domingo, 18 de marzo de 2012

Haikus (Fragmento)

Mario Benedetti

52

Si me mareo
puede que esté borracho
de tu mirada.

sábado, 25 de febrero de 2012

Oda y Germinaciones (Fragmento)

Pablo Neruda

VI
Y porque Amor combate
no sólo en su quemante agricultura,
sino en la boca de hombres y mujeres,
terminaré saliéndoles al camino
a los que entre mi pecho y tu fragancia
quieran interponer su planta oscura.
De mí nada más malo
te dirán, amor mío
de lo que yo te dije.
Yo viví en las praderas
antes de conocerte
y no esperé el amor sino que estuve
acechando y salté sobre la rosa.
¿Qué más pueden decirte?
No soy bueno ni malo sino un hombre,
y agregarán entonces el peligro
de mi vida, que conoces
y que con tu pasión has compartido.
Y bien, este peligro
es peligro de amor, de amor completo
hacia toda la vida, hacia todas las vidas,
y si este amor nos trae
la muerte o las prisiones,
yo estoy seguro que tus grandes ojos,
como cuando los beso
se cerrarán entonces con orgullo,
con doble orgullo, amor,
con tu orgullo y el mío.
Pero hacia mis orejas vendrán
antes a socavar la torre
del amor dulce y duro que nos liga,
y me dirán: "Aquella
que tú amas, no es mujer para ti,
¿Por qué la quieres? Creo
que podrías hallar una más bella,
más seria, más profunda,
más otra, tú me entiendes, mírala qué ligera,
y qué cabeza tiene,
y mírala cómo se viste
y etcétera y etcétera".
Y yo en estas líneas digo:
así te quiero, amor, amor,
así te amo, así como te vistes
y como se levanta
tu cabellera y como
tu boca se sonríe,
ligera como el agua
del manantial sobre las piedras puras,
así te quiero amada.
Al pan yo no le pido que me enseñe
sino que no me falte
durante cada día de la vida.
Yo no sé nada de la luz, de dónde
viene ni dónde va,
yo sólo quiero que la luz alumbre,
yo no pido a la noche
explicaciones,
yo la espero y me envuelve,
y así tú, pan y luz
y sombra eres.
Has venido a mi vida con lo que tú traías,
hecha
de luz y pan y sombra te esperaba,
y así te necesito,
así te amo,
y a cuantos quieran escuchar mañana
lo que no les diré, que aquí lo lean,
y retrocedan hoy porque es temprano
para estos argumentos.
Mañana sólo les daremos
una hoja del árbol de nuestro amor, una hoja
que caerá sobre la tierra
como si la hubieran hecho nuestros labios,
como un beso que cae
desde nuestras alturas invencibles
para mostrar el fuego y la ternura
de un amor verdadero.

**Muy apegado a mi estilo de poner algo ya escrito cuando no se me ocurre nada que escribir, hoy le tocó el turno a un fragmento de un de mis poemas favoritos de Pablo Neruda, el poema completo es excelente, pero ésta es la parte que más me gusta. Espero que lo anterior sea de su agrado como lo es para mí.

viernes, 10 de febrero de 2012

De todos modos es viernes en la noche...


Últimamente tengo un poquito más de tiempo libre y con ello, un poco más de inventiva para escribir, no es que lo que a continuación va a leer es una genialidad, de hecho, es sumamente burdo y, lejos de dejar una enseñanza o algo útil a la persona que lo lea, es más bien una manera de que el autor "despeje" su mente, después de una semana un poco pesada, pero no tanto como las anteriores...

Luego de pasar todo el santo día intentando estudiar álgebra lineal, y en serio que lo intenté, sin mucho éxito, me preparé psicológicamente a no estudiar más durante el resto del día, no fue algo que me entristeció, tampoco me liberó del estrés que manejo para ese último parcial, pero hay días en que la mente está muy dispersa y la concentración es casi nula, no hay mucho que se pueda hacer en días como esos.

Mi agenda para un viernes estaba igual de vacía que lo está mi billetera por lo que bajé para ayudar con la cena. Después de un rato de estar picando, lavando y otros quehaceres concernientes a ingerir los alimentos (¡Que complicado que se vuelve algunas veces algo tan rutinario!) me enteré que mi hermana debe ir a un asunto a la Universidad (si, un viernes en la noche) y yo en un arrebato de caballerosidad decidí llevarla, por supuesto que no perdería el rato y me iría estudiar mientras esperaba que terminará, ya que saldría tarde y la zona no es la más adecuada para esperar un bus. Llegamos y me dirigí a la biblioteca, un viernes en la noche (Estimado lector, lo que esta leyendo es verídico, aunque parezca muy poco convincente, esto ocurrió en realidad, soy de esas "almas en desgracia" que no van a fiestas), y como era de esperarse habían cinco personas, las dos bibliotecarias, el guarda, el que acomoda libros y yo, tal vez habían más, no lo sé. Una de las muchas preguntas que tendrás es: ¿Por qué irse a meter a una biblioteca a esas jóvenes horas de la noche? Bueno la respuesta es simple, no hay mejor lugar para entender las cosas complicadas de la vida que en un cubículo de una biblioteca. Es el momento en que se enfrenta la realidad cara a cara, el cuaderno y unos cuantos ejercicios inconclusos te arrinconan contra la silla con la única intención de robarse toda tu atención, y sin alguna escapatoria aparente, porque incluso la señal de tu celular es limitada, comienzas a avanzar en el estudio y poco a poco llegan los concebidos: "¡Ya entiendo!", "¿Esto es tan fácil?","Con razón el profesor estuvo insistiendo en este punto el otro día" y etc. Es una excelente recomendación para alguien, si como el que aquí escribe, tiene problemas para entender la materia vista en clases, no garantiza el éxito, pero si ayuda bastante.

