "Please, God wake me!", citando "One" de Metallica (Si, lo sé, originalidad cero, un poco menos que la actual) y empezaba a exponer las peticiones que Dios "despóticamente" no me había cumplido, las cuales no vienen al caso...
Me hizo recordar una parte de un libro que leí hace poco de C.S. Lewis que se llama "Una Pena en Observación", en ella decía que muchas veces que intentó buscar a Dios, luego de la muerte de su esposa, encontraba, por así decirlo, la puerta cerrada, y que por más que suplicará y gritará por una respuesta o ayuda para aminorar su dolor, no había tal, pero luego se dio cuenta que no era que la puerta estaba cerrada, sino que simplemente había que girar la llave para poder ver al que daba la respuesta. Bueno ese era mi caso, porque siempre supe que era lo que tenía que hacer, pero no lo hacía porque no era de la forma que yo quería que pasaran las cosas, es risible, lo sé, es como que teniendo sed, te den un vaso de vidrio con agua pero no te lo quieras tomar porque te gustan los vasos de plástico. Ahora entiendo que ese no era el tiempo de Dios para que ocurrieran las cosas, que ese no era el tiempo para "girar la llave", y que todo eso me preparó para el momento en que tuve que hacerlo, eso si, es una lástima todo el tiempo que perdí, del cual no puedo hacer nada al respecto...
Esto me trae a esta semana, por mucho una de las más importantes del semestre, de un mes donde se definen todos los cursos y ocupo excelentes calificaciones para poder ganarlos, donde los recursos en la casa escasean y donde se acaban las fuerzas, una semana que "coincide" con mi lectura del libro de segunda de Reyes. Este libro me encanta, y lo había olvidado, ahí está una de mis historias favoritas de Eliseo (II Reyes 6: 8-23), donde una banda armada de Siria procura matarlo y está toda alrededor de su tienda, esperando simplemente que salga para prenderlo. Mi caso dista muchísimo de la situación de Eliseo. Mi caso es menos apremiante, por razones obvias, pero sinceramente no tengo donde huir, ni como hacerlo, aquí estoy esperando que lleguen los días tratando de estar lo más preparado posible, pero ¿Cómo podría ganar sin que Él intervenga? Para esto no tengo respuesta, entonces es donde leo más adelante: " he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo", y la forma en que Dios salva a Eliseo es impresionante, tanto que el pueblo sirio no volvió a mandar bandas armadas a Israel. Es entonces donde sé que Su Ayuda está alrededor, esperando que pida por ella, nunca por ninguna de mis habilidades, destrezas o buenas cosas que haya hecho,sino por Su Amor, simple y llanamente... Dios sabe como quitarme el miedo y la ansiedad, sabe como tranquilizarme , hacerme descansar en sus promesas, y si las cosas no resultarán de la forma en que yo quiero que salgan, me recuerda que Él es el que tiene el control de toda la situación, solo porque "giré la llave" y lo hice cargo de toda la situación y Él corre con los gastos. Entonces aquí estoy, sentado en primera fila, esperando ver qué es lo que Dios tiene para mí esta semana, con la tranquilidad de que está "Su gente de a caballo y carros de fuego alrededor" y como dice la canción de Switchfoot: "Let that be ENOUGH..!"
domingo, 3 de junio de 2012
Como usted sabrá estimado no-lector, mi forma de escribir es algo singular porque empieza en un punto cualquiera, algo bastante "random", y de alguna forma trato de que llegue al punto que quiero. Este no quiero que sea la excepción para mala suerte suya, estimado no-lector, no le veo objeto cambiar mi estilo, menos con el poco tiempo que estoy teniendo para escribir últimamente, pero en fin, procuraré ir un poco más al punto está vez...
La verdad no soy fanático de las películas de Jim Carrey, es más, de las películas que he visto de él, me sobran dedos de la mano para decir las que de verdad me gustan, en fin, el punto es que hace mucho tiempo tuve el/la placer/desgracia (depende de la óptica con la que usted como lector lea) de ver "Bruce Almighty". Si me lo preguntan, la película me parece bastante mala, y eso es a parte de las partes de mal gusto, contrarias al Dios que conozco de la Biblia y las tonterías que no soporto de Jim Carrey. La traje a colación porque hay una escena que me llamó mucho la atención, después de todo el caos provocado por Bruce por concederse sus deseos y los de todo el mundo, llega bastante preocupado a donde lo espera "Dios" en una cita, "Dios" sin inmutarse siquiera, lo invita a quedarse un rato con él limpiando el piso del edificio donde están, como si no estuviera pasando nada...
Pues bien, aunque esta es una representación burda de Dios, del Dios de la Biblia, del mismo Dios que me salvó, si coinciden en algo, que no importa cuanto me haya yo equivocado, cuanto haya desordenado mi vida, Él no se inmuta ante esto, ya sabe que le voy a fallar muchísimo antes de que lo haga, Él siempre está esperando a que vuelva, que hable con Él, que le pida perdón para que Él vuelva a poner las cosas en orden, ya tiene la solución, me conoce mejor que nadie, sabe que lo único que necesito es escucharlo, leerlo, pasar un rato con Él, sabe que lo que necesito es que "Su vara y su Callado" me infundan aliento, porque me ama, por más increíble que parezca me sigue amando a mi, a una persona como yo, a pesar de mi terquedad, de mis alejamientos y necedades, ¡Cuánta paciencia! Me impresiona la contraposición de imágenes: Por una parte el caos y peso de tomar mi vida otra vez en mis manos y los "valles de delicados pastos" junto a Él diciéndome: "Si está cargado, trabajado y cansado, venga, deme todo eso a mí, que mi yugo es fácil y ligera mi carga", no se si me estoy explicando lo suficiente.
