"…en suma, todo lo que de bueno hay en el mundo era escrito en el cuaderno, e incluso dibujado, porque muchos no sabían escribir, o hasta pintado con colores. También Cosimo escribió: un nombre, Viola. El nombre que hacía años escribía en todas partes."
domingo, 18 de marzo de 2012
sábado, 25 de febrero de 2012
Oda y Germinaciones (Fragmento)
viernes, 10 de febrero de 2012
De todos modos es viernes en la noche...
Últimamente tengo un poquito más de tiempo libre y con ello, un poco más de inventiva para escribir, no es que lo que a continuación va a leer es una genialidad, de hecho, es sumamente burdo y, lejos de dejar una enseñanza o algo útil a la persona que lo lea, es más bien una manera de que el autor "despeje" su mente, después de una semana un poco pesada, pero no tanto como las anteriores...
Luego de pasar todo el santo día intentando estudiar álgebra lineal, y en serio que lo intenté, sin mucho éxito, me preparé psicológicamente a no estudiar más durante el resto del día, no fue algo que me entristeció, tampoco me liberó del estrés que manejo para ese último parcial, pero hay días en que la mente está muy dispersa y la concentración es casi nula, no hay mucho que se pueda hacer en días como esos.
Mi agenda para un viernes estaba igual de vacía que lo está mi billetera por lo que bajé para ayudar con la cena. Después de un rato de estar picando, lavando y otros quehaceres concernientes a ingerir los alimentos (¡Que complicado que se vuelve algunas veces algo tan rutinario!) me enteré que mi hermana debe ir a un asunto a la Universidad (si, un viernes en la noche) y yo en un arrebato de caballerosidad decidí llevarla, por supuesto que no perdería el rato y me iría estudiar mientras esperaba que terminará, ya que saldría tarde y la zona no es la más adecuada para esperar un bus. Llegamos y me dirigí a la biblioteca, un viernes en la noche (Estimado lector, lo que esta leyendo es verídico, aunque parezca muy poco convincente, esto ocurrió en realidad, soy de esas "almas en desgracia" que no van a fiestas), y como era de esperarse habían cinco personas, las dos bibliotecarias, el guarda, el que acomoda libros y yo, tal vez habían más, no lo sé. Una de las muchas preguntas que tendrás es: ¿Por qué irse a meter a una biblioteca a esas jóvenes horas de la noche? Bueno la respuesta es simple, no hay mejor lugar para entender las cosas complicadas de la vida que en un cubículo de una biblioteca. Es el momento en que se enfrenta la realidad cara a cara, el cuaderno y unos cuantos ejercicios inconclusos te arrinconan contra la silla con la única intención de robarse toda tu atención, y sin alguna escapatoria aparente, porque incluso la señal de tu celular es limitada, comienzas a avanzar en el estudio y poco a poco llegan los concebidos: "¡Ya entiendo!", "¿Esto es tan fácil?","Con razón el profesor estuvo insistiendo en este punto el otro día" y etc. Es una excelente recomendación para alguien, si como el que aquí escribe, tiene problemas para entender la materia vista en clases, no garantiza el éxito, pero si ayuda bastante.
La noche no podía ir mejor, hasta que llegó el guarda a echarme, claramente los bibliotecarios también tienen vida y un viernes en la noche es el lugar menos indicado para pasarlo, luego de una semana que seguramente se tornó larga. Yo tenía un problema, todavía faltaba una hora y no sabía en que, ni donde invertirla... De pronto se me antojó un café, nada mejor que pasar el tiempo con un viejo conocido, volví a revisar mi billetera, como si mágicamente las facturas se hubieran convertido en dinero desde la última vez que me había fijado y efectivamente no fue así, en mis bolsillos habían solo 500 colones (un poco menos de 1 USD) por lo que los cálculos no daban para ese caluroso encuentro, fue entonces cuando se me ocurrió que quería unas galletas, pero no de cualquier tipo, quería una de esas que traen chispas de chocolate, y debajo viene más chocolate, de las "nuevas", las que te deja un saborcito salado al final, vaya Dios a saber por qué, quería de esas, con la mala suerte que al llegar a la tienda estaba ya cerrada, claro, los encargados también tienen vida y más los viernes por la noche...
El tiempo no avanzaba (¡Maldita relatividad!), entonces decidí atravesar la famosa Calle de la Amargura para llegar a una tienda donde de seguro encontraría las afamadas galletas, de todos modos no había nada mejor que hacer. Como le tengo mucha fe a este blog, explicaré brevemente para los amigos internacionales (i.e. No ticos) que me visitan qué es "La Calle de la Amargura". La Calle de la Amargura (calle 3 oficialmente hablando) está ubicada en el distrito de San Pedro de Montes de Oca, al este de San José, muy cercano a la Universidad de Costa Rica donde en cuestión de 4 cuadras hay aproximadamente 14 bares (no creo que sean tantos pero si es exagerado en la relación al tamaño), 5 tiendas con golosinas y cigarrillos, 3 estacionamientos y otras 25 tiendas que operan durante el día, bastante útiles para el sector estudiantil, en fin, unos cuatrocientos metros (Aprox.) muy "pintorescos", a falta de otro adjetivo más adecuado.