La noche no podía ir mejor, hasta que llegó el guarda a echarme, claramente los bibliotecarios también tienen vida y un viernes en la noche es el lugar menos indicado para pasarlo, luego de una semana que seguramente se tornó larga. Yo tenía un problema, todavía faltaba una hora y no sabía en que, ni donde invertirla... De pronto se me antojó un café, nada mejor que pasar el tiempo con un viejo conocido, volví a revisar mi billetera, como si mágicamente las facturas se hubieran convertido en dinero desde la última vez que me había fijado y efectivamente no fue así, en mis bolsillos habían solo 500 colones (un poco menos de 1 USD) por lo que los cálculos no daban para ese caluroso encuentro, fue entonces cuando se me ocurrió que quería unas galletas, pero no de cualquier tipo, quería una de esas que traen chispas de chocolate, y debajo viene más chocolate, de las "nuevas", las que te deja un saborcito salado al final, vaya Dios a saber por qué, quería de esas, con la mala suerte que al llegar a la tienda estaba ya cerrada, claro, los encargados también tienen vida y más los viernes por la noche...

El tiempo no avanzaba (¡Maldita relatividad!), entonces decidí atravesar la famosa Calle de la Amargura para llegar a una tienda donde de seguro encontraría las afamadas galletas, de todos modos no había nada mejor que hacer. Como le tengo mucha fe a este blog, explicaré brevemente para los amigos internacionales (i.e. No ticos) que me visitan qué es "La Calle de la Amargura". La Calle de la Amargura (calle 3 oficialmente hablando) está ubicada en el distrito de San Pedro de Montes de Oca, al este de San José, muy cercano a la Universidad de Costa Rica donde en cuestión de 4 cuadras hay aproximadamente 14 bares (no creo que sean tantos pero si es exagerado en la relación al tamaño), 5 tiendas con golosinas y cigarrillos, 3 estacionamientos y otras 25 tiendas que operan durante el día, bastante útiles para el sector estudiantil, en fin, unos cuatrocientos metros (Aprox.) muy "pintorescos", a falta de otro adjetivo más adecuado.
Me coloque mis audífonos y empece a caminar. De las muchísimas cosas que me gustan y que no cuestan un solo céntimo, una de esas es caminar, lo podría hacer durante horas (...y lo he hecho) sin sentir ningún fastidio, y más si es en temporada "no lluviosa" como la de este viernes en la noche...

En este trayecto te puedes encontrar de todo. Los que se quedaron después de clases (Más o menos un lapso comprendido entre las 12 m.d. a las 6 p.m.) "tomándose algo", los que salieron del trabajo y se quedaron también, los que vienen saliendo del trabajo, los que van llegando a su trabajo, los que están trabajando, muchachas poco acostumbradas a usar tacones y ropa escasa, muchachas acostumbradas a ambas, y por supuesto no faltará algún "amigo" que viéndolas, no suelte su "folclore" y piropos al viento. Amigos, como los amigos que se reencuentran, que se pelean, que bromean. La música de moda (que no por eso es buena) suena tan alto que "Slide away" saliendo de tus audífonos es opacado en cada paso que das. Ves las parejas de novios, bueno, en realidad ese "espécimen" es más difícil de ver, principalmente por que se camuflan en la oscuridad, intercambiando "acarameladas" frases y risas cómplices, dando besos que duraron toda la vida en llegar, otros que durarán para toda la vida en irse, otros que durarán solo esa noche, como si con febrero no viniera un extra de "miel" como acompañamiento, acortando una noche de viernes de muchas otras (Esta vez, ellos son los que maldicen a la relatividad).

Luego de un rato, me dí cuenta que la taberna que me gustaba, la de los buenos ratos, la única que ponía música decente, la que habían cerrado hace mucho tiempo, ahora es parte del estacionamiento del bar que odiaba, él de la música que odia, al que fui con la gente que odiaba por estar con la persona que quería, donde cambie mi forma de ser por un "Te Quiero" y donde luego escuché, en medio del ruido, como explotó, algo que llamaremos mientras tanto, "corazón", cuando la vi con el tipo que odiaba, si, ese, él que tenía novia, intercambiando "acarameladas" frases, risas cómplices y dando besos que duraron toda esa noche...