Si bien es cierto, toda mi vida he escuchado: "Dios no da reportes de lo que hace" porque, ¿Qué explicación tiene que darle el dueño de una fábrica a sus empleados de lo que hace o deje de hacer? (con esto NO quiero decir que seamos empleados de Dios o algo por el estilo, es un simple ejemplo... Por aquello de los malos entendidos); pero que gratificante es cuando Él da algo que no es lo que pediste, pero es lo que necesitas, simple, como diciéndote: "Tranquilo, yo sigo trabajando, mientras lo permitas, yo me encargo". Te sientes como si te quitarán vagonetas de piedras de la espalda, cómo puede ser que complique tanto las cosas si todo es tan fácil, dice en Romanos 8:28 "... los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien", entonces si lo veo en negativo diría: "si no amo a Dios, las cosas no me ayudan a bien", suena hasta ilógico e irrisorio hacer todo lo posible para que las cosas no vayan bien, así me complico la vida, así soy de terco...
Hay cosas que solo entiende quien las vive, detalles que solo percibe la persona que los recibe, nadie más, ni un mejor amigo ni un padre o madre, detalles personales, como personal fue su encuentro, como personal es la relación que quiere tener con cada uno; cortesías de la casa, cosas que te indican que hay todavía trabajo en proceso, que Él no ha acabado contigo, que solo entiende quien las vive, y que como dice la canción: "Maybe Redemption has stories to tell, maybe Forgiveness is right where you fell"...
miércoles, 25 de abril de 2012
Cuento Claro-Oscuro
¿No eran oscuras y revueltas las frágiles cavernas en las que se escondía del mundo? Pensaba en ellas como los laberintos de Creta y de él, su minotauro.
Su cuerpo estaba como siempre presente, su mente no… se iba de cuando en cuando, perdiéndose del resto, olvidando todo, ¿No era mejor eso que quedarse a escuchar lo que la gente llamaba "vida"? Caminar sin descanso, esperar sin esperanzas, llorar sin lágrimas, amar sin alma, el ruido...“¡Vaya!, Qué gran vida…” pensaba, y volvía presuroso nuevamente a esconderse, algo que no le llevaba mucho trabajo hacer y su tiempo se perdía en las cavernas.
Pero llega un momento, porque siempre llega, tarde o temprano, en que se dio cuenta que detestaba el paso de su tiempo. Despertó un día, como él que despierta después de una buena siesta, con excesiva pereza y sin fuerzas para levantarse, abrió los ojos, y el espejo mostró un reflejo que le llenó de espanto, era el suyo, su mirada fría y sin vida, su rostro macabro y triste, “Estoy muerto”, pensó, o por lo menos se veía como él suponía que se vería uno, porque nunca los había visto, y corrió deprisa afuera, para no volver, porque se lo había prometido.
Estando afuera, se dio cuenta de su intolerancia al sol, que esta vez brillaba como no lo había visto antes, quizás porque ya lo había olvidado, quizás porque no había notado su presencia nunca, por lo que tuvo que empezar a correr en busca de sombra. Una vez que empezó a correr no quiso detenerse, el hecho de volver a su oscuridad lo espantó, por lo que corrió más rápido, mientras su piel y sus ojos se fueron acostumbrando al entorno, su nuevo entorno, su nueva vida, si bien es cierto, y como era de suponerse, sus tropiezos eran constantes pero conforme avanzaba iban disminuyendo, y cómo no, si nunca antes había usado sus piernas, estas se renovaban cada mañana con el sol, de no ser así le hubiera sido imposible llegar a donde fuera que se estuviera dirigiendo...
Un día, mientras corría, fue llamado por su nombre, o como que él suponía que se llamaba, había pasado muchísimo tiempo desde que lo había escuchado por última vez.
Escuchó su nombre, otra vez, con esa voz de mujer que tantas otras veces lo había pronunciado, pero no recordaba, alzó su vista y encontró un rostro, el rostro de ella, que era como el de un ángel, o por lo menos se veía como él suponía que se debería de ver uno, porque nunca había visto uno. Tes blanca perfecta, cabellera dorada y un par de ojos, que más que ojos parecían dos aguamarinas perfectamente incrustadas en perlas blancas, no se preguntó cómo podía ser posible que existiera tanta belleza junta , y por qué estaba frente a él llamándolo su nombre, simplemente detuvo su camino, se sentó junto a ella y esta vez decidió detenerse para siempre...
Dicen que mientras se encontraban se perdieron juntos en el azul del cielo infinito, que juntos aprendieron a volar, a besar, que juntos recordaron lo que habían olvidado, lo que habían vivido, dicen que nadie nunca más los volvió a ver...
Yo estaba en el mismo tren que ella tomó el día en que el implacable tiempo decidió separarlos. El día estaba empezando a declinar, y para ser honesto nunca en mi vida había visto un hombre tan feliz como ese, le repetía a ella tantas veces como fuera posible su nombre acompañado de un marcado "Te Amo" o por lo menos eso alcancé a leer en sus labios, que morían en los ventanales que los estaban separando, ella por su parte le devolvía los besos que desde hace tiempo guardaba, besos que morían en los mismos ventanales fríos e indiferentes, y que ya nunca más encontrarían su destino habitual... Los ojos de él se dividían entre su amada y el cielo, al que veía como quién da gracias, de los ojos de ella un par de lágrimas turquesas.
El tren partió y a él lo rodeo una completa oscuridad, otra vez, pero sonreía, porque sabía que en un poco tiempo llegaría el momento de despertar, otra vez, porque siempre llega, tarde o temprano, y mientras cerraba sus ojos, olvidaba poco a poco su nombre, el que solo ella sabía pronunciar. (A.P.)
domingo, 18 de marzo de 2012
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