Me coloque mis audífonos y empece a caminar. De las muchísimas cosas que me gustan y que no cuestan un solo céntimo, una de esas es caminar, lo podría hacer durante horas (...y lo he hecho) sin sentir ningún fastidio, y más si es en temporada "no lluviosa" como la de este viernes en la noche...
En este trayecto te puedes encontrar de todo. Los que se quedaron después de clases (Más o menos un lapso comprendido entre las 12 m.d. a las 6 p.m.) "tomándose algo", los que salieron del trabajo y se quedaron también, los que vienen saliendo del trabajo, los que van llegando a su trabajo, los que están trabajando, muchachas poco acostumbradas a usar tacones y ropa escasa, muchachas acostumbradas a ambas, y por supuesto no faltará algún "amigo" que viéndolas, no suelte su "folclore" y piropos al viento. Amigos, como los amigos que se reencuentran, que se pelean, que bromean. La música de moda (que no por eso es buena) suena tan alto que "Slide away" saliendo de tus audífonos es opacado en cada paso que das. Ves las parejas de novios, bueno, en realidad ese "espécimen" es más difícil de ver, principalmente por que se camuflan en la oscuridad, intercambiando "acarameladas" frases y risas cómplices, dando besos que duraron toda la vida en llegar, otros que durarán para toda la vida en irse, otros que durarán solo esa noche, como si con febrero no viniera un extra de "miel" como acompañamiento, acortando una noche de viernes de muchas otras (Esta vez, ellos son los que maldicen a la relatividad).
Luego de un rato, me dí cuenta que la taberna que me gustaba, la de los buenos ratos, la única que ponía música decente, la que habían cerrado hace mucho tiempo, ahora es parte del estacionamiento del bar que odiaba, él de la música que odia, al que fui con la gente que odiaba por estar con la persona que quería, donde cambie mi forma de ser por un "Te Quiero" y donde luego escuché, en medio del ruido, como explotó, algo que llamaremos mientras tanto, "corazón", cuando la vi con el tipo que odiaba, si, ese, él que tenía novia, intercambiando "acarameladas" frases, risas cómplices y dando besos que duraron toda esa noche...
No me mal interpreten, no es que estaba extrañando ir a esos lugares, todo lo contrario, esas cosas ocurrieron y fueron "dejadas atrás" hace ya mucho tiempo y aunque nunca fui de frecuentar estos lugares, simplemente las pocas veces que lo hice, preferí uno en lugar del otro, por las razones de arriba y por muchas otras que no vienen al caso, ni son compatibles con el resto del relato.
Mi búsqueda por las galletas continuo y para mi mala fortuna, no habían en la única tienda que pensé que habrían, por lo que escogí otras, no tan buenas, pero galletas al fin y al cabo. Es curioso ver lo que la gente compra. Delante mío, vi a un tipo, bastante corpulento y alto, gastar 7500 colones (como 15 USD) en leche sin lactosa, chicles de yerba buena y cerveza (¡QUE RAYOS!), solo Dios y él sabrían la noche que le esperaba para tan curiosa compra...
De vuelta en el universidad, volví a ver el reloj, implorando que acabará pronto el tiempo de espera, para descubrir que no había avanzado lo necesario. Por lo que me dirigí a uno de los pocos lugares dentro del campus donde sabía que podría encontrar señal de Internet sin contraseña. Viendo un grupo de párvulos recibiendo clases, me di cuenta que sería divertido meterse en una clase cualquiera, preferiblemente de algo sencillo, solo para fastidiar a los "compañeros" con preguntas salidas un poco de contexto o solo sentarse a escuchar las complicaciones que experimentan otros mortales, pero eso lo dejaré para otro momento, quizás busque con quien hacerlo, quizás no lo haga nunca, en dado caso, escribiré algo relacionado en algún futuro próximo, en caso de que se dé.
Después de eso esperé la llamada de mi hermana con ansias, porque ya quería irme, hay otros lugares mejores donde estar un viernes en la noche, ¿no?
viernes, 3 de febrero de 2012
Cadena de recuerdos y pensamientos aleatorios
miércoles, 13 de julio de 2011
Y si resulta...
...y si resulta que alguna vez tome notas de tus recuerdos?
si fueron tus ojos los que me dictaron esta larga imagen
que ahora traduzco, o intento traducir, para contártela de nuevo?
Vuelvo porque un día me propuse hacerlo
hace muchas vidas, hace muchos sueños,
Vuelvo porque tus imágenes me guiaron
porque necesito tus secretos bajitos de mañana
tu complicidad callada, tus azules, tus rojos,
tus dudas y certezas amarradas con un lazo
vueltas nudo y a la espalda.
¿Cómo no amarrarme a tu manojo de estrellas?
¿Cómo no dejarme llevar? ¿Cómo no seguirte?
No tengo ni una rosa, ni un cordero, ni un volcán
pero -eso sí- necesito regalarte el mundo que me robé de un libro,
varios silencios que atesoré en un viaje
y sobre todo, me urge contarte el cuento
de cuando era niño, de cuando eras niña
de cuando lo eras todo.
Tú bien sabes que nuestro primer beso fue tan corto
que dura todavía,
que te he perdido y encontrado más de 17 veces en esta vida,
que no hay punto final en mi cuaderno,
que me extravié en tu espalda,
que juntos somos dos hechiceros ardiendo,
muertos de frío en cada hoguera.