No me mal interpreten, no es que estaba extrañando ir a esos lugares, todo lo contrario, esas cosas ocurrieron y fueron "dejadas atrás" hace ya mucho tiempo y aunque nunca fui de frecuentar estos lugares, simplemente las pocas veces que lo hice, preferí uno en lugar del otro, por las razones de arriba y por muchas otras que no vienen al caso, ni son compatibles con el resto del relato.
Mi búsqueda por las galletas continuo y para mi mala fortuna, no habían en la única tienda que pensé que habrían, por lo que escogí otras, no tan buenas, pero galletas al fin y al cabo. Es curioso ver lo que la gente compra. Delante mío, vi a un tipo, bastante corpulento y alto, gastar 7500 colones (como 15 USD) en leche sin lactosa, chicles de yerba buena y cerveza (¡QUE RAYOS!), solo Dios y él sabrían la noche que le esperaba para tan curiosa compra...

De vuelta en el universidad, volví a ver el reloj, implorando que acabará pronto el tiempo de espera, para descubrir que no había avanzado lo necesario. Por lo que me dirigí a uno de los pocos lugares dentro del campus donde sabía que podría encontrar señal de Internet sin contraseña. Viendo un grupo de párvulos recibiendo clases, me di cuenta que sería divertido meterse en una clase cualquiera, preferiblemente de algo sencillo, solo para fastidiar a los "compañeros" con preguntas salidas un poco de contexto o solo sentarse a escuchar las complicaciones que experimentan otros mortales, pero eso lo dejaré para otro momento, quizás busque con quien hacerlo, quizás no lo haga nunca, en dado caso, escribiré algo relacionado en algún futuro próximo, en caso de que se dé.

Después de eso esperé la llamada de mi hermana con ansias, porque ya quería irme, hay otros lugares mejores donde estar un viernes en la noche, ¿no?

viernes, 3 de febrero de 2012

Cadena de recuerdos y pensamientos aleatorios

En el colegio en el que estaba nunca tuve una clase formal de filosofía, por diversas razones, los profesores renunciaban, se cambiaba la materia por una "más útil" o por lo que fuera, nunca tuve lecciones de esa materia un año entero, esto no indica que la echara de menos. Recuerdo una vez, empezando yo a cursar segundo año, que llegue a la clase de filosofía y, milagrosamente, estaba el profesor esperando para impartir su lección. Un tipo alto, no muy mayor, completamente pelón y con una extraña barba en forma de candado. Contrariado por la poca materia que habíamos recibido en contra parte al plan de exige el ministerio soltaba de vez en cuando chistes al azar para llamar la atención de un grupo, que en su mayoría, mostraba el mismo interés que tendría un esquimal en comprar hielo (la calidad de sus bromas se puede comparar a la anterior, en caso de que se quiera hacer una idea). Empezó a garabatear en la pizarra el clásico: "¿Qué es la filosofía?", continuo hablando por un rato de algo, que en este momento no recuerdo del todo, supongo que tenía que ver algo con su novia, por un "chiste" donde la susodicha fue la protagonista y luego la lección siguió un curso normal. He de confesar que desconecté el cerebro un rato, y cuando este volvió, en la pizarra estaba escrito: "Hombre, Conócete a ti mismo" de origen griego, atribuida a Sócrates o a Pitágoras o a otro montón de griegos más; aún no me queda claro como ligó una cosa con la otra, el punto es que, el señor, bastante inspirado, trataba de hacernos ver la importancia de que nosotros como adolescentes, conociéramos nuestros gustos, actitudes, saber que queríamos y hasta donde queríamos llegar y por último, nos instó a continuar yendo a sus lecciones, que a pesar de no ser calificadas a partir de exámenes o tareas como cualquier otra materia, nos darían las herramientas con que pudiéramos llevar a cabo tan importante labor. Esa fue la última lección, a la semana siguiente renunció por razones que desconozco y me importan poco.

Probablemente por el tipo de circunstancias a las que he estado expuesto últimamente, no es raro que este tipo de recuerdos vengan y vayan, sin motivo aparente. Cuando este llegó me puse a pensar por un momento: "¿De qué rayos hubieran tratado las siguientes lecciones a esas?...", la respuesta ha eso nunca la sabré, y tampoco es algo que me quite el sueño, tal vez lo único que se necesite para llegar a "conocerse" es el tiempo. Veintitrés años y un poco más despertando en la misma habitación, con la misma persona, te da una leve noción, aunque sea chica de lo que realmente eres y quieres, pero solo con el tiempo...

Con el tiempo me he dado cuenta de que soy un tipo raro, y no por raro quiera decir "cool", si existiera alguna relación entre ambas palabras; sino que tengo muy extrañas y poco habituales manías, algunas veces hasta molestas que no logró controlar, venían conmigo y en la factura de compra no se especificaron estas "extras". Por ejemplo, tengo un "ritual" que cumplir al pie de letra para poder quedarme dormido. Mucha gente que conozco, se acuesta, cierra los ojos y se duerme, Jorge Blanco no. Él tiene da una vuelta,dar otra, acomodarse y cincuenta desperdiciados minutos más tarde, con la mitad de la cara tapada, ni más ni menos, llega Morfeo, ¿Dónde se ha visto?. Otra de mis "rarezas" es que todo, y absolutamente todo lo relaciono con música. Amigos, gente, lugares, paseos que he hecho, todos tienen una canción, disco o grupo que hace que no los olvide, aunque pase mucho tiempo. Hasta algunas cosas que hago tienen una canción que podría "ilustrar" la situación, por ejemplo, esto de estarme "volando hachazos", mi mente lo relacionó con "¡Corre!, Dijo la Tortuga" de Sabina, y como habrás notado, no tienen mucha relación, así de extraño funciona esto.