domingo, 26 de junio de 2011
Cuentos Misericordiosos

miércoles, 1 de junio de 2011
Todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
Palpo, gusto, escucho y veo
tu rostro, tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
Tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
Sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
Pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

lunes, 30 de mayo de 2011
¿Que Hacemos con Jesucristo? (1950)
C. S. Lewis
"¿Que Hacemos con Jesucristo?" No nos preguntes qué hacemos con Él, sino sólo qué quiere hacer Él con nosotros. Debemos aceptar o rechazar la historia.

*Capitulo 9 del Libro "Dios en el Banquillo" del escritor irlandés Clive Staples Lewis.
* Sobre la deidad de Cristo, espero le resulte de su agrado.
miércoles, 11 de mayo de 2011
De la ausencia y de ti...

lunes, 4 de abril de 2011
El Beso (Fragmento)
cómo la Rita Camacho iba y venía en sus quehaceres, desafiando con sus
ondulaciones las ondulaciones de las nubes.
A veces las nubes eran osos blancos sumergidos en el río,
a veces eran dragones de la tarde, y Miguelillo se quedaba prendido en sus
escamas de oro, terminando por dormirse agarrado a su caña de bambú.
La noche le abría los párpados, con las puntas de las estrellas.
Al día siguiente se repetían todas las cosas: la mansedumbre del agua,
los sauces mirándose en el río, el secreteo de los bambúes, el silencio de
las piedras, la navegación de las hojas amarillas, los osos y los dragones.
De tarde en tarde, Rita Camacho bajaba al río a llenar su tinaja, y
entonces el corazón del pescador sonaba como una tambora.
-¡Hola, Miguelillo! ¿Has pesca'o mucho?
-Así, así. Ahí va pa usté el más grande.
Y a los pies de la muchacha caía lo mejor de su pesca. Así habría
querido también arrojar su corazón, grande y deshojándose como una
chira de plátano."