Y como variados los recuerdos, variado mi gusto musical. Van desde Vivaldi, Tchaikovsky, Mozart, pasando por Gardel, por los boleros viejitos, por la trova, y siguiendo con rock en español y en inglés, el llamado "alternativo" y hasta "indie", prácticamente de todo, con esto no estoy diciendo que tenga el gusto muy refinado, simplemente me gusta la música. Y a mi gusto musical se van sumando nuevos componente en la medida que vaya teniendo nuevas experiencias que incluyan música. Como cuando escuche por primera vez Pearl Jam, o Wonderwall de Oasis, o un disco de Pedro Guerra, todas acompañadas de experiencias cotidianas, normales, que hicieron que expandiera un poco más mis gustos. Esto me hace recordar cuando hubo un tiempo en que me empezó a gustar canciones de Chayanne, porque este era el cantante favorito de la muchacha que me gustaba; si, ahora lo veo como ridículo y me rió de eso, en el momento... Mmm, creo que igual me daba vergüenza, llegue a convencerme de que me gustaba y lo adherí a mi "gusto musical" por un tiempo con tal de tener algo de que hablar con la chica, y si, no hay forma de escribirlo de que no suene estúpido, supongo que no soy el único, que todos hicieron algo así alguna vez, ¿no?. (Esperen, Tchaikovsky, Mozart y Chayanne en un mismo párrafo, estimado lector, pido las disculpas del caso, esperando su comprensión y que los dos primeros no se estén revolcando en su tumba)

Con esto llegamos a una tercera cosa: Recuerdo perfectamente cuando fue y porque fue que me empezaron a gustar las cosas triviales que me gustan. Por ejemplo, se que tenía cinco años cuando me empezó a gustar ver las estrellas, es una tontería, lo sé, pero el día y el momento lo recuerdo como si fuera hoy: Eran las cuatro de la mañana, en ese tiempo vivíamos en una casa cerca de donde mi abuelo tenía su tienda de verduras por lo que me levantaron temprano para "ayudarlo" con las compras de diciembre, todavía dormido, me puse los zapatos que usaba para el kinder y salí corriendo de la casa, alcé mi vista y en el cielo estaban todavía las estrellas. No sé porque hasta ese día les presté atención, lo único que sé es que aún hoy hay noches que alzo la vista al cielo, buscándolas.

Otra cosa trivial que me gusta es el fútbol, ha estado ahí desde siempre, por eso no preciso el momento exacto en que me empezó a gustar, pero recuerdo muchísimas cosas que ayudaron a desarrollar ese gusto. Todo empezó por mi padre, recuerdo la primera vez que me llevó a un estadio; la primera vez que lloré por un marcador adverso, la primera vez que lo jugué, fue con mi papá y mi mamá en el pasadizo de mi casa; la primera vez que vi un partido de España, la copa del rey para ser exactos, tenía tal vez cinco años, en ese tiempo el Barcelona de Cruyff, el "Dream Team", hacía estragos por España y Europa, razón por lo que desde esa edad le di mi adición, a pesar el "Madridismo" marcado de mi padre. Y los recuerdos que vienen con el fútbol son muchos, largas charlas, discusiones tontas, remontadas épicas, derrotas vergonzosas. Esto hace que me guste estar al tanto de resultados de las ligas en donde están compatriotas o los equipos que me gustan.

Ayer, echando un vistazo en titulares deportivos, uno de ellos llamó poderosamente mi atención: "Morir fiel al estilo". La nota era sobre el empate a tres entre el Athletic de Bilbao y el Espayol de Barcelona. En ella salía parte de la entrevista realizada al técnico Marcelo Bielsa explicando a los medios el por qué no defendió el gol de ventaja en los últimos minutos, si no que en lugar de eso fue por el cuarto tanto y el empate cayó por una jugada fortuita justo antes de que el partido terminará. Nunca renunció a su juego de ataque, " No es nuevo que si usted juega noblemente no obtiene un triunfo que mereció" Explicó Bielsa.

He de confesar que, así de tonto como suena, me puse ha pensar en las muchas veces que a lo largo de este complicado tiempo que me tocó vivir, habré "echado para atrás" a defender un "status", una posición delante de los demás, negando quien soy y a quién me salvó, asediado por las circunstancias, por mis temores, "recibiendo goles" de mis errores pasados, si, de esos que Dios ya venció, resbalando una y otra vez en mis fracasos y restregándomelos en la cara. ¿No fue Él quien hizo todas las cosas nuevas, incluso las estrellas que admiró?, ¿No fue Él quien prometió que todo iba a estar bien porque todo lo que tiene planeado es paz?, ¿No es Él, el mismo que cuando yo me levantó me espera con nuevas misericordias sin importar mis "faltas" y estrategias chuecas? Entonces, ¿Por qué me preocupó?, ¿Y por qué no mejor morir fiel a mi estilo? Ese que me gusta, el alegre, el de remontadas épicas, el de no tirar la toalla, el de amar esto, ¿Acaso Él no prometió estar conmigo siempre y que nada me iba a apartar de su amor? Que vaya a perder algunas veces, es posible, pero ¿No es mejor perder, como dirían los brasileños, con un "jogo bonito", disfrutando, bailando? Como decía Facundo Cabral: "En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo". Mañana abriré mis ojos y los goles de visitante que me encajaron seguirán ahí, mis jugadores seguirán expulsados, pero empezaré con Él, de nuevo, y el resto no importa.

**Amable lector, si usted se llegó hasta aquí, sin aburrirse lo felicitó. Una vez leí de una amiga que no hay mejor terapia que escribir, creo que eso me pasa muy frecuentemente y eso pasó aquí, empecé a escribir y no pude no terminar, en fin, Gracias por no irse!

miércoles, 13 de julio de 2011

Y si resulta...

Edel Juárez


...y si resulta que alguna vez tome notas de tus recuerdos?

si fueron tus ojos los que me dictaron esta larga imagen

que ahora traduzco, o intento traducir, para contártela de nuevo?


Vuelvo porque un día me propuse hacerlo

hace muchas vidas, hace muchos sueños,

Vuelvo porque tus imágenes me guiaron

porque necesito tus secretos bajitos de mañana

tu complicidad callada, tus azules, tus rojos,

tus dudas y certezas amarradas con un lazo

vueltas nudo y a la espalda.


¿Cómo no amarrarme a tu manojo de estrellas?

¿Cómo no dejarme llevar? ¿Cómo no seguirte?

No tengo ni una rosa, ni un cordero, ni un volcán

pero -eso sí- necesito regalarte el mundo que me robé de un libro,

varios silencios que atesoré en un viaje

y sobre todo, me urge contarte el cuento

de cuando era niño, de cuando eras niña

de cuando lo eras todo.


Tú bien sabes que nuestro primer beso fue tan corto

que dura todavía,

que te he perdido y encontrado más de 17 veces en esta vida,

que no hay punto final en mi cuaderno,

que me extravié en tu espalda,

que juntos somos dos hechiceros ardiendo,

muertos de frío en cada hoguera.



domingo, 26 de junio de 2011

Cuentos Misericordiosos

Escuchados hace mucho, recordados hace poco...

Cuento #1

En un pueblo, de esos pequeños, de antes, con sus cuatro estaciones bien marcadas y atravesado por las líneas del tren, vivía en un padre con sus dos hijos. El padre, viudo desde hacía ya mucho tiempo, era dueño de una granja, no pequeña, a las afueras del pueblo, donde trabajaba con sus hijos todos los días.

Una tarde de tantas, el padre tuvo que abandonar los quehaceres diarios para poder ir a resolver algunos asuntos en la ciudad, dejando a cargo a J su hijo mayor de todo lo correspondiente a los cuidados de la granja. C, el hijo menor, no tardo en mostrar su desencanto ante la designación de su padre y desde ese día se dedico a hacer difícil la vida en la granja. C era una de esas personas impetuosas, que se creen bastante mas listas que los demás, por lo que la autoridad de J y la "falta de confianza" de su padre le corroían el alma.

Las cosas fueron empeorando y justo dos días antes que su padre llegará, C empezó a discutir acaloradamente con su hermano sobre las disposiciones que a diario tomaba y poco a poco la discusión subió el tono y fue llevando a más y más ira acumulada, hasta el punto en el que C hirió de muerte a su hermano con lo primero que se encontró, dejando a J en el piso tirado, agonizando...

Sin saber que hacer, confundido y perdido, C lo único que que atinó hacer en ese momento fue huir. Dejando la granja expuesta a los ladrones y a su hermano convaleciente en el suelo, tomar, sin pensarlo, el primer tren que apareciera en la estación; de sus cosas, tomar lo que pudiera e irse, de todos modos no pensaba en volver nunca, y ¿ Cómo lo iba a hacer si había echado todo a perder en una mañana? ¿Quién lo perdonaría?; y así lo hizo, se fue lejos, con un sacos de culpa, alforjas de rencor y cargadas de homicidio.

Como era de esperarse, la granja arrasada por bandas de forajidos que se llevaron cuanto pudieron, un hijo muerto y el otro desaparecido, fue lo que recibió al padre cuando regresó. De lo ocurrido, se enteró poco después, y con el alma en pedazos y toda una vida perdida se dedicó a la reconstrucción de todo lo que era suyo. Dedicó esfuerzos sobrehumanos para buscar a C y traerlo de vuelta, mandó cables a toda estación de tren, pero todo era en vano, a C simplemente se lo había tragado la tierra...

Pasados algunos años, cansados y de mal vivir, C no dejaba de pensar en como casi inmediatamente después de lo que había hecho, su Padre se había dedicado a buscarlo y eso nunca lo dejo en paz, ¿lo recibiría de nuevo? ¿Era acaso su búsqueda perdón o buscaba vengar la sangre de su hijo mayor?, pero ¿Cómo saberlo? No podía vivir mas lejos de su Padre, su culpa ya no la soportaba y el rencor hacia mucho tiempo se hacía acabado y con mucho temor decidió regresar.

Antes de tomar el tren que lo llevaría a casa, escribió a su Padre una carta: "Arrepentido de todo, dispuesto a enfrentar mis delitos y buscando tu perdón vuelvo a casa... Necesito saber si me has perdonado, porque no puedo vivir mas con esto. Mañana tomaré el tren de regreso, si he obtenido tu perdón coloca algo rojo sobre el viejo roble que está al frente de la casa, el cual puedo ver antes de llegar a la estación, y bajaré y harás con mi vida lo que bien te parezca. Atte: C"

Aterrado de miedo, y esperando el peor de los castigos de parte de la ley del pueblo aunque su Padre lo perdonará, tomó el tren de regreso, buscando redención, perdón y tanto amor ingratamente despilfarrado años antes, y ¿Qué mas podía perder si ya lo había perdido todo? El viaje fue largo y en poco ayudó su inquieta mente, pero no había retorno, pronto se acercaba el instante en que vería el roble con la señal de su perdón, ¿y si no lo había perdonado? Esa opción ni siquiera estaba dentro de los planes, nunca hubo plan B, por lo que simplemente miró por la ventana y lo que vio le sorprendió y lo lleno de lágrimas...

En el roble no había algo rojo, era todo rojo, el Padre buscó cuanta cosa que había en su casa de ese color para ponerla en el árbol, no podía jugársela; y partió hacia la estación de inmediato a recibirle con los brazos abiertos, con cantaros de redención, perdón y una deuda que hacia mucho tiempo estaba saldada...

miércoles, 1 de junio de 2011

Todavía

Mario Benedetti

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

Palpo, gusto, escucho y veo
tu rostro, tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

Tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

Sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

Pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.


lunes, 30 de mayo de 2011

¿Que Hacemos con Jesucristo? (1950)

C. S. Lewis

¿Que Hacemos con Jesucristo?" Esta pregunta es sumamente cómica, en cierto sentido, porque en realidad no deberíamos preguntarnos qué hacemos con Cristo, sino qué debe hacer Él con nosotros. Es cómica la imagen de una mosca decidiendo qué hacer con un elefante. Sin embargo, la persona que formuló la pregunta tal vez quiso decir lo siguiente: "¿Como resolvemos el problema histórico que presentan las palabras y los actos conocidos de este Hombre?" El problema consiste en conciliar dos aspectos. Por una parte, en general casi siempre se reconoce la profundidad y sensatez de Su enseñanza moral, y ni siquiera los opositores al cristianismo la objetan. En realidad, las personas muy contrarias a Dios insisten en señalar, cuando discuto con ellas, que están a favor de la enseñanza moral del cristianismo, y al parecer en general existe acuerdo en el sentido de que la verdad moral está presente en su mejor forma y con la mayor pureza en la doctrina de este Hombre y sus seguidores inmediatos. No es idealismo sentimental. Es una enseñanza llena de sabiduría y agudeza, todo es realista y de máxima frescura en ella, producto de una mente sana. Este es un aspecto del problema.

El otro aspecto es el carácter tan sorprendente de las observaciones teológicas de este Hombre. Todos ustedes saben a qué me refiero, y me interesa destacar el hecho de que Jesucristo no hace estas afirmaciones asombrosas sólo en una etapa de Su vida pública. En el momento anterior a Su ejecución, cuando el Sumo Sacerdote le preguntó "¿Quién eres?", Él respondió "Soy el Ungido, el Hijo de Dios increado, y me veréis aparecer al final de toda la historia como juez del universo"(Lucas 22: 67-70); pero, en realidad, estas palabras no son producto de este momento dramático. En su conversación, encontramos con frecuencia este tipo de afirmaciones. Por ejemplo, Él solía decir “Te perdono tus pecados”. Es muy natural que un hombre nos perdone si hemos hecho algo contra él. Si alguien me estafa, robándome cinco libras, es posible y razonable que yo diga “Bueno, lo perdono, no hablemos más del asunto”. ¿Pero qué dirían ustedes si una persona les roba cinco libras y yo dijera “Está bien, lo perdono”? Por otra parte, un hecho curioso ocurre aparentemente en forma casi accidental. En una ocasión, este Hombre está sentado mirando Jerusalén desde lo alto de una colina y de repente hace una observación extraordinaria: “Os sigo enviando profetas y hombres sabios” (Mateo 23: 37). Nadie comenta estas palabras. Sin embargo, de pronto, en forma casi incidental, Él afirma ser el poder que a través de los siglos envía al mundo a los hombres sabios y a los guías. Hay otra observación curiosa. En todas las religiones existen prácticas desagradables, como el ayuno. Jesucristo dice de repente en una ocasión: “Nadie necesita ayunar mientras Yo este aquí” (Lucas 5:34). ¿Quién es este Hombre, que sostiene que con Su mera presencia se suspendan las normas? ¿Quién es la persona que de pronto dice en la escuela que se puede tener medio día de asueto? A veces las afirmaciones sugieren la idea de que Él, el que habla, está libre de pecado o imperfección. Esta actitud es permanente. “Todos vosotros, con quienes estoy hablando, sois pecadores.” En ningún momento el sugiere ni siquiera la posibilidad remota de que puedan hacerle el mismo reproche. También dice Él “Yo he salido del Dios Único antes de existir Abraham, Yo soy” (Juan 8:58), y recordemos que las palabras “Yo Soy” fueron pronunciadas en hebreo, eran el nombre de Dios, que ningún ser humano debía pronunciar, el nombre que ocasionaba la muerte si se mencionaba.

Bueno, ése e el otro aspecto. Por una parte, tenemos una enseñanza moral clara y definida; por otra parte, afirmaciones que si no son verdaderas serían propias de un megalómano, con el cual Hitler sería el hombre más sano y humilde del mundo. No existe una situación intermedia ni paralelo alguno en otras religiones. Si una persona le hubiera preguntado a Buda “¿Eres hijo de Brahma?”, él le habría dicho “Hijo mío, todavía estas en el valle de la ilusión”. Si le hubiéramos preguntado a Sócrates “¿Eres tú Zeus?”, él se habría reído de nosotros. Si le hubiéramos preguntado a Mahoma “¿Eres tú Alá?”, él habría rasgado sus vestiduras y luego nos habría cortado la cabeza. Si le hubiéramos preguntado a Confucio “¿Eres tú el Cielo?”, creo que probablemente habría respondido “Las observaciones contrarias a la naturaleza son de mal gusto”. Es inconcebible la idea de un gran predicador afirmando lo que dijo Cristo. En mi opinión, solo Dios puede decir ese tipo de cosas o un individuo loco de remate, víctima de una forma de delirio que ofusca la mente humana. Si una persona cree ser un huevo cocido, tiene la posibilidad de actuar con sensatez cuando no está buscando una tostada; pero si alguien cree ser Dios, no tiene remedio. De paso, podemos decir que Él nunca fue considerado puramente predicador moral; al conocerlo, nadie tuvo esa impresión. Él producía sobre todo tres efectos: Odio, Terror y Adoración. En la historia aparecen personas que hayan reaccionado expresando una leve aprobación.

¿Cómo podemos conciliar estos dos aspectos contradictorios? Una manera de resolver el problema sería sosteniendo que este Hombre es realidad no dijo esas cosas y sus seguidores contaron la historia con exageración, a raíz de lo cual se llegó a creer que Él las había dicho. Esta hipótesis es poco probable, porque todos sus discípulos eran judíos, es decir, habitantes de la nación más convencida en el mundo de que sólo existía un Dios y no podía haber otro. Sería extraño que esta horrible falsedad respecto a un líder religioso hubiera aparecido en el pueblo de la tierra donde existían menos probabilidades de cometerse semejante error. Por lo contrario, al parecer para ninguno de sus discípulos directos y tampoco para los autores de Nuevo Testamento fue fácil adoptar esta doctrina.

Por otra parte, desde este punto de vista, los relatos sobre este Hombre podrían considerarse leyendas. Ahora bien, en calidad de historiador de la literatura, estoy absolutamente convencido de que los Evangelios son todo menos eso. He leído muchas leyendas y para mí es muy claro que no pertenecen a este género. No son artísticos, tienen poco vuelo imaginativo y no elaboran las cosas en la forma debida. Desconocemos la mayor parte de la vida de Jesús, y lo mismo ocurre con la vida de todas las personas de la época, y al crear una leyenda nadie deja estos vacíos. Con excepción de algunos pasajes de los diálogos de Platón, no conozco en la literatura antigua conversación como las del cuarto Evangelio; no se encuentra ni siquiera en la literatura moderna y sólo aparecen alrededor de cien años atrás, con la novela realista. La historia de la mujer adultera con cuenta que Cristo se inclinó y escribió con el dedo en la tierra. Nada surge a partir de esta escena, nunca una creencia se ha basado en ella. Es moderno el arte de inventar pequeños detalles sin importancia para dar un carácter más convincente a una escena imaginaria. ¿La única explicación de este pasaje es que el hecho ocurrió en la realidad? Simplemente e autor lo señaló porque lo había visto.

La Resurrección es la más extraña de todas las historias. Es muy necesario aclararla. Escuché decir a un hombre lo siguiente: “La importancia de la Resurrección es el hecho de demostrar que la personalidad humana sobrevive a la muerte”. Desde ese punto de vista, a Cristo le habría sucedido lo mismo que a todos los hombres, pero en este caso tuvimos el privilegio de verlo. Por cierto, los primeros autores cristianos no tenían esa idea. Había ocurrido algo nuevo en la historia del universo. Cristo había derrotado a la muerte. La puerta que siempre había estado cerrada se había abierto por primera vez. Este fenómeno es muy diferente a la supervivencia de un espíritu. No quiero decir que en esta época los hombres no creyeran en esa posibilidad. Por lo contrario, creían con tanta firmeza que en más de una ocasión Cristo debió asegurarles que Él no era un espectro. En este sentido, es importante observar que aun cuando creían en la supervivencia, la Resurrección representaba algo completamente distinto y nuevo para ellos. Los relatos de la Resurrección no son una imagen de la supervivencia después de la muerte; son testimonio de la manifestación de una forma de ser totalmente nueva en el universo, tan nueva como la aparición de la vida orgánica. Este Hombre, después de la muerte, no se divide en “espíritu” y “cadáver”, Ha surgido otra forma de ser. Esa es la historia. ¿Qué hacemos con ella?

Nos preguntamos –supongo- si alguna hipótesis da cuenta de los hechos también como la hipótesis del cristianismo, de acuerdo con la cual Dios descendió al universo creado, a la humanidad, y ascendió de nuevo elevándola con Él. La otra posibilidad no es una leyenda, una exageración o la historia de las apariciones de un espectro; es una locura o una mentira. A menos que elijamos la segunda alternativa (y yo no puedo), preferiremos la teoría cristiana.

"¿Que Hacemos con Jesucristo?" No nos preguntes qué hacemos con Él, sino sólo qué quiere hacer Él con nosotros. Debemos aceptar o rechazar la historia.

Las cosas que Él dice son muy distintas a las afirmaciones de todos los demás maestros. Los otros dicen: “Esta es la verdad sobre el universo. Esta es la forma de proceder”; Él en cambio dice “Yo soy la verdad, el Camino y la Vida” (Juan 14:6). Él dice: “Ningún hombre puede llegar la realidad absoluta sin Mí. El que procure conservar su propia vida, la perderá. El que dé su propio ser, se salvará” (Juan 14:7; Mateo 16:25). Él dice: “Si os avergonzáis de Mí, si al oír este llamado miráis en otra dirección, Yo también mirare en otra dirección cuando vuelva nuevamente como Dios, sin velos. Si cualquier cosa os aparta de Dios y de Mí, arrojadla. Si es un ojo, arrancadlo. Si es una mano, cortadla. Si os colocáis en primer lugar, ocupareis el último puesto. Venid a Mí todos los que tengáis una carga pesada, Yo lo aliviaré. Todos vuestros pecados son perdonados, Yo puedo hacerlo. Soy el Renacimiento, soy la Vida. Comed de Mí, bebed de Mí, Yo soy vuestro Alimento. Y finalmente, no temáis, Yo he conquistado la totalidad del Universo” (Mateo 10:32-33; Mateo 18:8-9; Lucas 14:7-11; Mateo 11:28-30; Juan 6:54-56; Juan 16:33). Ese es el problema.



*Capitulo 9 del Libro "Dios en el Banquillo" del escritor irlandés Clive Staples Lewis.

* Sobre la deidad de Cristo, espero le resulte de su agrado.

miércoles, 11 de mayo de 2011

De la ausencia y de ti...

Silvio Rodríguez


Ahora sólo me queda
buscarme de amante
la respiración.
No mirar a los mapas,
seguir en mí mismo,
no andar ciertas calles,
olvidar que fue mío
una vez cierto libro.
O hacer la canción.
Y decirte que todo esta igual:
la ciudad, los amigos y el mar,
esperando por ti.

Sigo yendo a Teté
semana tras semana
¿te acuerdas de allá?
Hoy habló de fusiles
despidiendo muertos.
Yo sé que ella me ama,
es por eso tal vez
que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti.

No quisiera un fracaso
en el sabio delito
que es recordar,
ni en el inevitable
defecto que es
la nostalgia de cosas
pequeñas y tontas
como en el tumulto
pisarte los pies.
Y reír y reír y reír,
madrugadas sin ir a dormir...
Sí, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.

Las ideas son balas
hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo
y muy sabio
y poderte decir
lo que aquí
no he podido decirte:
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado del mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.



*Canción del sencillo "Pluma en Ristre"(1969). Esta canción, según el propio escritor lo explica es para una bailarina mexicana llamada Velia Ramírez que estableció una relación de amistad con Silvio. El trovador muy entusiasmado con esta joven mujer que regresó a su país de origen, se inspiró en esta canción.

lunes, 4 de abril de 2011

El Beso (Fragmento)

"Desde aquí, muerto de sed, el pescador de barbudos
miraba y miraba, por entre los vacíos de los bambúes,
cómo la Rita Camacho iba y venía en sus quehaceres, desafiando con sus
ondulaciones las ondulaciones de las nubes.

A veces las nubes eran osos blancos sumergidos en el río,
a veces eran dragones de la tarde, y Miguelillo se quedaba prendido en sus
escamas de oro, terminando por dormirse agarrado a su caña de bambú.
La noche le abría los párpados, con las puntas de las estrellas.
Al día siguiente se repetían todas las cosas: la mansedumbre del agua,
los sauces mirándose en el río, el secreteo de los bambúes, el silencio de
las piedras, la navegación de las hojas amarillas, los osos y los dragones.

De tarde en tarde, Rita Camacho bajaba al río a llenar su tinaja, y
entonces el corazón del pescador sonaba como una tambora.
-¡Hola, Miguelillo! ¿Has pesca'o mucho?
-Así, así. Ahí va pa usté el más grande.
Y a los pies de la muchacha caía lo mejor de su pesca. Así habría
querido también arrojar su corazón, grande y deshojándose como una
chira de plátano."



Este es un fragmento del cuento "EL BESO" del escritor costarricense Carlos Salazar Herrera. Cuentos de Angustias y Paisajes. Con simpleza, pero gran destreza desde cualquier punto en el que se lea, uno de mis libros favoritos.